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Miguel R. Valladares García

miércoles 21 noviembre 2018

25 años del caso Posadas, un “monumento a la impunidad”

El Universal
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Jesús Posadas Ocampo/Foto: Archivo

A 25 años de la ejecución del cardenal Jesús Posadas Ocampo, la Procuraduría General de la República (PGR) no ha logrado ninguna sentencia judicial condenatoria por el homicidio, lo que le ha impedido cerrar la investigación, abierta desde 1993.

El caso es considerado un “monumento a la impunidad” a decir de especialistas y abogados involucrados en la investigación consultados por EL UNIVERSAL. Para representantes de la Iglesia católica, como el arzobispo emérito de Guadalajara Juan Sandoval Íñiguez, el asesinato fue un “crimen de Estado” que hoy permanece sin sentencia para los responsables.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) confió en que el caso “algún día se esclarezca, para que podamos seguir construyendo caminos para un México más justo y fraterno”.

La PGR mantiene la tesis de que el jerarca católico fue víctima del fuego cruzado entre los grupos criminales de los Arellano Félix y de Joaquín “El Chapo” Guzmán, que el 24 de mayo de 1993 se enfrentaron en la terminal aérea de la ciudad de Guadalajara con armas largas. A partir de esos hechos “El Chapo” Guzmán se convirtió en el capo más buscado de México.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Sandoval Íñiguez insiste en que “el caso está resuelto. La Iglesia ya sabe quién fue y por qué fue, y está expresado en tres libros. Consulte el último libro Los chacales y allí está la respuesta. Lo que pasa es que a ningún criminal lo sentenciaron, ni lo van a sentenciar nunca. Lo que queríamos saber de parte de la Iglesia ya lo sabemos.

“Fue un crimen de Estado; está dicho por los mismos mafiosos; por ejemplo, las declaraciones de Benjamín Arellano (uno de los líderes del cártel de los Arellano Félix) del 15 de abril de 2011 (…) Está declarado ministerialmente que al cardenal Posadas lo mató la Policía Judicial al mando de León Aragón por indicaciones de [Jorge] Carpizo [entonces procurador General de la República], pero como a Carpizo ya lo desaparecieron de este mundo de una manera misteriosa en una operación que le iban a hacer de una hernia inguinal ahí se cortó la investigación. Pero ya sabemos que lo mató el gobierno, que fue un crimen de Estado”.

El asesinato

El 24 de mayo de 1993, casi a las 15:45 horas, el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo arribó al estacionamiento del Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo de la capital de Jalisco para recibir al entonces nuncio apostólico en México, Girolamo Prigione.

Previamente a la primera ráfaga de disparos se escuchó el grito: “¡Ya llegó, ahí está, es él!” e inmediatamente ejecutaron al arzobispo, según las investigaciones de la PGR.

El cardenal recibió 14 disparos, mientras que su chofer nueve; el auto en el que viajaba era un Grand Marquis blanco, parecido al de “El Chapo” Guzmán, dato que los gatilleros de los Arellano Félix conocían. Estos se percataron de la presencia del vehículo y se dirigieron a él. Por los dos costados, el auto fue atacado simultáneamente con armas AR-15 y AK-47. Se recogieron 78 casquillos en el estacionamiento del aeropuerto, según el expediente de la investigación.

José Antonio Ortega Sánchez, representante legal de la Arquidiócesis de Guadalajara en el caso, dijo que a la fecha han sido detenidas más de 50 personas vinculadas con los hechos, pero no hay ningún sentenciado. Detalló que en 2014 la PGR reconoció en una respuesta a un oficio que ninguna persona había sido sentenciada.

“Para nosotros el asunto sigue impune, con una averiguación previa abierta (1132/93) en la coordinación general de la PGR”, sentenció. Ortega Sánchez, actual titular del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, pidió a las autoridades “voluntad política” para aclarar el asesinato del cardenal, porque es un pendiente, un hecho importante para la Iglesia.

El abogado afirmó que el cardenal tenía una misión muy clara, por la información que le fue entregada sobre el “involucramiento de autoridades con el narcotráfico. Tenía información del peligro que venía sobre Guadalajara y sobre México, y al paso de los años la situación se deterioró y cada vez más se impone el poder destructor del narcotráfico”.

