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Miguel R. Valladares García

domingo 16 diciembre 2018

Condenan a acusador del Papa por defraudar a su hermano

Notimex
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Carlo María Viganó, exalto cargo del Vaticano que saltó a la fama mundial en agosto pasado por acusar al Papa de encubrir los abusos contra menores de un cardenal, fue condenado en Italia por defraudar a su hermano en la gestión de la herencia de familia.

Aunque la sentencia en su contra data de octubre pasado, trascendió apenas hasta ahora luego que la cuarta sección del Tribunal Civil de Milán falló contra el también exembajador papal en Washington a pagar a su hermano, Lorenzo, una cifra aproximada de un millón 800 euros (unos dos millones de dólares).

También sacerdote, el hermano lo demandó porque teniendo ambos la gestión compartida de los bienes de familia, Carlo María realizó operaciones financieras con dividendos por más de 3.6 millones de euros (unos cuatro millones de dólares), de los cuales nunca le entregó su parte al coheredero.

De ahí la cifra estimada por la jueza en la sentencia de resarcimiento (número 10.359/2018). Además Carlo María fue condenado a pagar los intereses legales y los gastos procesales.

Desde el año 2010 ambos compartían la administración de los bienes de familia que comprendía entonces inmuebles por un valor estimado de cerca 20 millones de euros (22.6 millones de dólares) más una notable suma líquida de unos seis millones de euros (6.7 millones de dólares).

Carlo María Viganó fue, durante muchos años, delegado para las representaciones pontificias de la Santa Sede y después secretario de la Gobernación del Estado Vaticano, puesto que debió dejar tras una ruptura de relaciones con el entonces secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y con el propio Benedicto XVI.

En los meses previos a su traslado a Washington como nuncio apostólico en Estados Unidos, que se concretó formalmente el 19 de octubre de 2011, el arzobispo se opuso por todos los medios a dejar la Curia Romana, donde -sostienen diversas fuentes- esperaba alcanzar el grado de cardenal.

En ese tiempo, incluso utilizó la enfermedad de su hermano para pedirle al Papa Benedicto que no lo moviese de Roma porque deseaba cuidar de él.

Es verdad que Lorenzo Viganó tuvo un ictus que lo obligó a permanecer en silla de ruedas, pero él reside desde hace tiempo en Chicago, por lo tanto el movimiento a la Unión Americana, en lugar de complicar el vínculo lo habría acercado.

Pero, desde entonces, las relaciones entre los dos estaban afectadas por cuestiones ligadas a la herencia, porque Lorenzo había demandado a Carlo María ya en abril de 2011.

El 26 de agosto pasado, el exnuncio apostólico en Estados Unidos se convirtió en el eje de una operación mediática contra el Papa, a quien acusó de encubrir los abusos del cardenal Theodore McCarrick, anterior arzobispo de Washington, en un memorial de 11 páginas de extensión.

En realidad, más de un mes antes, el propio Francisco le había quitado el birrete cardenalicio a McCarrick en una decisión sin precedentes en la historia moderna de la Iglesia. Pero esto no impidió que Viganó acusase al mismo pontífice de encubrirlo y pidiese abiertamente su renuncia.

En los últimos meses, Viganó continuó publicando documentos críticos y acusadores contra el líder católico desde un lugar secreto, y esta semana animó a los obispos de Estados Unidos a “resistir” contra el Papa.

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