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Miguel R. Valladares García

miércoles 21 noviembre 2018

El Cervantino vive la experiencia devocional hacia Krishna

La danza Manipuri salió de los templos de la India para presentarse en el Festival Internacional Cervantino

Notimex
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Guanajuato (Notimex).- En la India, los bailes tradicionales como el bharatanatyam, kathak, kathakali, kuchipudi y odissi son practicados como una muestra de adoración a diversos dioses, sin embargo, manipuri se diferencia por estar dedicada a Krishna y a Radha, las deidades con mayor arraigo dentro de la cultura de esa añeja nación.

En la Alhóndiga de Granaditas, una de las agrupaciones más respetables de su tipo en la India, Manipuri Jagoi Marup bajo la dirección de la maestra Ningombam Rina Devi, rindió tributo al Dios Krishna dentro de la XLVI edición del Festival Internacional Cervantino (FIC); Manipuri, es la más venerable de esas seis danzas tradicionales.

Lo anterior, porque busca transferir la conciencia y se expresa a través de movimientos corporales suaves. A Radha se le representa en color verde y los demás visten de rojo, se usa un tocado blanco, los pies descalzos con dedos pintados y el ritmo y la canción, derivados del sánscrito, se marcan con el instrumento tradicional: el pung”.

Para los manipuris, la danza es una parte integral de la vida. Esta tradición, considerada Patrimonio de la Humanidad, se enseña a los niños desde los cinco años, dando prioridad al movimiento de manos y pies. El espectáculo, “Música y danza clásica Manipuri” tuvo cinco piezas: “Tanum”, “Krishna rup sakhi ukti”, “Basanta rass”, “Dhol cholom” y “Pung”.

Tras la tercera llamada una sola bailarina se presentó en el escenario para brindar al público cervantino la primera de las cinco piezas del programa. La extraordinaria delicadeza de sus movimientos, la expresividad corporal, la mirada que inspira paz y tranquilidad a todo aquel que la admira, y la amalgama que hacen cuerpo y la música, fue como viajar a la India.

La segunda pieza tocó a seis hombres, quienes participaron en un baile aparte, tocando tambores a la vez. A la derecha de los danzantes, dos músicos ejecutaron instrumentos tradicionales de la India y una mujer cantaba en medio de ambos.

La sutileza del baile de ellas contrastó con el de ellos, que incluye brincos, gritos y piruetas en el aire y da paso a la tercera danza, donde músicos y cantante acompañan a un par de bailarinas que con movimientos sincronizados para alagar doblemente al Dios Krishna, mientras las gradas y la explanada de la Alhóndiga se fueron llenando, poco a poco, de guanajuatenses que animados porque la noche ya sin lluvia adquirió un clima agradable y benévolo, salieron de casa para conocer algo de la cultura de la India.

Vino el quinto número. Con nuevo atuendo aparecieron los seis hombres dedicados a la Danza Manipuri, igualmente apoyados en el sonido de los tambores, sus coreografías y una expresión de gozoso respeto en sus rostros. Alineados, en círculo, o girando sobre su propio eje en círculo los seis, arrancaron loas y vítores al público emocionado.

Finalmente, con un traje más rico en su confección, materiales y accesorios, una danzante coronada hizo un primer baile, al que le siguió un séquito de cinco acompañantes, también ricamente vestidas en colores oro, plata, rojo y blanco; la primera se retiró y las acompañantes hacen una danza. Para concluir, las seis danzaron juntas y de esa forma entregaron su arte y devoción a la deidad.

Minuto a minuto