Señaló que “la línea de la confusión que ha seguido la PGR se ha venido desacreditando y no hay todavía una conclusión de la averiguación previa que se pueda traducir en una consignación con presuntos responsables, que han sido señalados”.

Fernando Guzmán Pérez, quien presidió la comisión sobre el caso del homicidio del cardenal en la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados, afirmó que este fue un crimen de Estado y que a 25 años no existe ninguna persona consignada, y es “un monumento a la impunidad”, pese a toda la información que se ha aportado a un expediente de más de 100 tomos con innumerables elementos. Seis titulares de la PGR investigaron el caso.

“Realmente es un monumento a la impunidad el caso del crimen del cardenal, y a 25 años de distancia no hay una sentencia firmada por nadie y el asunto está consignado a los tribunales de una manera donde no ha procedido a pesar de toda la documentación y pruebas que se han presentado que acreditan que no se trató de una confusión ni que Posadas estuvo en el lugar equivocado. Fue una ejecución directa con premeditación, alevosía y ventaja en la que a menos de un metro le dieron 14 tiros en un hecho ocurrido a plena luz”, afirmó.

Guzmán Pérez, quien junto con el arzobispo Juan Sandoval y el abogado José Antonio Ortega conformaron un grupo de seguimiento paralelo a la comisión especial que trabajó en la Cámara de Diputados, subrayó que el caso que ha llevado la PGR durante varias administraciones “es una colección de irregularidades, arbitrariedades y manipulación del expediente, por lo que se anularon en 2009 las sentencias que había, tratando de adjudicar crimen a gatilleros de los Arellano Félix. Fue el Tribunal Superior de Justicia el que ordenó la anulación de esas sentencias”, dijo.

Fernando Guzmán acusó que fue “un invento lo del ‘Nintendo’ que el procurador Carpizo quiso poner por delante para desviar la atención de la realidad. Más aun, ante declaraciones del médico Jesús Mario Rivas Souza, quien realizó una necropsia a Posadas Ocampo en la que rechazó la versión de Carpizo del fuego cruzado y que el homicidio fue una confusión”.

Más preguntas que respuestas

Para Elio Masferrer, investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en el asesinato del cardenal Posadas Ocampo siempre hubo “más preguntas que respuestas” puesto que ha prevalecido la opacidad y hasta la fecha no hay ningún responsable del crimen.

Recordó que el prelado denunció problemas como el narcotráfico y su crecimiento en el país, la corrupción, la violencia y la inseguridad.

Tras el asesinato del cardenal de Guadalajara, añadió, se presentó una reconfiguración en el interior de la Iglesia católica en la que la corriente de la “teología de la prosperidad”, que es la preferencia por los ricos, cobró fuerza, con figuras como el arzobispo Juan Sandoval Íñiguez, quien sustituyó a Posadas Ocampo, el cardenal Norberto Rivera Carrera quien llegó a la Arquidiócesis de México dos años después de este crimen.

Episcopado confía que “algún día se esclarezca” el caso

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) confío en que el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo “algún día se esclarezca”.

En un pronunciamiento por los 25 años de este crimen, el órgano que reúne a los más de 100 obispos del país, recordó la trayectoria de Posadas Ocampo, así como su “afán por la justicia y la búsqueda para construir la paz”.

“Confiamos que la investigación de su caso, que sigue abierta, algún día se esclarezca, para que podamos seguir construyendo caminos para un México más justo y fraterno. Nos unimos en oración, porque su testimonio sea para nosotros fuente fecunda de fe, esperanza y caridad, en Nuestro Señor Jesucristo, Señor de la Vida”, expresó.

El Episcopado reconoció al prelado como un hombre sencillo, disciplinado, generoso y cercano. El cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo es recordado por haber denunciado temas como el narcotráfico y su crecimiento, así como la inseguridad y corrupción.

Nació en Salvatierra, Guanajuato, el 10 de noviembre de 1926. A muy temprana edad, a los 11 años, manifestó su deseo de ingresar al Seminario. Sin embargo, las circunstancias político-sociales del País lo impidieron, hasta que, algunos años después, ingresó al Seminario en Morelia, Michoacán.

