Según cuenta Mario, al tomar la decisión de unirse a la caravana ha dejado sola en casa a su madre, quien sufre de epilepsia. Se enteró de la caravana “por las noticias” y decidió unirse debido a las “maras”, en referencia a organizaciones criminales, como la Mara Salvatrucha o MS-13, que operan en su país.

En su entrada a México, Mario contó que fue alcanzado por el gas lacrimógeno y uno de los policías lo agarró y lo lanzó al suelo; aunque fue atendido por los miembros de las brigadas de emergencia.

Sin embargo, el pequeño no se ha amilanado y dice que continuará hasta llegar al destino planteado por la caravana, que actualmente atraviesa varios estados de México.