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Miguel R. Valladares García

domingo 9 diciembre 2018

Migrantes, temerosos y angustiados tras protestas en Tijuana

AP
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Muchos migrantes centroamericanos que acamparon en Tijuana tras cruzar México en una caravana dijeron el lunes que una protesta el fin de semana por residentes que les exigían a gritos marcharse de esta ciudad los aterrorizó y puso más nerviosos en su intento por cruzar a Estados Unidos.

Las airadas movilizaciones han sido atizadas por las advertencias que el presidente Donald Trump ha lanzado desde hace un mes de que delincuentes y pandilleros viajan en el grupo, e incluso terroristas, aunque no hay pruebas de ello.

Unas 500 personas se manifestaron el domingo contra la caravana en un sector pudiente de Tijuana. Posteriormente docenas de manifestantes marcharon hacia un complejo deportivo al aire libre cerca del centro de la ciudad, donde unos 2.500 migrantes duermen en canchas de tierra y bajo las gradas tras su llegada hace una semana a la ciudad fronteriza.

Dulce Alvarado, de 28 años, de Lempira, Honduras, dijo que salía de una tienda próxima al complejo con su hijo de dos años en brazos cuando los manifestantes la rodearon y comenzaron a gritarle “¡Fuera!” y “¡No los queremos aquí!”

“Tenía mucho miedo”, dijo Alvarado.

Un policía alcanzó a ver a la mujer con el niño y los auxilió para que pudieran salir de entre la multitud, y después los puso atrás de la cinta policial que marcaba la manzana donde se encuentra el complejo deportivo. A la larga la protesta concluyó pacíficamente.

Al día siguiente, feriado en México por el aniversario de la Revolución, las calles estaban tranquilas y muchas tiendas cerradas.

Las tensiones se han exacerbado en los últimos días en Tijuana a causa de la llegada de casi 3.000 migrantes después de un recorrido por tierra de más de un mes, y posiblemente tendrán que esperar más meses para que puedan solicitar asilo en Estados Unidos. El gobierno federal estadounidense calcula que el número de migrantes podría elevarse muy pronto a 10.000.

Los inspectores fronterizos estadounidenses procesan solo 100 solicitudes de asilo al día en el principal cruce fronterizo de Tijuana, México, con San Diego. Los solicitantes de asilo registran sus nombres en una libreta deteriorada que manejan los mismos migrantes y que ya contenía más de 3.000 nombres antes de la llegada de la caravana.

“La situación que se vive hoy en Tijuana en relación con la caravana es una llamada de atención para la región entera, para México, para los países centroamericanos y también para Estados Unidos”, indicó el lunes el embajador de México en Washington, Gerónimo Gutiérrez.

“Y nos obliga a pensar cómo podemos cooperar mejor a pesar de que es un tema difícil para lograr un mejor manejo del fenómeno migratorio en la región en su conjunto”, agregó el diplomático.

Para la mayoría de los 1,6 millones de habitantes de la ciudad, la llegada de miles de centroamericanos ha pasado inadvertida. La mayoría de migrantes permanece dentro de un radio de tres manzanas desde el complejo deportivo que da hacia los muros metálicos de gran altura provistos de alambre de púas en su parte superior y que demarcan la frontera entre México y Estados Unidos.

Sin embargo, muchos habitantes temen que, a medida que el tiempo pase, la presencia de los migrantes tendrá sus secuelas, incluido un posible incremento de la delincuencia. Desde 2016, miles de haitianos que también intentaron cruzar a Estados Unidos terminaron quedándose en Tijuana, que además recibe a miles de mexicanos deportados de Estados Unidos.

Tijuana también tiene problemas de violencia relacionada con el narcotráfico y algunas personas dicen no desear que la caravana les traiga más complicaciones.

La psicóloga Sandra Lucía Montañez, de 28 años y habitante de Tijuana, dijo que los temores se debieron a las noticias del mes pasado sobre los centroamericanos que irrumpieron por la frontera sur de México. Sin embargo, consideró importante que Tijuana no olvide que es una ciudad de migrantes.

“Casi nadie de aquí es de Tijuana”, dijo Montañez. “Hay que apoyar a los más necesitados. Vienen de países con mucha pobreza. Honduras es peor que México”.

