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Miguel R. Valladares García

martes 11 diciembre 2018

Dubrovnik, otra joya desbordada por el turismo

AP
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DUBROVNIK, Croacia (AP) — Marc van Bloemen vive desde niño en la parte vieja de Dubrovnik, una ciudadela considerada una de las grandes joyas sobre el Adriático. Dice que antes era un privilegio. Ahora una pesadilla.

Multitudes de turistas se abarrotan en las entradas de las murallas que rodean la ciudad vieja, un Patrimonio Mundial de la UNESCO, donde miles de personas desembarcan todos los días de cruceros. La gente se tropieza entre sí en las calles de piedra caliza de la famoso Stradun, la peatonal donde abundan iglesias y palacios medievales, como bien saben los fanáticos de la serie televisiva “Juego de Tronos”, que buscan los sitios donde fue filmada.

Dubrovnik es un gran ejemplo de los efectos del turismo masivo, un fenómeno global en el que un aumento en la cantidad de visitantes hace que sitios atractivos, sobre todo cuando son pequeños, se vean desbordados por multitudes. A medida que la cantidad de visitantes va aumentando, las autoridades locales buscan formas de evitar que el sitio pierda su encanto.

“Es de no creer, como vivir en el medio de Disneylandia”, expresó van Bloemen desde su casa, con vistas del puerto y a un paso del muro de la ciudad.

Un día típico, la ciudad vieja, de 2 mil 500 habitantes, recibe unos ocho cruceros, de cada uno de los cuales desembarcan unos 2 mil turistas. Van Bloemen recuerda que alguna vez llegaron 13 cruceros en un solo día.

“Lo sentimos por nosotros, pero también por ellos (los turistas), porque no pueden disfrutar de la ciudad, ya que se tropiezan constantemente entre ellos”, manifestó. “Es un caos. Todo es un caos”.

El tema está empañando la reputación de Dubrovnik. La UNESCO advirtió el año pasado que la ciudad podría perder su condición de Patrimonio Mundial por la cantidad de turistas.

El popular blog Discoverer dijo hace poco que una visita a la ciudad “es el punto saliente de cualquier vacación, pero las multitudes que abarrotan las calles y los callejones no permiten un paseo de calidad”.

Acotó que el interés adicional que recibe la ciudad por haberse filmado allí “Juego de Tronos”, combinado con la llegada de los cruceros, genera “un problema de proporciones épicas”.

Recomienda a la gente que visite otros pueblos viejos de la zona. “En lugar de tratar de ser uno de los pocos afortunados que consigue entradas para las principales atracciones de Dubrovnik, vaya a la bellísima Ohrid, en la vecina Macedonia”.

En el 2017, las autoridades lanzaron un plan “Respete la Ciudad” que limita la cantidad de turistas que pueden bajar de cruceros a 4 mil a la vez durante el día. El plan, no obstante, todavía no ha sido implementado.

“Estamos conscientes de las multitudes”, señaló Romana Vlasic, directora de la junta de turismo de la ciudad.

Mientras que por un lado se comprometía a reducir la cantidad de visitantes, Vlasic expresó satisfacción de que esta temporada hubo “solo un pequeño aumento” en las cifras. El éxito de Croacia en la Copa Mundial de fútbol, donde llegó a la final, no ayudó, ya que atrajo a mucha gente.

Vlasic dijo que unos 800 mil turistas visitaron Dubrovnik desde el comienzo del año, lo que representa un incremento del 6% respecto al mismo período del año pasado. La cantidad de gente que pasó al menos una noche subió un 4%, a 3 millones de personas.

Los cruceros pagan una tarifa a la municipalidad para atracar en el puerto, pero los comerciantes locales no se benefician demasiado de los turistas de los cruceros, que tienen todo pago en el barco y gastan muy poco en restaurantes y negocios.

Krunoslav Djuricic, quien toca su guitarra eléctrica en Pile, una de las dos principales entradas a la ciudad amurallada, dice que la gente pasa de largo todo el día y que “el turismo masivo tal vez no sea lo que necesitamos”.

Los turistas de los cruceros tienen unas pocas horas para ver la ciudad, por lo que se apresuran a ver los principales sitios y a tomarse fotos que publican en las redes sociales.

“Vienen multitudes de gente que corren de un lado al otro”, dijo Djuricic. “¿Adónde va toda esta gente?”.

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