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Miguel R. Valladares García

jueves 20 septiembre 2018

Venganza, móvil de ataque a “El Chepe”: PGJ

El Universal
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La expansión de La Unión de Tepito, que lidera Roberto Moyado Esparza, “El Betito”, en bares de Lomas de Chapultepec y Polanco, es la principal línea de investigación que estableció la procuraduría capitalina para esclarecer el ataque que sufrió el cadenero Chepe y que le costó la vida a Tatiana “N”.

Los primeros avances detallan que esa célula criminal intentó “meterse” a vender drogas en los antros donde el Chepe trabajaba y en por lo menos siete negocios donde tenía relación con el personal de seguridad, y en repetidas ocasiones les negó el acceso a personal aparentemente de la “Unión del Betito”.

El actuar del cadenero desató una serie de problemas con los presuntos narcomenudistas quienes, según los testimonios de otros cadeneros de la zona, lo amenazaron en junio y le advirtieron que los “dejara trabajar” o “no la contaría”.

“El Chepe” minimizó las advertencias al argumentar que él tenía contactos con “jefes” de las mafias que surten de droga a los narcomenudistas de la Ciudad; agentes investigadores de la procuraduría local consideran que este desplante fue suficiente para que los gatilleros decidieran asesinarlo.

El fin de semana los sicarios esperaron a que saliera del bar La República, en la misma zona, y lo siguieron hasta la taquera El Califa, donde le dispararon en 12 ocasiones con un arma calibre 9 milímetros; sin embargo, fallaron y asesinaron a la joven estadounidense Tatiana “N”, quien festejaba con su esposo y otros amigos en el mismo lugar.

Esta hipótesis se reforzó con la información que el martes pasado dio a conocer la procuraduría local, pues a decir de los peritajes practicas a los casquillos que se encontraron, el arma homicida fue la misma que se utilizó en mayo pasado en el asesinato de un comerciante de autopartes en Circuito Interior.

Según el folio CI-FCH/CUH-1/UI-3 S/D/01109/06-2018, la víctima se negó a pagar el “derecho de piso” y denunció venta de droga.

En represalia, también lo siguieron, esperaron a que saliera del trabajo y dentro de su auto le asestaron cuatro impactos de bala con la misma arma que se usó en el ataque en la taquería El Califa.

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