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Miguel R. Valladares García

martes 25 septiembre 2018

Esposa de presunto “enfermero asesino” del IMSS habría disparado a sus “clientes difíciles”

El Instituto colabora con la investigación

El Universal
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“Mi esposa es buena tiradora”, se jactaba el enfermero Jorge Alberto ante un allegado —quien hoy es testigo protegido— antes de asesinar a una de sus compañeras de trabajo, a quien había defraudado con la promesa de que le “vendería” un mejor puesto en el IMSS.

Las investigaciones de la Fiscalía Estatal han arrojado que la esposa del trabajador del Seguro Social, la cual sigue en libertad, fue su cómplice tanto en la red de tráfico de influencias, comercio de vacantes y venta de órganos, como en el homicidio del que se le acusa y posiblemente en los otros seis asesinatos, de los que se le fincarán cargos en los próximos días.

Jorge Alberto N. fue detenido por las autoridades luego de que se demostrara que desde hace años recibía sobornos de personal del IMSS a cambio de conseguir ascensos, o bien, otorgar plazas para nuevo ingreso, sin embargo al no poder cumplir con todos sus “clientes” optó por asesinarlos. Se estima que tomó parte en por lo menos siete crímenes de esa naturaleza.

Lizzeth, su esposa, se mantuvo al tanto de todos los acuerdos del enfermero, incluso —según el testigo protegido— al tener la mujer un don para la elocuencia, era ella quien atendía los “casos difíciles”, es decir aquellos en los que les exigían la devolución del dinero.

El testimonial indica que cuando Jorge ya no podía negociar intervenía su cónyuge, la cual generalmente lograba conseguir más tiempo, mediante charlas sobre tener una mejor vida, lujos, autos, y otros argumentos que solían convencer al personal del IMSS que los buscaba.

Aunque la Delegación Estatal de la institución se reservó dar información del caso, en la audiencia de Vinculación se supo que la pareja tenía un tabulador, en el que los pagos iban de los 35 mil a los 100 mil pesos para quienes ya laboraban en el Seguro Social y pretendían alcanzar un puesto de mayor jerarquía. El costo para ingresar por primera vez era de 80 mil pesos.

El ministerio público logró determinar que Laura Soto, empleada de la clínica 58, quien fue citada por el enfermero afuera de una guardería del IMSS para de ahí ir a entregar sus documentos a las oficinas centrales en diciembre pasado, fue asesinada desde el interior de una Suburban color negro propiedad de Lizzeth. Aún no logran identificar plenamente a los tripulantes, aunque trascendió que probablemente fuera la pareja.

Otra información, ofrecida en las audiencias penales, es que la red de corrupción al interior del IMSS se extendía hasta las ciudades de Juárez, Parral, Cuauhtémoc y Delicias. Desde allá hubo quien hizo pagos a Jorge Alberto a cambio de puestos de nivel medio e incluso mandos.

Jorge Alberto está internado en el área de Observación y Clasificación del penal estatal de Aquiles Serdán, se le dictó un año de prisión preventiva. Fuentes de la Fiscalía señalan que por voluntad se ha mantenido aislado, pues tiene temor que otros reos le hagan daño. Se le fincaron cargos sólo por un homicidio, las autoridades esperan en los próximos días abrir nuevas causas penales en su contra.

IMSS colabora con investigación

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que su delegación en Chihuahua seguirá colaborando con la Fiscalía General del Estado a fin de clarificar las acusaciones en contra del enfermero Jorge Alberto “N”, quien prestaba sus servicios en una clínica de la entidad y es acusado de vender plazas, órganos y cometer homicidios.

A través de una tarjeta informativa, el IMSS aseguró que tiene la mejor disposición de seguir proporcionando información a las autoridades competentes sobre este caso.

“La Delegación del IMSS en Chihuahua reitera su disposición (como lo informó desde el pasado 3 de julio) de seguir brindando la información que requiera la Fiscalía General del Estado en su indagatoria, con el propósito de desahogar las imputaciones contenidas en la carpeta de investigación en contra de un enfermero, que prestaba sus servicios en una clínica de la entidad”, informó.

EL UNIVERSAL publicó que a pesar de que Jorge Alberto “N” trabajaba como enfermero auxiliar en el Hospital General Morelos, tenía un poder “inusitado” al comercializar plazas y órganos para trasplantes; actividades que le permitieron obtener recursos para comprar autos de lujo.

Cuando el enfermero no podía cumplir el trato con sus clientes, tomaba la decisión de matarlos. Hasta el momento las autoridades refieren que, presuntamente, el hombre cometió al menos siete homicidios.

Además de colaborar con las autoridades jurídicas, el IMSS informó que este fin de semana revocó el contrato laboral de Jorge Alberto “N”, además de iniciar una investigación interna para esclarecer si hay más personal involucrado en la venta de plazas.

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