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Miguel R. Valladares García

miércoles 14 noviembre 2018

#Especial Hace 50 años, así fue la Marcha del Silencio

El Universal
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El 13 de septiembre de 1968, el movimiento estudiantil utilizó un arma nueva, que resultó muy poderosa: el silencio. 50 años después, las calles de la Ciudad de México atestiguarán una nueva movilización, con nuevos reclamos, pero que a su vez tratará de contar con el mismo impulso.

Nunca tantos pusieron tanta decisión al aplaudir y alentar desde las aceras a una manifestación de repudio al gobierno, relató el periodista Juan Arvizu en EL UNIVERSAL.

El silencio en la marcha fue estricto, continuó el cronista. Y la ciudad se volcó en su ruta. Eran ellos, los muchachos contra el sistema.

“Con los brazos en alto y con los dedos de la mano en ‘V’ representaban la expresión de ‘venceremos’. Fue la tercera gran manifestación del movimiento estudiantil que llenó el Zócalo, y la última de grandes proporciones, y tuvo un impacto que trascendió fronteras; mantuvo a raya policías, soldados, provocadores, que eran el ajonjolí de todos los mítines”.

Cinco décadas después, así recuerda la Gaceta de la UNAM esa histórica movilización con el título: Marchan, en silencio, 250 mil.

“A las 17:15 horas, bajo la consigna de que ‘nadie deberá abrir la boca’, se inicia la manifestación del silencio en el Museo Nacional de Antropología, con una avanzada de vehículos y motocicletas que van abriendo paso a los contingentes conformados por unas 250 mil personas, entre estudiantes, profesores, empleados y gente del pueblo”.

Según el relato, algunos estudiantes se pusieron esparadrapos en la boca para cumplir al pie de la letra la consigna. Con un brazo en alto, hacen la V de la victoria con los dedos índice y medio.

Continúa la crónica de la Gaceta:

“Se forman vallas a lo largo del recorrido para evitar que personas ajenas o provocadores se infiltren en la marcha y alteren el orden. Este día, además, se conmemora el aniversario de la Batalla de Chapultepec de 1848. La PGR da cuenta de la ceremonia oficialista del gobierno: ‘Los jóvenes oradores de la ceremonia cívica central ubicaron a los Niños Héroes como ejemplo de virtudes patrióticas ante la juventud, exhortándola a deponer su rebeldía estéril y a unirse a la causa del progreso nacional’.

“Sólo se escuchan murmullos y los pasos firmes de los jóvenes, y sus pancartas tienen consignas pidiendo diálogo público. Estudiantes y demás participantes en la movilización portaban carteles con la leyenda: Libertad a la verdad, ¡diálogo!, El pueblo nos sostiene, por el pueblo es que luchamos, Líder honesto igual a preso político, Luchamos por los derechos del pueblo mexicano, Mi raza ha sido pisoteada y a mi espíritu no se le permite hablar, ¡Tierra para todos!

Y acompañan la marcha pancartas con las efigies de Morelos, Hidalgo, Villa y Zapata”.

Sigue el relato:

“Miles de ciudadanos, ubicados principalmente en las aceras del Paseo de la Reforma, forman una enorme valla a lo largo de todo el recorrido. Aplauden y alientan a los estudiantes, trabajadores y padres de familia, que en compactas filas exigen el cumplimiento de la Constitución.

“En el volante del CNH de ese día se lee: ‘Pueblo mexicano: puedes ver que no somos unos vándalos ni unos rebeldes sin causa, como se nos ha tachado con extraordinaria frecuencia. Puedes darte cuenta de nuestro silencio, un silencio impresionante, un silencio conmovedor, un silencio que expresa nuestro sentimiento y a la vez nuestra indignación'”.

Y los contingentes desfilaban ante la mirada y apoyo de los observadores.

“Por el Paseo de la Reforma, dan vuelta en la avenida Juárez y se internan por Madero y 5 de Mayo rumbo a la Plaza de la Constitución. A las 19 horas comienzan a entrar en ésta y dejan de hacerlo hacia las 21 horas, cuando ya ha comenzado el mitin.

“Con la plancha del Zócalo totalmente ocupada por los manifestantes, tres oradores del Consejo Nacional de Huelga (de la Universidad de Chihuahua, de la Facultad de Derecho de la UNAM y de la Escuela de Economía del IPN) hablan a la multitud”.

Entre las 20 y las 20:15 horas, sigue el recuerdo de la Gaceta UNAM, un centenar de automóviles de diferentes modelos y marcas –la mayoría pertenecientes a estudiantes que participan en la manifestación del silencio– son destrozados en el estacionamiento del Museo Nacional de Antropología por unos 40 individuos que huyen del lugar en tres camionetas.

“El estudiante Rodolfo Oliveros Ángeles es agredido a tiros y, de acuerdo con la clínica particular a donde se le llevó para atenderlo, pierde el ojo izquierdo. Para un mes adelante, se esperaba la realización de los Juegos Olímpicos de México 68 y, sin embargo, el conflicto no tenía siquiera una vía tentativa de solución”, recuerda Arvizu.

El CNH reiteró que su movimiento carecía de motivos contra el evento internacional.

La noche del 15, fue de fiesta de “El Grito”, en la Ciudad Universitaria, así como en Zacatenco, pero bajo la sombra de las columnas del Ejército y de agentes que cateaban domicilios, intimidaban y perseguía activistas.

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