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Miguel R. Valladares García

miércoles 14 noviembre 2018

Jordi Soler presentará su libro “Usos rudimentarios de la selva” en la FIL del Zócalo

Notimex
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A diferencia de la realidad que es muy sosa, la ficción logra jerarquizarla, pone los asuntos importantes donde deben de ir, lima las cosas superfluas, evita las frivolidades y tonterías, y se concentra en la parte importante de la realidad, aseguró el escritor mexicano Jordi Soler.

Entrevistado a propósito de su novela “Usos rudimentarios de la selva”, que presentará el próximo 18 de octubre en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, el autor dejó en claro que, en la novela, la realidad debe presentarse de una nueva forma, toda vez que ésta, siempre acontece, es decir, “no está jerarquizada por la importancia de lo que va pasando, es caótica, no tiene continuidad”.

“Una cosa es la realidad y otra la verdad; las novelas deben de ser veraces, tienes que creer en ellas, hay una verdad literaria que debe ser más importante que la verdad verdadera”, dijo Soler para quien “si no crees en la novela que estas leyendo, no funciona, si lo lees en lo que te cuentan es un fracaso”.

Bajo el sello Alfaguara, “Usos rudimentarios de la selva” muestra la vida desbocada, sensual y mágica de la selva, con lluvias torrenciales y un calor imposible, siempre al borde del asalto, del motín, de la revolución y del desastre, donde un día el narrador se eleva en un globo aerostático fabricado por el caporal.

En este texto, su autor ofrece 12 relatos situados en la plantación de café La Portuguesa, situada en la selva de Veracruz, donde una familia española intenta salir adelante en un ambiente hostil, continuamente asediada por bandidos, guerrilleros, políticos corruptos o por los mismos otomíes, lo habitantes originales de la región, que siente a los de la finca como invasores de sus tierras.

“Es una familia que venía de Europa, de la ciudad, y cuando llegan a la selva, se dan cuenta que los usos y costumbres son distintos, pues si no te cuidas, duras 15 minutos en ese ambiente; tenían que cuidarse de la maleza, de los malhechores que había por ahí, etcétera, una serie de condiciones que los obligaron a abandonar los usos civilizados de Occidente para abrazar los usos rudimentarios de la selva”, dijo Soler.

Cuenta que el texto, está inspirado en su familia, al igual que los personajes, mientras que el narrador ‘esta inspirado en mí”.

“Los relatos, son una historia de aventuras, literaria y me siento muy cómodo recordando todo eso, a veces reconstruyendo y otras inventando, pues la literatura es eso. Una cosa es la Ciudad de México y las capitales del país y otra los pueblos donde el tiempo corre a otra velocidad y todo esto está plasmado en el libro.

“Lo que me interesaba en este libro, son los poderes oscuros de la naturaleza, somos parte de ella, pero en este texto, queda claro que hay que cuidarse de la naturaleza, pues igual te aniquila; aniquilar es parte del sistema de la naturaleza”, consideró.

Tras recordar sus origines y cómo es que familia se instaló en Veracruz, el autor recuerda cómo es que vio ahí su infancia, sin embargo, rechazo que hoy desee regresar a su lugar de origen.

“Una vez que has pasado una década del sitio donde vivías, ya no hay sitio al cual volver porque has cambiado tú y el sitio también. He regresado a ese lugar y hoy esa plantación ya no existe, fue absorbida por la modernidad y ahora es parte de una mancha industrial, pero esto (el libro) es una forma de rescatar todo aquello”, dijo.

Con maestría, Jordi Soler narra en este libro, un territorio con reglas propias, agreste y primitivo; un mundo regido por las fuerzas elementales de la naturaleza que ha llegado hasta hoy intacto, como una fuerza sorda que absorbe toda la luz.

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