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Miguel R. Valladares García

martes 21 agosto 2018

Brilla activismo de transgénero mexicana en Nueva York pese a desafíos

Notimex
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La activista mexicana transgénero Bianey García ha logrado superar los innumerables desafíos que desde México han plagado su vida para convertirse en una de las más influyentes luchadoras sociales por los derechos LGBT en la ciudad de Nueva York.

Nacida en 1990, García ha aprovechado su experiencia como sobreviviente de acoso mortal, esclavitud sexual y 18 meses de prisión en Estados Unidos para alzar la voz a favor de algunas de las personas más vulnerables en la sociedad neoyorquina, las mujeres transgénero inmigrantes y de color.

Ganadora este mes del prestigioso Premio Ohtli que el gobierno de México otorga cada año a mexicanos en el extranjero por su lucha comunitaria, García fue la primera mujer transgénero en obtener este reconocimiento, creado en 1996.

Un mes antes, García había sido distinguida por la publicación City&State New York como una de las 10 más importantes activistas emergentes LGBT en el estado. Otra vez, la mexicana fue la primera mujer translatina en ser incluida en esa lista, dominada por hombres gay anglosajones.

Desde hace seis años, García colabora con el grupo civil Se Hace Camino Nueva York (MRNY), que promueve los derechos de la comunidad inmigrante, donde ahora funge como organizadora en temas de justicia para la comunidad LGBT.

“Tratamos de crear visibilidad y consciencia sobre los retos de las mujeres trans. Tenemos campañas específicas para evitar la discriminación en el empleo y en el acceso a la vivienda, y para evitar el acoso policial”, afirmó García.

En entrevista con Notimex, la activista resaltó que su trabajo en MRNY se enfoca también en empoderar a las mujeres trans y en educarlas sobre sus derechos, que a veces desconocen, para reducir el abuso constante al que se enfrentan.

Su trabajo como activista está basado en la autoridad que ofrece la experiencia. Radicada desde su niñez en el estado de Chiapas tras haber nacido en Veracruz, García fue testigo en su adolescencia del asesinato de una amiga por motivos de “transfobia” o fobia contra las personas transgénero.

Tras ese asesinatos, otros dos amigos que presenciaron el crimen fueron también ultimados. Como consecuencia, García huyó a Tijuana para salvar su vida, desde donde cruzó de manera indocumentada la frontera para arribar a los 15 años a Nueva York.

“En los últimos años la sociedad ha cambiado mucho para las mujeres trans. Antes ni siquiera existíamos, ahora por lo menos ya somos visibles”, señaló García.

Como un menor de edad afeminado, con escaso conocimiento del inglés e indocumentado, García fue forzado a la prostitución en Nueva York por un supuesto novio que la mantuvo secuestrada durante más de medio año.

Tras escapar y comenzar su transición de género, García fue falsamente acusada de robo por un hombre que la atacó a ella y a una amiga. La policía decidió creer la versión del sujeto, lo que costó que García estuviera presa 18 meses en Rikers, una de las prisiones más crueles de Estados Unidos.

Al salir, García recurrió al trabajo sexual como única forma de sobrevivir en una ciudad donde no lograba obtener ni empleo ni vivienda. Más tarde, se involucró durante años en una relación abusiva, que incluyó violencia doméstica.

Ahora, García siente que su activismo importa porque se habla por lo menos de los retos que enfrentan las mujeres como ella. Afirmó: “no solo se trata de trabajar, sino de dejar un legado. Es importante: dejar un legado de amor, de visibilidad, de consciencia sobre estos temas”.

En ese sentido, subraya los retos multiplicados de las mujeres trans latinas respecto de miembros anglosajones de la comunidad LGBT. Las amenazas para las mujeres trans latinas provienen no solo de la sociedad patriarcal, sino a menudo de las propias comunidades migrantes y de color.

“Desde el inicio de la campaña presidencial de Donald Trump a la fecha han aumentado en el condado de Queens los ataques contra las mujeres trans, en que se han usado martillos, cuchillos, cadenas y armas de fuego. Lo triste es que muchos de esos crímenes son cometido por personas de color”, dijo.

Pese a la violencia, las condiciones para las mujeres trans mejoran paulatinamente, como lo demuestra el hecho de que el gobierno de México le haya otorgado el Premio Ohtli, antes concedido a activistas como Dolores Huerta, el ex secretario Carlos Gutiérrez y el ex alcalde Antonio Villaraigosa.

“Ya es tiempo de que como mujeres trans estemos presentes. Ya basta de que nos digan: ‘tú no existes, tú no eres nadie, no queremos hablar contigo’”, enfatizó García.

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