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Miguel R. Valladares García

miércoles 14 noviembre 2018

Historia: “Es difícil asumir que te falta parte del cuerpo”

El Universal
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Foto: Especial/Archivo

Claudia Arellano posa sin pudor ante la cámara, con orgullo presume sus senos, levanta los brazos y cierra los puños, parece que imita a una boxeadora porque enseña sus músculos; cuenta que su mama derecha fue reconstruida después de que se sometió a tratamientos contra el cáncer; afirma que ahora se siente completa, más fuerte y más segura que antes.

“Es muy difícil asumir que te hace falta una parte de tu cuerpo, es muy feo. Claro que piensas en que estás viva, pero sí necesitas ayuda para sanar. Ahora que tengo mi seno me volví súper segura, se me quitó la timidez. Te cambia la vida cuando te reconstruyen, dejas de usar ropa holgada, te gustas, te sientes bien”.

Mientras se viste, la mujer de 33 años relata que tenía 26 cuando le diagnosticaron cáncer, un año atrás se había convertido en madre y buscaba tener otro hijo.

“Acababa de tener a mi bebé, bueno, ya tenía un año y mi esposo y yo queríamos otro, visité a mi ginecóloga y en la consulta le comenté que sentía un pecho más duro que el otro, me hizo unas pruebas, no había llegado a casa cuando me llamó para pedirme que fuera al consultorio porque necesitaba hablar conmigo, fui para enterarme que tenía cáncer”.

Claudia fue sometida a una mastectomía y se le hizo una reconstrucción, pero su cuerpo la rechazó, los médicos se percataron de que no habían retirado todos los ganglios y por ello recibió durante año y medio quimioterapias y un mes de radioterapias.

“Mi cáncer estaba encapsulado, pero traía metástasis, fue un gran susto porque evolucionó muy rápido, antes de embarazarme yo no tenía nada, le di pecho a mi hijo un año, dicen que eso ayuda a disminuir el riesgo de padecer cáncer, además no fumo, y tomo en contadas ocasiones. Ahora entiendo que es una enfermedad [el cáncer] que no hace diferencias”.

Como su organismo rechazó el primer implante que le colocaron en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional La Raza, tuvo que usar una prótesis: “No me cayó el 20 hasta que me quedé sin cabello, cejas y sin mi pecho: Puede sonar como algo banal pero es una parte de ti, de tu cuerpo y claro que te hace falta”.

Después de nueve cirugías en las que el especialista en cirugía Plástica y Reconstructiva, Pedro Grajeda, le quitaba grasa de otras partes de su cuerpo para inyectarla en el pecho, Claudia pudo mirarse a un espejo con sus dos senos idénticos, entonces regresó su confianza: “Antes de tener el seno usaba prótesis, soy muy distraída y a veces se me olvidaba ponerla, salía al mercado y me daba cuenta de que no la traía, o jugaba con mi hijo y de pronto veía que se había movido, es algo muy incómodo, igual dejé de ir a nadar porque no era una sensación agradable, te empiezas a aislar, es lo que más pesa, no volver a tener tu vida normal, pero ahora con la reconstrucción la vida me cambió”.

En la familia de Claudia nadie ha tenido cáncer de mama y a ella se le diagnóstico en una edad muy temprana, por eso pide a las mujeres que conozcan su cuerpo, que no tengan miedo de explorarse ni de ir al médico en caso de sentir algo anormal.

“Ojalá se hiciera caso a tantas campañas contra el cáncer de mama, yo le pido a las chicas que se toquen, que se exploren, que no importa si no tienen 40 años, deben hacerse una mastografía”.

Sobre la reconstrucción de su mama, indicó a las pacientes con esta neoplasia que no abandonen su tratamiento y cuando exista la posibilidad de regresarles sus pechos no lo piensen dos veces: “He conocido mujeres que han pasado por un proceso muy largo y no consideran la reconstrucción porque están cansadas, es válido, pero les recomendaría que lucharan por ellas, que hicieran el último esfuerzo porque es su cuerpo y deben pelear por él”.

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