Fundador:
Miguel R. Valladares García

martes 20 noviembre 2018

Gotas de esperanza

Alex Karuna / Pulso
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El perdón

En esta semana vamos a reflexionar a partir de un relato que se encuentra en las enseñanzas de filosofía de vida Budista. En cierta ocasión, el Buda (forma de referirse a aquel ser humano que despertó la Bondad y Compasión en él sin filtros de ilusión egoica), estaba tomando su paseo matutino cuando de pronto su primo, Devadatta, le arrojó una pesada piedra para terminar con su vida. Sin embargo, la roca cayó al lado del Buda y no se completó la misión de su primo.

Posteriormente, éste contrató a una banda de mercenarios para que asesinaran al Buda pero, al verlo, los maleantes dejaron las armas y nunca más regresaron a esa actividad ilícita.

Finalmente, ya desesperado, Devadatta drogó a un elefante para que arrollara en una de las calles de la India cuando el Buda salía a su práctica de limosna. Viendo correr al elefante hacia él, Buda le dijo a los monjes que se retiraran y con su aspecto compasivo y quietud total, el elefante terminó por detenerse y arrodillarse frente al Buda, quien lo acarició y continuó su peregrinar.

Años después, apesadumbrado por la culpa, Devadatta encontró al Buda quien le saludó afectuosamente. Muy sorprendido, Devadatta le preguntó: – ¿No estás enfadado conmigo?, -Claro que no. Sin salir de su asombro continuó preguntando: -¿por qué no lo estás si quise matarte en varias ocasiones? Y el Buda dijo: -por que ni tú eres ya el que arrojó la roca, no yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.

Devadatta entendió el mensaje, y le pidió al Buda que lo aceptara nuevamente como discípulo durante los siguientes veinte años.Por lo tanto, el perdón real no se refiere a olvidar lo sucedido, a pretender que no te dolió o a una respuesta soberbia del perdón condicionado.

El perdón es disolver la idea de la culpa y notar que algo ya pasó, ya nos dolió y decidimos que ya no sea nuestro presente.

Minuto a minuto