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Miguel R. Valladares García

martes 11 diciembre 2018

Error, construir sus viviendas de manera empírica

Notimex
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 Para construir los mexicanos cometen varios errores, los cuales llegan a repetir en un proceso de reconstrucción, y con ello incrementar el nivel de riesgo, alertó Patricia Torres Sánchez, decana de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey en Puebla.

“Uno de los principales errores que cometen los mexicanos es que tienden a reconstruir de manera similar a como se les cayó su casa. Otro problema que se da es que, cuando, después de un sismo parte de la vivienda se mantiene de pie, se tiende a construir lo nuevo sobre lo que permanece de pie”, indicó.

En entrevista con Notimex, la especialista refirió que en caso de un sismo las reconstrucciones pueden soportar el movimiento telúrico o bien puede venirse abajo, tanto la construcción pasada como la recién levantada.

En México -dijo- la mayoría de la gente no construye con arquitectos y se inclinan más por la autoconstrucción, en gran medida por querer ahorrar dinero, pero también por evitarse los permisos burocráticos.

También se trata de una cuestión cultural. Como ejemplo citó que en Japón si el constructor calcula los costos de construcción e incrementa, por decir, 10 por ciento de los gastos ya proyectados, es bien visto porque agradecen al constructor que se preocupe por la seguridad de quienes habitarán la vivienda.

Mientras que en Estados Unidos, esa misma estimación, podría derivar en una demanda del cliente en contra del constructor “por querer hacer gastar al dueño más de lo previsto”.

A un año del sismo de 7.1 grados que tuvo como epicentro entre los límites de Puebla y Morelos, Torres Sánchez dijo que en el caso de la Ciudad de México los sismos que más daño le hacen son los que vienen de la región de Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

Resaltó que después de todos estos sismos históricos, lo más importante es seguir informando a la gente y prepararla para que sepan cómo actuar en caso de temblores y que no entren en pánico.

Refirió que después de un movimiento telúrico, la gente no quiere salir de sus viviendas, mucho menos abandonarlas cuando ésta representa un peligro, porque es un patrimonio que desean mantener.

Así lo pudo palpar hace un año, junto con universitarios del Tecnológico de Monterrey en Puebla, cuando brindaron ayuda a damnificados en tres comunidades de la región Mixteca de Puebla.

En esa región se realizaron evaluación de daños, derrumbes, entrega de víveres, e información y capacitación enfocada a la prevención, así como la asesoría para la construcción de un prototipo de vivienda sustentable.

A un año del sismo reconoció que son muchas las comunidades que aún no terminan por reconstruirse; si bien hay gente que pudo contar con apoyo del gobierno, también está la que no ha podido subsanar los daños en sus viviendas y ello depende de los recursos económicos que tengan.

“Hay una parte que no podremos evitar nunca, el riesgo. Los mexicanos estamos en una zona completamente vulnerable, pero sí podemos mitigar el riesgo siempre y cuando cumplamos con todos los protocolos de seguridad, respetar las normas de construcción”, insistió.

“Puebla, con inmuebles altos, viejos, y en algunas ocasiones abandonados, es necesario armar protocolos de seguridad y continuar con los simulacros para que la gente sepa qué hacer, hacia donde dirigirse, una buena señalización para que sepan dónde ubicarse y dónde están las salidas de emergencia”, expuso.

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