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Miguel R. Valladares García

viernes 20 julio 2018

¿Cómo eran las terapias para “curar” la homosexualidad?

El Universal
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CIUDAD DE MÉXICO (EL UNIVERSAL).- A principios del siglo XX, cuando la homosexualidad era considerada como una enfermedad mental, se llevaron a cabo varios métodos que prometían curar una condición que era catalogada como un padecimiento y no como una orientación sexual.

“Con el surgimiento de varias disciplinas (médicas) se comenzó a creer que la homosexualidad era una enfermedad mental. Algunas personas la consideraban dañina para salud, etcétera, etcétera, pero esto también tiene que ver con las creencias”, dijo Jeremy Cruz Islas, médico especialista en psiquiatría de la UNAM y maestro en salud mental pública.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Cruz Islas señaló que, con el desarrollo del método científico y el método clínico, se comenzó a creer que en las personas con orientación sexual distintas existía un sufrimiento inherente en la propia condición.

Explicó que el método clínico consiste en la valoración elaborada por los médicos cuando examinan a un paciente, mismo que en aquella época catalogó a las minorías sexuales como una “anormalidad”.

“Empezaron a buscar una serie de curas específicas para esta población, las cuales podrían ser desde procedimientos quirúrgicos, hasta procedimientos clínicos o terapéuticos”, señaló el médico, quien añadió que estos procedimientos iniciaron en Alemania, en tiempos del nazismo, cuando fueron más practicados.

De acuerdo con el psiquiatra, el siguiente método fue utilizado en pacientes recluidos en psiquiátricos a principios del siglo XX y hasta los años 70.

Terapia de aversión. En este tratamiento, al paciente se le inyectaba adrenalina en grandes cantidades, que lo llevaba a un estado adrenérgico, que consistía en causar una sensación de miedo extremo que los médicos aprovechaban para proyectar imágenes de sexo homosexual al paciente. Se creía que al hacerlo, los “enfermos” sentían repudio por lo que veían y, con el tiempo, se curaban. Plana de Estos

“Cuando se te inyecta una cantidad de insulina mayor a la que tu cuerpo necesita, puedes sentir mareos y somnolencia, ahí es cuando ellos empezaban a actuar”, explicó el doctor, añadiendo que también los bañaban con agua fría, se les extirpaban los testículos o el útero, dependiendo de su sexo.

El médico enfatizó que estos tratamientos eran similares a la tortura. “Esto generaba miedo, en teoría, a la homosexualidad y a proyectarla en sí mismo, hasta decir: ‘ya, estoy convertido'”.

Asimismo, explicó que el tratamiento estaba más dirigido a hombres que a mujeres, ya que “las lesbianas, en general, tienen menos visibilidad que el resto de las minorías sexuales; en teoría no se notan tanto”.

Terapias de conversión en México. Felipe Gaytán Alcalá, doctor en sociología por el Colegio de México, explicó que las terapias de conversión en el país abordaron más el tema de la culpa y la utilización de medicamentos placebos.

Señaló que en el siglo XX no existía una clínica establecida que curar la homosexualidad en México; sin embargo, al país llegaban franquicias de médicos que promovían al tratamiento por una temporada y que después regresaban a Estados Unidos.

“Llegaban a México, sobre todo invitados por ciertas organizaciones conservadoras, y se promocionaban a través de las comunidades. Entonces llegaban a ciertas ciudades, a ciertos pueblos, y la gente de la comunidad que tenía a una persona ‘enferma’, lo llevaban y lo sometían a las terapias”.

Gaytán Alcalá contó que muchas de estas personas no eran médicos, sino hombres que habían sido “transformados” gracias a estos procesos. Viajaban dando su testimonio y aplicaban los mismos procesos que habían sido utilizados en ellos. “No eran tratamientos proactivos, eran más bien correctivos, y se daban una serie de confrontaciones y de castigos, de sentir la culpa y la vergüenza”.

Señaló que pocas veces se utilizó la violencia física en esta clase de procesos, pero que, a través de un sentimiento de inferioridad, se reconstituía a la persona como persona moral cuando renegaba de su orientación.

Los procesos de conversión hoy. Ambos expertos coincidieron en que los procesos de conversión a la heterosexualidad son practicados por grupos religiosos, especialmente por los evangélicos, en Estados Unidos y México.

“Lo que hacen los grupos religiosos es retomar los testimonios de personas que han sido ‘restauradas’ en su heterosexualidad”, dijo el sociólogo, quien explicó que los grupos evangélicos toman la homosexualidad como una especie de posesión demoníaca que se combate con un proceso de oración “para que el otro reconozca que posee algo maligno”.

El sociólogo señaló que una de las características de trabajo en estos grupos es llevar al éxtasis colectivo para que haya una “restauración”, para que la persona homosexual reconozca frente a la comunidad el “error en el que está”.

En cuestión de grupos conservadores, explicó que llevan a cabo una terapia de psicoanálisis en la que analizan la infancia, en la cual analizan el momento en el que la persona homosexual sufrió “una ruptura”.

Machismo en la comunidad LGBTTTI. Aunado al tema de las sociedades machistas, el sociólogo explicó que en estas circunstancias, el hombre homosexual es considerado como una amenaza mayor, puesto que este género se asocia con una figura de autoridad, que en cuanto se declara homosexual es, automáticamente, visto como alguien débil.

Explicó que, en el caso de las mujeres lesbianas, éstas no son catalogadas como una amenaza, incluso señaló que, cuando se menciona a la comunidad LGBT, las personas lo asocian con un hombre gay.

“A veces se piensa que hay mucha empatía o sincronía en términos de hombres y mujeres homosexuales, y no necesariamente. A veces se confrontan, y los hombres homosexuales reconocen muchos patrones machistas con las mujeres lesbianas”, señaló, añadiendo que entre los mismos hombres se manifestaron conductas de este tipo:

“Vemos que hay una diferencia entre aquellos que son afeminados y otros que no lo son, se marcan diferencias y si esto pasa dentro de una comunidad empática, imaginemos qué sucede fuera de ella”.

De acuerdo con la encuesta de discriminación realizada en el 2010, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) informó que una de cada dos personas homosexuales considera que el principal problema que enfrenta es la discriminación, que se manifiesta en falta de aceptación, críticas y las burlas.

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