Durante su formación como sacerdote se distinguió por su agudeza intelectual, su gran capacidad de relación y encuentro, así como su aprecio de las artes, en especial la música y la literatura. Recibió la Ordenación Sacerdotal el 23 de septiembre de 1950. Comenzó su sacerdocio como Vicario Parroquial en Pátzcuaro. Tiempo después se le pidió incorporarse como formador al Seminario de Morelia, donde impartió por muchos años, clases de latín, filosofía y teología.

El 21 de marzo de 1970, el Papa Pablo VI lo nombró Obispo de Tijuana, cargo en el que se desempeñó por 12 años. Para el 28 de diciembre de 1982, el Papa Juan Pablo II lo llamó a ocupar la sede episcopal de Cuernavaca. El 20 de mayo de 1987 fue nombrado octavo Arzobispo de Guadalajara, encargo que a decir de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), llevó con gran decisión y generosidad.

¿Qué fue de los personajes involucrados?

Varios actores políticos, religiosos, abogados y de la delincuencia organizada del país estuvieron involucrados en el caso del asesinato del arzobispo de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo, después de 25 años del crimen, ¿qué ha sucedido con ellos?

Jorge Carpizo Mac Gregor se desempeñaba como procurador General de la República cuando se registró el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en 1993, y al año siguiente asumió el cargo de secretario de Gobernación, ambos encargos fueron bajo el gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. Durante el mandato de Ernesto Zedillo fungió como embajador de México en Francia. Murió siendo investigador del instituto de jurídicas de la UNAM el 30 de marzo de 2012.

Antonio Lozano Gracia fue designado por Ernesto Zedillo como procurador General de la República en 1994, puesto que ocupó hasta 1996. Le tocó dar continuidad a la investigación del cardenal. Después colaboró en el despacho de Diego Fernández de Cevallos y en 2003 fundó su propia firma de abogados.

Jorge Madrazo Cuéllar fue procurador General de la República de 1996 al año 2000. De 2001 a 2006 estuvo al frente del Consulado de México en Seattle para los estados de Washington y Alaska. Actualmente es director del Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM en Seattle.

Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, se convertiría en el líder del Cártel de Sinaloa, fue detenido en 1993 en Guatemala y extraditado a México. Se fugó por primera vez de un penal de máxima seguridad el 18 de enero de 2001 del penal de Puente Grande, en Jalisco, durante la gestión del ex presidente Vicente Fox.

El capo fue recapturado en febrero de 2014, pero se volvió a evadir el 11 de julio de 2015 de la cárcel de El Altiplano. Durante los últimos años se convirtió en el líder del narco más buscado en el mundo.

“El Chapo” fue arrestado por tercera ocasión el 8 de enero de 2016 y extraditado a Estados Unidos el 19 de enero de 2017, donde le atribuyeron cargos por asociación delictuosa, contra la salud, delincuencia organizada, posesión de armas, homicidio y lavado de dinero, entre otros. Hoy se encuentra en la ruta de ser juzgado por una corte en la Unión Americana.

De los hermanos Arellano Félix, líderes del Cártel de Tijuana, Benjamín fue arrestado en 2002, Francisco Javier en 2006, y Eduardo en 2008, todos fueron extraditados a Estados Unidos. Ramón fue asesinado en 2002 y Francisco Rafael en 2013.

Girolamo Prigione dejó el cargo de Nuncio Apostólico el 2 de abril de 1997 y falleció el 27 de mayo de 2016. Se le recuerda por el encuentro que sostuvo en la Nunciatura con los hermanos Arellano Félix después de su presunta participación en el asesinato en el asesinato del cardenal Posadas.

Juan Sandoval Íñiguez fue nombrado arzobispo metropolitano de Guadalajara el 21 de abril de 1994 y continúa en cómo arzobispo emérito de la diócesis. Ha sido uno de los principales impulsores de la hipótesis de que el asesinato del cardenal Posadas Ocampo no fue por un fuego cruzado entre cárteles.

Fernando Guzmán Pérez Peláez fue coordinador de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN) y presidente de la Comisión Especial para el seguimiento de las investigaciones del homicidio del cardenal Posadas Ocampo. En 2002 intentó ser candidato a la presidencia municipal de Guadalajara y en 2012 fue abanderado para la gubernatura de Jalisco.

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