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Miguel R. Valladares García

martes 18 diciembre 2018

Fracasa el primer intento de repatriar a los rohinyás desde Bangladesh

EFE
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Bangladesh / Birmania (EFE).- Las autoridades bangladeshíes suspendieron hoy el proceso de repatriación de refugiados rohinyás a Birmania (Myanmar) porque ningún voluntario quiso regresar.

“Esperamos hasta las 16.00 horas (10.00 GMT) pero nadie vino, ya se estaba haciendo de noche y en Myanmar es una hora más tarde que aquí, de modo que regresamos suspendiendo nuestras actividades por hoy”, afirmó a Efe el comisionado bangladeshí para la Ayuda a los Refugiados, Abul Kalam, encargado de la repatriación.

Una delegación acudió hoy a varios puntos de los campamentos en los que había registrados candidatos a retornar, de entre los más de 700 mil miembros de esta minoría musulmana llegados a Bangladesh desde que el 25 de agosto de 2017 estalló la ola de violencia contra esta comunidad en el estado birmano de Rakáin.

Sin embargo, en la primera parada en el campamento 22 del área de Unchi Prang, donde había 298 refugiados inscritos como candidatos a la repatriación, las autoridades sólo encontraron miles de rohinyás airados, decenas de pancartas y gritos de “¡No regresaremos, queremos justicia!”.

“Estábamos preparados para recibir a los (rohinyás) voluntarios y llevarlos a los puntos fronterizos, pero hasta ahora nadie se ha prestado voluntario”, lamentó Kalam en declaraciones a periodistas tras la primera parada.

Toda la logística estaba lista, desde equipos médicos para realizar chequeos hasta alimentos para unos tres días, aseguró.

Entre los rohinyás que estaban inscritos pero se negaron a ser repatriados en el campamento 22 estaba Rahela Begum.

“Mataron a mi hijo, no volveré hasta que se garantice justicia”, explicó a Efe.

También Hamida Begum, de 30 años y madre de cinco hijos, recordó a Efe cómo durante la crisis perdió a su marido y a dos de sus hijos y cómo el resto de su familia fue “torturada”, por lo que pide “justicia” en la Corte Penal Internacional (CPI).

La delegación oficial corrió la misma suerte en el campamento 15 del área de Jamtoli, donde inicialmente había tres familias inscritas como candidatas para la repatriación, y la absoluta falta de voluntarios terminó en la suspensión del proceso a media tarde.

“Bangladesh les dio refugio, ¿por qué iba Bangladesh a enviarlos a la fuerza?”, se preguntó después el ministro de Exteriores de Bangladesh, A.H. Mahmood Ali, en una rueda de prensa en Dacca.

Así las cosas, Alí anunció que enviarán a Birmania a líderes rohinyás para que vean con sus propios ojos la situación sobre el terreno y detalló que viajarán acompañados de funcionarios bangladeshíes y representantes de las agencias de la ONU.

Sin embargo, el secretario permanente del Ministerio de Exteriores de Birmania, U Myint Thu, afirmó en rueda de prensa en Naipyidó que la repatriación no se produjo debido a una “falta de organización” por parte del Gobierno de Bangladesh en la preparación de la documentación o el transporte.

U Myint Thu precisó que las autoridades del estado de Rakáin esperaron desde primera hora de la mañana a la llegada de los rohinyás a la frontera, donde hay un centro para registrar a los retornados y procesar sus solicitudes para la ciudadanía. Birmania ha negado este derecho a los rohinyás hasta ahora.

Las autoridades también cuentan con un centro de acogida temporal y han construido aldeas para que los refugiados puedan ser realojados más adelante, según la versión birmana.

La comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, pidió el pasado lunes al Ejecutivo bangladeshí que suspenda la repatriación, al considerar que los traslados irían en contra de las leyes internacionales y pondrían en riesgo las vidas y libertades de los refugiados de esta minoría musulmana.

El éxodo de los rohingyá comenzó en 2017, cuando un grupo rebelde de esta comunidad minoritaria lanzó una serie de ataques contra puestos gubernamentales en la región de Rakáin, en el oeste de Birmania, lo que provocó una desproporcionada respuesta del Ejército birmano contra este grupo.

Un informe de la ONU presentado el pasado septiembre calificó la operación militar en Rakáin de “genocidio”, además de hallar indicios de crímenes de guerra y de lesa Humanidad.

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