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Miguel R. Valladares García

miércoles 14 noviembre 2018

“El Chivo” Lubezki vuelve a su alma máter, la UNAM

El Universal
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Foto: Archivo

El fotógrafo mexicano Emmanuel “El Chivo” Lubezki volvió a su alma máter este domingo, la UNAM, para platicar con cientos de estudiantes de fotografía y claro, seguidores de su trabajo, sobre los filmes que lo han hecho crecer, ganar premios y algunos que han cambiado su vida radicalmente. Durante la charla resaltó dos de ellos: “Y tu mamá también”, de Cuarón, y “El árbol de la vida” de Terrence Malick.

El encuentro fue en la sala Nezahualcóyotl del CCU. Pese a la lluvia y el frío, una tremenda fila esperó hasta que las puertas del recinto se abrieran para invertir los papeles: Lubezki, el gran observador, fue el observado y fotografiado de la noche. En la charla guiada por su amigo y fotógrafo Carlos Somonte recordó que el enamoramiento de la foto se dio desde niño y en casa, por una cámara de sus papás.

Aunque ha sido un amante de la música y de joven tenía una banda llamada “Aves de rapiña”, todos los caminos lo llevaron a la foto. Pedro Meyer lo invitó a su taller y la fotógrafa Graciela Iturbide, madre del baterista de la banda le recomendó estudiar cine en el CUEC porque había una excelente clase de foto fija.

“Si pudiera ser músico, es lo que haría. Me parece que la música es el gran arte y el gran regalo de la humanidad al universo. Todavía considero, aunque amo el cine, que es un arte muy primario, que apenas está floreciendo y que hay mucho que explorar”, dijo.

Luego llegó a Hollywood y allí comenzó otro viaje con directores como Cuarón y Luis Estrada, todos en busca de algo muy similar.

“Nos llevó mucho tiempo llegar a eso que queríamos especialmente porque creo que estábamos en Hollywood y había la necesidad de acabar las películas a tiempo y hacerlo de manera eficiente. En muchas películas el lenguaje fue bastante primitivo”.

–La única película que puede volver a ver

“‘Y tu mamá también’ es la única película de todas las que he hecho que puedo volver a ver”, dijo el director ante la sorpresa de todos.

“Todas las demás no las soporto. Esta película fue una respuesta a todo lo que habíamos hecho antes, siento que después de hacer esta y ‘Great Expectations’ ya no aguantábamos más lo que estábamos haciendo y de hecho esta última no funcionó porque nos lo habíamos impuesto”.

“Antes, todas las películas que hicimos tenían un lenguaje mucho más convencional, había una situación en donde yo, Alfonso y todos tratábamos de imponernos mucho la película, queríamos tener los colores perfectos, las texturas perfectas y el vestuario perfecto, éramos muy inflexibles y yo ya estaba muy cansado de eso porque me di cuenta que la inflexibilidad hace que tu trabajo llegue nada más a un límite, que ya no pueda seguir creciendo, entonces cuando dejé de serlo nos abrimos a descubrir nuevas cosas, nuevas formas de contar las historias. La idea era estar un poco más relajados”.

En el clip de la película que mostró, aparece una toma en carretera donde se ve un auto y a los protagonistas platicando.

“Cuando la toma comenzó a evolucionar y a suceder frente a mis ojos, recuerdo el sentimiento de libertad que nos dio encontrar este tipo de lenguaje”.

–El director que cambió su forma de observar y de relacionarse con su esposa e hijas

Cuando tocó el turno de hablar de “El árbol de la vida”, de Terrence Malik, hasta su forma de expresarse cambió. Emmanuel dijo que conocer a este director y hacer el filme con él lo reinventó, pues de alguna manera había crecido con cineastas con los que mantenía una frecuencia similar.

“Terry es realmente el director que está buscando una manera de contar historias cinematográficas que no tienen nada que ver con este ADN del cine, a veces falla y normalmente acierta -en mi opinión- pero ha sido un gran maestro. Cambió completamente la forma en la que yo trabajo, el respeto a la gente con la que trabajo, pero más importante, fue la persona que me enseñó a ver y a observar y yo creo que para todos los fotógrafos eso es lo más importante, debe haber un momento donde la cámara, la técnica, el lente y todo esto pueda medio desaparecer para que tengas tiempo de observar. Es casi una meditación trabajar con él”.

Esta forma de trabajo no sólo influyó en lo laboral, sino en lo personal.

“Terry cambió totalmente la manera en que vivo, en cómo me llevo con mis hijas, con mi esposa, ha sido como un maestro budista y el tiempo con él fue muy importante, me ayudó a solucionar ciertas cosas de la luz de Gravity y de otras películas”.

