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Miguel R. Valladares García

domingo 23 septiembre 2018

Las noches blancas de San Petersburgo iluminan el Mundial

Durante esta época del año, el sol apenas se pone y nunca oscurece del todo

AP
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SAN PETERSBURGO, Rusia (AP) — Era casi medianoche en San Petersburgo cuando los fanáticos regresaban a la ciudad tras la victoria de Rusia 3-1 sobre Egipto. Pero en el cielo todavía había claridad.

El Mundial tiene lugar durante las “Noches Blancas”, cuando el sol apenas se pone y nunca oscurece del todo. Es imposible ignorarlo en San Petersburgo, la sede que está más al norte, donde las noches blancas son asociadas a la belleza, al hedonismo e incluso a la locura.

Este jueves, el día más largo del año, comienza a ponerse un poco más oscuro al alrededor de las 11 de la noche, alcanzando una especie de crepúsculo azul oscuro después de la 1 de la mañana. Dos horas más tarde vuelve la luz.

“No puedo dormir de noche. Solo una siesta”, dijo el hincha Sam de Egipto, que no quiso dar su apellido.

Le causó problemas al jugador inglés Dele Alli con su selección instalada en las afueras de San Petersburgo. “Me despierto a las tres de la mañana y pienso que ya es hora de levantarme”, comentó a medios ingleses. El equipo ha instalado persianas para minimizar los efectos de la luz.

“Es imposible (quedarse dormido) si vas a la cama después de que vuelve la claridad”, reveló el programador de computadoras Bogdan Bovin tras el partido del martes. “Si eso sucede, es mejor que no intentes dormir. Solo te queda caminar toda la noche”.

Estas andanzas de medianoche se han convertido en una inspiración para la literatura rusa, como el breve cuento de Fyodor Dostoyevsky “Noches Blancas”. Un escritor y una hermosa mujer se encuentran noche tras noche en un cuento sobre un amor no correspondido y la soledad.

Las noches blancas son un fenómeno natural, pero se siente como anómalo. El cuento de Alexander Pushkin “El jinete de bronce”, un clásico ruso, incluye un poema que describe cómo se puede leer sin una lámpara en una noche sin luna al describir a San Petersburgo como un torbellino de sensaciones, casi delirante. La ciudad luego sufre una inundación apocalíptica que ahoga al héroe del poema.

Las noches blancas son una bendición para los operadores turísticos como Alexei Filippov, quien organiza cruceros nocturnos a través de los canales de la ciudad, pasando por los palacios imperiales durante el crepúsculo.

“Es un gran show. Nunca es tarde para salir”, contó.

Hay un solo problema para el negocio de Filippov durante la Copa del Mundo: sus barcos no tienen televisión para ver los partidos. Los locales y sus invitados tienen una tradición de fiestas, tanto legales como ilegales, en los techos de los edificios del centro histórico de la ciudad.

San Petersburgo se extiende sobre una serie de islas en el delta del Río Nevá, donde el zar Pedro el Grande ordenó construir la ciudad como “una ventana a Europa” hace 300 años.

Hasta hace poco, los vagabundos de las noches blancas podían quedar atrapados en la isla equivocada cuando los puentes móviles de la ciudad se elevaban para permitir el paso de los barcos por la noche.

Si llegas a casa y el cielo está demasiado claro para dormir, los rusos ofrecen algunos consejos.

“Compra cortinas pesadas”, recomendó Arina Arutunian, quien se mudó a San Petersburgo desde el sur de Rusia hace una década atrás. “Y si no puedes dormir, escribe un poema. Como Pushkin”.

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