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Miguel R. Valladares García

lunes 10 diciembre 2018

“Injustos” los ataques al Papa por abusos, advierte cardenal

Notimex
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El cardenal arzobispo de Bogotá, Rubén Salazar, consideró “injustos” y “tristes” los ataques lanzados contra el Papa Francisco desde la misma Iglesia por su gestión a los abusos sexuales contra menores.

En entrevista con Notimex, el primado de Colombia se refirió a la crisis por los abusos que sacude a los católicos en varias latitudes y no descartó que, tras los recientes escándalos en Estados Unidos y Chile, puedan explotar casos similares en otros países de América.

“Para nosotros, que conocemos toda la preocupación del Papa y toda su voluntad porque estas situaciones jamás se vuelvan a presentar, que se resarzan los daños causados a las víctimas, es triste pensar que haya dentro de la Iglesia gente que lo ataque y acuse, en este campo en el cual está actuando con plena sinceridad”, dijo.

Insistió en que son “indudablemente injustos” los ataques a Francisco, refiriéndose indirectamente a las acusaciones lanzadas contra el líder católico por el ex nuncio apostólico (embajador vaticano) en Estados Unidos, Carlo Maria Viganò.

El clérigo italiano afirmó que el Papa conocía desde 2013 sobre los abusos sexuales del exarzobispo de Washington, Theodore McCarrick, pero no hizo nada contra el cardenal de 88 años, sino hasta el mes de julio de este 2018, cuando ordenó quitarle su dignidad púrpura.

En un famoso memorial de 11 páginas, difundido el 26 de agosto en varios portales de internet abiertamente opositores a Francisco, Viganò pide la renuncia del obispo de Roma.

El pontífice ha decidido responder con el silencio, mientras el Vaticano anticipó que está preparando una respuesta a las acusaciones del exnuncio, aunque todavía no dio fecha para su publicación.

Este caso se ha entrelazado con la crisis por abusos en Chile, que precipitó la renuncia en bloque de todos los obispos del país; y con el escándalo en Pensilvania, Estados Unidos, luego que una investigación de un gran jurado sacó a la luz unos mil testimonios de ataques cometidos por 300 sacerdotes, en su mayoría entre 1947 y 2002.

Salazar sostuvo que esta situación afecta a todos en la Iglesia católica y constató que ningún país de América Latina está exento de vivir casos similares, porque en prácticamente ninguna de las naciones de la región se ha investigado lo que pasó 50, 60 ó 70 años atrás.

“Puedo decir con la conciencia tranquila que nosotros, en los últimos años, hemos actuado como se debía actuar; aún así, no sabemos lo que ocurrió 30 ó 50 años atrás”, constató.

“Esto no porque queramos echarle la culpa a los anteriores obispos, sino porque la situación era otra. El gran problema, cuando nos enfrentamos a hechos del pasado, es que queremos aplicarle a esas situaciones los criterios actuales”, añadió.

Incluso, el cardenal afirmó que “no se puede descartar” que en un futuro no muy lejano exploten crisis en otros países por abusos cometidos por sacerdotes muchas décadas atrás, pero anticipó que la actitud de la Iglesia es de “perfecta apertura” a la transparencia.

“No nos importa que esculquen, que hurguen, que traten de descubrir toda la verdad porque estamos convencidos de que la verdad nos hace libres y estas verdades terriblemente dolorosas, angustiosas”, garantizó.

Consideró que estas dificultades son también la oportunidad de replantearse el método de formación de los sacerdotes, la vida misma de los clérigos, en el ejercicio del ministerio y en la forma de manejar diversos aspectos al interior de la Iglesia. “Todo esto es purificador, aún cuando sea doloroso”, siguió.

Recordó que siendo presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, hasta ya una década, se planteó por primera vez el problema de los abusos en una asamblea general de ese organismo.

Desde entonces, continuó, se ha tenido la conciencia “muy clara” sobre la necesidad de establecer políticas para la protección de los menores, de evitar ciertas situaciones, de tomar precauciones en todos los campos para que jamás se verifiquen de nuevo los abusos.

“Así es en toda la Iglesia, ya desde hace unos cuantos años. La aspiración es que siempre exista el castigo del crimen, en primer lugar, después el resarcimiento a la víctima y el tomar las precauciones para que algo así no se vuelva a repetir”, abundó.

Para afrontar esta crisis, el Papa Francisco convocó al Vaticano a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo a una reunión extraordinaria del 21 al 24 de febrero de 2019 y que se centrará en el tema de la protección de los menores.

 

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