Platicó que un día este director lo abrazó y le dijo que no tuviera miedo, que él quería que se atreviera a hacer tomas cuando no había luz, que persiguiera a los niños, se cayera y tratara de atrapar las emociones.

–El concierto que resolvió cómo filmar “Gravity”

En otro momento de la charla, el fotógrafo habló de la dificultad pero el gran logro que resultó “Gravity”, otra película ganadora del Oscar. Mostró una toma donde se ve a Sandra Bullock moverse en el espacio y reflejar distintos momentos: un atardecer, oscuridad, y luz.

“Traté de hacer esta toma muchos años antes de ‘Gravity’ y lo que me encanta es que a temperatura de color va cambiando durante la toma, se ve el cambio de día, a atardecer y a noche. Nunca lo había podido hacer y en esta película me saqué la espina”.

Hacer la película fue todo un reto, dijo, pues le tomó mucho tiempo solucionar lo visual, pero las coincidencias lo ayudaron. Alguien en el estudio de grabación propuso que Sandra no se moviera mucho, sino todo el entorno, el ambiente lo hiciera en su lugar.

“Una vez estaba viendo un concierto de Peter Garrett en Los Ángeles y tenían un show de luces increíble, era como mover el ambiente alrededor y en medio del concierto dije ‘¡Lo tengo!’ y ya no pude oír el concierto porque estaba haciendo todos los cálculos”.

Poco después, con un grupo de ingenieros crearon “the box”, un monitor gigante que está doblado como un cubo y toda la luz ilumina hacia adentro, donde estaba Sandra, y mostró la caja al público.

–La imagen digital

“Gravity” fue también una de las películas donde se necesitaron imágenes sin cámaras, casi todo fue digital. “Muy pronto muchas películas van a ser creadas digitalmente”, dijo Lubezki, pero no lo ve como algo negativo, pues está de acuerdo con que esto ayuda que avance el medio, también aplaude el fácil acceso a las cámaras actualmente, pero no hay que olvidarse de la necesidad de las piezas clave en el proceso creativo, señaló.

“Cuando los sintetizadores salieron dijimos ¡wow!, todo el mundo va a poder hacer música, va a poder sonar como la filarmónica, y no sucedió, porque sigues necesitando a un contador de historias, sigues necesitando una mente como la de Cuarón, la del ‘Negro’, y sí, lo que es hermoso es que ahora los jóvenes pueden empezar mucho más fácil, con el teléfono, pero de ahí a convertirse en narradores de historias es un trabajo durísimo”.

En la parte final de la charla, Lubezki dijo cuál es, en su opinión, la descripción de lo que hace alguien como él, un cinematógrafo.

“A mi manera de ver es un artesano, es un artesano como alguien que hace una silla o etc. Sí el director logra elevar el trabajo del cinematógrafo a otra esfera increíble pero la cinematografía es una artesanía y requiere de un oficio, tienes que aprender a observar, a comunicarte con los directores”.

–Las limitantes y los errores

Contestó varias preguntas de los asistentes, muchas con un “no lo sé”, pero dando un consejo a final de cuentas. Dijo, por ejemplo, que en esta época de exceso de todo, lo importante es hacer algo personal, encontrar una voz propia. También habló de la importancia de las limitaciones en el proceso creativo, ya que son ellas las que te ayudan a salir adelante, a solucionar y también habló sobre los errores.

Al principio había dicho que no podía ver sus películas y la razón es que están plagadas de errores, pero eso también te hace evolucionar.

“Los errores son parte de la experimentación, si no aceptas que puedes hacer errores, entonces empiezas a usar fórmulas, repetirte, y creo que es más importante que haya errores, además, ¿qué quiere decir error? cuando tomo fotos fijas, pongo en Instagram un paisaje que me gusta y dices ‘el horizonte está chueco’ pero prefiero tenerlo así a ir por un tripié y perder el momento que quería fotografiar porque tengo mucho equipo”.

Antes de irse, contó que le gusta andar ligero a la hora de hacer fotos, sólo va con un tipo de lente y, a la hora de hacer retratos, por fin se atreve a pedir permiso a las personas, algo que le costó muchos años hacer, casi 40, pero ahora obtiene una cercanía que lo ayuda a conectar con la gente.

Por otro lado, dijo que los tipos de fotógrafos que odia son los que andan en la calle y toman sólo las espaldas de la gente.

La charla tuvo una duración de hora y media y se realizó en el marco del Canon Zoom In Project, bajo el título “La visión del artista de nuestra generación como ícono de la fotografía en México”.

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