Con la llegada de la caravana, Estados Unidos ha incrementado dramáticamente la seguridad fronteriza, para lo cual clausuró carriles en los puertos de ingreso a fin de colocar barreras de cemento con alambre de cuchillas en su parte superior que puedan ser movidas con rapidez para bloquear el paso en caso de que los migrantes intenten cruzar por la fuerza en forma multitudinaria hacia territorio estadounidense.

Sin embargo, el cierre de los carriles también ha dificultado a los habitantes de Tijuana cruzar la frontera hacia Estados Unidos, sea para ir a trabajar o de compras, y regresar después. El puerto de ingreso de San Ysidro es uno de los de mayor tránsito fronterizo del mundo: lo cruzan a diario más de 40.000 vehículos y 34.000 peatones.

El lunes, las autoridades estadounidenses cerraron durante varias horas el tránsito en dirección al norte, así como un carril para peatones en el cruce a fin de instalar más barreras de seguridad, debido a un aviso de que se estaba reuniendo gente en Tijuana para pasar por la fuerza los retenes fronterizos.

“Esperar hasta que un grupo numeroso de personas se congreguen en la frontera e intenten cruzar en forma ilegal sería demasiado tarde para nosotros”, dijo Pete Flores, director de operaciones de campo de la unidad en San Diego de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés).

Quienes participaron en la protesta del domingo se quejaron de que algunos migrantes han tenido un comportamiento agresivo, han insultado a gritos a los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, han escalado el muro fronterizo y escenificado riñas en una playa del Pacífico de Tijuana. Personas en Tijuana apedrearon a migrantes en una playa la semana pasada.

Sin embargo, un agente policial de Tijuana, Víctor Coronel, que supervisa la seguridad afuera del complejo deportivo donde permanecen los migrantes, dijo que esos temores se deben a la mala conducta de solo un reducido grupo de migrantes.

“El problema es de las redes sociales repartiendo mala información y las grabaciones de dos o tres migrantes portándose mal, subiendo las bardas, agarrando comida de las tiendas y las palabras del presidente de los Estados Unidos diciendo que no los quiere, ‘son delincuentes, terroristas y pandilleros’”, dijo Coronel, quien señaló que la mayoría son gente pobre que solo busca trabajo.

Coronel expresó confianza en que a medida que pase el tiempo muchos de ellos opten por regresar a su país, o buscar trabajo en México e integrarse en la sociedad.

Lesbia Navarro, de 36 años, permaneció dentro del complejo deportivo con sus cuatro hijos de entre 3 y 16 años mientras escuchaban los gritos e insultos que el domingo les proferían los manifestantes.

“Solo queremos estar aquí un rato mientras vemos cómo ir a los Estados Unidos a trabajar”, afirmó Navarro, de Choloma, Honduras. “No queremos causar daño a nadie”.

Las protestas en Tijuana tienen lugar en medio de un endurecimiento de las posiciones antimigrantes en algunos estados del norte de México. En el estado de Jalisco, por donde la caravana pasó en su trayecto a Tijuana, las autoridades dijeron que ya no abrirían más albergues debido a riñas entre los migrantes mismos escenificadas la semana pasada.

En lugar de ello, el estado proporcionará agua, algo de comida y escoltas en nueve puntos a lo largo de la carretera principal a través del estado para asegurar que los migrantes no tengan que detenerse.

El alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, describió la llegada de los migrantes como una “avalancha” que la ciudad no puede atender bien, y calculó que esas personas permanecerán en Tijuana al menos seis meses mientras esperan para presentar sus solicitudes de asilo.

Gastélum ha solicitado al gobierno federal más asistencia para hacer frente a esta oleada debido a que más migrantes continúan dirigiéndose a la frontera de México con Estados Unidos.

Trump manifestó en un tuit su apoyo al alcalde el domingo. Escribió que al igual que Tijuana, “Estados Unidos no está preparado para esta invasión, y no habrá de tolerarla. Están causando delincuencia y grandes problemas en México. ¡Váyanse a su país!”

En un tuit posterior, Trump declaró “Capturar y Liberar es un término obsoleto. Ahora es Capturar y Detener. Los inmigrantes ilegales que intenten ingresar en Estados Unidos, a menudo enarbolando con orgullo la bandera de su nación mientras piden asilo en Estados Unidos, serán detenidos y rechazados”.

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