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Miguel R. Valladares García

miércoles 14 noviembre 2018

Pan artesanal de muerto, una deliciosa veneración

Con su olor a esencias de naranja, anís y escarchado de azúcar, es un producto que no falta en el altar

Martín Rodríguez / Pulso
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Con días de anticipación, desde la madrugada, panaderos se despiertan para preparar el pan y llenar el área de trabajo de olores a esencias de naranja, anís y aromatizantes diversos, para dar sabor y olor al pan artesanal de muerto, que la panadería exhibe desde ahora, para el consumo, las tradiciones de temporada y la elaboración del altar a la mexicana.

Gerardo Pérez Covarrubias, desarrolla desde hace décadas, primero asistido por su padre, Candelario Pérez Cortés y posteriormente él por su iniciativa, productos para la fecha conmemorativa.

Algunos de ellos son panes ya conocidos, incluyendo el que tiene forma humana. Van debidamente barnizados, y coloreados con azúcar.

Explica que hacer pan de muerto es una práctica en la que, por costumbre, ya son conocidos los pasos, siempre agregando cuidadosamente los ingredientes de un pan que los artesanos hacen casi totalmente a mano.

Incluso, es un pan con mayor valor nutricional, puesto que, en los supermercados, farmacias, tiendas de conveniencia y panaderías que no desarrollan todos los procesos, por lo general llevan harinas preparadas con químicos y conservadores, y peor aún, aquellas donde el pan llega ya hecho, conservado y congelado, sólo para meter en el horno.

Los tiempos de conserva que pueden durar meses, quitan valor nutricional al pan. Por ello, para él es mejor siempre el pan fresco y para venta en un lapso corto, pero asegurando calidad.

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