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Miguel R. Valladares García

viernes 20 julio 2018

Irán rechaza la petición de Trump a la OPEP para que aumente producción de petróleo

Agencias
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VIENA. — Luego de que el presidente de Estados Unidos Donald Trump pidió a la OPEP incrementar la producción de petróleo y limitar los precios internacionales de la energía, Irán arremetió contra el mandatario el martes y dijo que el organismo “no es una organización estadounidense”.

Los ministros del Petróleo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo comenzaron a llegar a la ciudad de Viena, previo a su reunión programada para el viernes, en la que también estará Rusia, un país no miembro de la OPEP que desde fines de 2016 ha cooperado con el organismo para limitar la producción.

Los analistas prevén que el grupo considerará un aumento en la producción de alrededor de un millón de barriles al día, poniendo fin al recorte acordado en 2016.

El recorte ha elevado los precios del crudo en aproximadamente un 50%. En mayo, el crudo estadounidense de referencia registró su nivel más alto en tres años y medio con 72.32 dólares el barril. Ello provocó que Trump pidiera a la OPEP reducir la producción, y tuiteó en abril y nuevamente este mes que “la OPEP ha vuelto a las andadas” al permitir que suban los precios del crudo.

Bijan Namdar Zanganeh, el ministro del Petróleo de Irán, dijo en su llegada a Viena que la “OPEP no es una organización que reciba instrucciones del presidente Trump y las siga”.

Subrayando lo difícil que será la discusión sobre un aumento en la producción, Zanganeh dijo que los comentarios de Trump han arrojado dudas sobre la posibilidad de un acuerdo.

“Cada decisión de la OPEP debe ser unánime y no creo que en esta reunión podamos llegar a un acuerdo”, dijo el ministro, quien agregó que la cuestión “ha sido politizada por el presidente Trump”.

En su última reunión, en diciembre de 2017, decidieron prolongar la validez del recorte de producción hasta fines de este año, pero ahora tanto Rusia como Arabia Saudí, los dos mayores exportadores de crudo del mundo, abogan por abrir los grifos.

Sin embargo, aún deben convencer a varios socios, como Irán, Venezuela o Irak, que se oponen firmemente a la medida.

“Sabemos que Rusia y Arabia Saudí querrían liberar algo de la producción (contenida), nosotros tenemos que revisar en detalle las cifras antes de tomar una decisión”, dijo el lunes el ministro de Hidrocarburos de Ecuador, Carlos Pérez, tras llegar a Viena.

Pérez precisó que la propuesta de los dos grandes productores es un incremento en 1,5 mbd, lo que supondría una marcha atrás en más del 80 % del acuerdo que contribuyó a que los “petroprecios” subieran hasta un nivel que no se veía desde 2014.

Tras desplomarse hasta menos de 30 dólares en enero de 2016, el valor del barril del crudo Brent, la principal referencia internacional, se sitúa estos días en torno a los 75 dólares.

“Demasiado altos” son esos precios para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según escribió en un tuit en el que culpó a la OPEP del encarecimiento.

Desde entonces, se especula con presiones de Washington hacia los productores para que abran sus espitas.

Sin embargo, los analistas coinciden en que el propio Trump también ha contribuido a la subida con su decisión de retirar a EEUU del pacto nuclear con Irán e imponer a Teherán unas sanciones que amenazan con reducir considerablemente las exportaciones petrolíferas de la República Islámica.

Otro fuerte factor alcista es la caída drástica del bombeo de Venezuela, país sancionado asimismo por Washington en medio del colapso de su economía.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la evolución en Venezuela e Irán será clave en esta reunión de la organización, en cuya fundación en 1960 participaron ambas naciones.

La AIE calcula que la pérdida de producción de esos dos países será de 1,5 mbd a fines de 2019, volumen que se sumaría al millón de bd que la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ha dejado ya de bombear en los últimos dos años.

La ausencia de esos barriles -a los que se añaden ahora unos 400 mil bd de Libia tras los ataques que se suceden desde el pasado jueves en la zona del creciente petrolero (noreste), se producen en un momento de vigoroso crecimiento de la demanda energética.

Pero también hay riesgos que pueden revertir el panorama, entre ellos un eventual freno de la economía mundial, y por ende de la demanda energética, como consecuencia de una posible “guerra de aranceles”, sobre todo entre EEUU y China.

Además, los elevados precios impulsan la producción de petróleos no convencionales, como el de esquisto en Estados Unidos, cuyo auge en 2013-2014 fue uno de los principales elementos que propició una caída en picado del valor del crudo.

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