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lunes 10 diciembre 2018

“Tratar de vivir el día a día con una gran ausencia”, el dolor de los padres del Rébsamen

EFE
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CIUDAD DE MÉXICO (EFE).- Cuando se cumple un año del terremoto del 19 de septiembre de 2017, entre los escombros del colegio Rébsamen pervive la memoria de los 19 niños que murieron en el derrumbe de la escuela y que fueron recordados hoy mediante una misa celebrada en una calle aledaña en la que se demandó justicia.

El poderoso sismo de magnitud 7.1 que golpeó el centro del país dejando al menos 369 víctimas mortales (228 en Ciudad de México) tuvo como uno de los escenarios de la tragedia el colapso de este colegio situado en la delegación (distrito) Tlalpan, en el sur de la capital.

El derrumbe atrapó de lleno a, entre otros, un grupo de niños que intentaban evacuar el edificio a través de unas escaleras que se encontraban en la zona del colapso inmediato. También murieron siete adultos.

Durante toda la mañana de hoy, un goteo intermitente de familiares con el rostro afligido fueron dejando flores, velas, juguetes y fotografías ante el muro de madera que delimita el recinto de la escuela y que presenta una corona de flores para cada una de las víctimas.

El proceso de demolición iniciado el mes pasado todavía no ha concluido, por lo que aún puede observarse la estructura totalmente dañada del edificio, con cables colgando así como un vehículo completamente aplastado, testimonio de lo que allí pasó hace un año.

Una misa íntima para familiares, compañeros de la escuela, vecinos, miembros de labores de rescate y de atención médica sirvió para recordar las vidas truncadas en ese colegio, cuyos nombres fueron leídos por el cura.

De la misa salió llorando Angélica Macías, madre de Raúl Alexis, de 7 años, el único niño de tercer curso que perdió la vida en el derrumbe. Explicó a Efe que “extraña muchísimo” a su hijo y que “este dolor no me lo va a quitar nadie”.

“Si bien sé que fue algo de la naturaleza, también sabemos que hubo muchas irregularidades en el colegio”, dijo con la voz rota.

Por ello, deseó que no vuelva a ocurrir una tragedia similar en otro colegio y pidió a las autoridades “que se haga justicia y que nos ayuden a que esto se esclarezca”, tras un año en el que “no ha pasado nada” en cuanto a la investigación de lo sucedido.

Cerca de allí, una pancarta reza: “Mónica, decepcionaste a quienes más te respetaban y admiraban. Por ellos da la cara”.

El mensaje va dirigido a la directora del colegio, Mónica García Villegas, supuesta responsable de haber autorizado la irregular construcción de un cuarto piso en el colegio para albergar su vivienda y quien permanece prófuga de la justicia al día de hoy.

El abogado de 17 familias afectadas, Julio Gutiérrez, contó recientemente a Efe que la construcción de ese piso se realizó “sin que se modificara el diseño ni se reforzara la estructura” del Rébsamen, que “nunca fue adaptado”.

Las órdenes de demolición de ese nuevo piso dictadas por las autoridades nunca se cumplieron, además de que el colegio no disponía de un plan efectivo de protección civil, denuncian las familias.

Alejandro Jurado se mostró sorprendido de que “en México puedan agarrar a un narco pero a la directora no la puedan agarrar”. Este padre pide justicia por la muerte de su hija Paola, de 7 años, y sus otros compañeros.

Pocos días antes del terremoto había sido el cumpleaños de Paola y muchos de los amigos que asistieron a su fiesta también fallecieron en el Rebsámen. El otro hijo de Alejandro sobrevivió porque fue evacuado por otra escalera.

“Es tratar de vivir el día a día con una gran ausencia”, dijo a Efe un apenado Alejandro, que llevaba gafas oscuras y señalaba con la mano su corazón en señal de dolor.

Junto con otros padres de víctimas, pidió a las autoridades que “den la cara”. Incluida la próxima jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien era delegada de Tlalpan cuando colapso el colegio.

A las 13.14 hora local (18.14 GMT), la hora exacta del sismo de hace un año, se hizo un minuto de silencio con puño en alto y, posteriormente sonó la alerta sísmica como parte del simulacro.

Regina, una adolescente de 15 años y exalumna del Rébsamen, cayó al suelo de dolor al escuchar la alerta. Ella no estaba en la escuela el día del terremoto pero fue a ayudar en las labores de rescate. Conocía a alumnos y maestros fallecidos.

“Muy triste, me vinieron todos los recuerdos que tuve ese día, recordar a mis compañeros y todos los momentos que viví aquí. Fue muy feo”, expresó emocionada.

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