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Miguel R. Valladares García

martes 13 noviembre 2018

La región india de Sikkim, el primer estado del mundo 100 % orgánico

EFE
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Todos los días a las 07.00 horas unos 400 trabajadores se lanzan a los arbustos en la plantación de té 100 % orgánica Temi, en la región india de Sikkim, que esta semana fue galardonada por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) por ser el “primer estado orgánico en el mundo”.

Con todas sus tierras agrícolas certificadas orgánicas y la utilización de pesticidas químicos prohibida en todo el estado en el marco de una iniciativa lanzada por el Gobierno en 2003, el pequeño estado de Sikkim, escondido entre Nepal y Bután, recibió esta semana el principal premio “Future Policy Award” de la FAO en Roma.

“El estado 100 % orgánico de Sikkim, en la India, es el ganador este año del Oscar a las políticas (ambientales), superando a 51 nominados de 25 países”, anunció la FAO en un comunicado, en el que subrayó que se trata del “primer estado orgánico en el mundo”.

Temi, perteneciente al departamento de Comercio y establecida en 1969, inició su andadura para convertirse en una plantación orgánica en 2005 y tres años más tarde fue reconocida por primera vez como “100 %” orgánica, explicó a Efe un portavoz de la finca, Pratik Gautam.

Sin embargo, el camino no fue fácil para esta plantación, que anualmente produce entre 80 y 100 toneladas de té negro, té verde, té blanco y té combinado con frutas orgánicas, flores y especias.

“En las primeras fases de la conversión orgánica, la producción cayó un 50 %, pero con continuos esfuerzos y practicando un método científico de agricultura orgánica, la plantación Temi ha logrado poner su producción a la par que la agricultura convencional en el curso de 11 años”, explicó Gautam.

Hoy en día cuenta con 223 hectáreas de extensión, 177 de ellas de plantaciones de té, y 400 trabajadores que viven en las propias instalaciones de Temi, en su mayoría mujeres, por la necesidad de recoger el té con mimo para que tenga una mayor calidad.

Las hojas se recogen en dos fases entre las 07.00 y las 16.00 horas, pero el trabajo en la fábrica no para nunca, incluso durante la noche, para que esta bebida “100 %” orgánica llegue a las tazas de los consumidores a la mayor brevedad, según el portavoz.

Temi es solo uno de los cientos de terrenos agrícolas que han logrado esta distinción en Sikkim, un estado considerado el primero del mundo en lograr que toda su agricultura sea orgánica, un camino tortuoso que comenzó en 2003, cuando el Gobierno regional retiró los subsidios para los fertilizantes.

Entre 2006 y 2007, las autoridades retiraron también los subsidios al transporte y manejo y las comisiones a los vendedores, al tiempo que adoptaron un plan de siete años para borrar del mapa el uso de fertilizantes químicos en favor de otros orgánicos, de acuerdo con datos de la Misión Orgánica de Sikkim.

Sin embargo, más allá de lo deslumbrante del logro finalmente alcanzado en 2016, el camino no fue fácil para muchos agricultores.

Hace dos años, el Centro para la Ciencia y el Medioambiente (CSE, en inglés) de Nueva Delhi realizó un estudio sobre la implementación de la agricultura orgánica en el estado, para el que visitó 16 granjas, en las que descubrió que los agricultores tenían varios puntos de los que quejarse.

Sonam Taneja, una de las coautores del estudio, considera que lo que Sikkim ha logrado es un “paso en la dirección adecuada”, pero destaca que en noviembre de 2016, cuando realizó sus visitas sobre el terreno, descubrió también los aspectos negativos de la iniciativa.

“Observé que había algunos problemas con el movimiento: los granjeros se quejaban de la falta de experiencia adecuada con la agricultura orgánica y de la falta de vínculos de mercado para vender sus productos con beneficios”, explicó a Efe la experta del CSE.

Desconoce si la situación habrá mejorado en los últimos dos años en este diminuto y remoto estado de poco más de 600.000 habitantes, el menos poblado del país.

Eso sí, en un país en el que no ve demasiadas posibilidades de volver a lograr tal hazaña.

“Puede que no sea posible repetir este modelo en otros estados por diferencias en la agroecología, la dependencia en los químicos y el tamaño de los terrenos en propiedad”, concluyó Taneja.

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