Fundador:
Miguel R. Valladares García

lunes 19 noviembre 2018

De todos. . .

Pulso
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Problema raíz Costoso adiós

 

Un día después de la descafeinada comparecencia del gobernador Juan Manuel Carreras López en el Congreso, llena de funcionarios estatales más preocupados en aplaudir a su jefe que por la inseguridad en la entidad, un estudio revela la gravedad del problema y anticipa que con mesas de diálogo no se va a arreglar.

Impunidad Cero y Jurimetría, las dos organizaciones especializadas en el estudio sobre la justicia y el crimen en el país responsables del estudio, revelan que el estado es una de las entidades con mayor porcentaje de impunidad en el asesinato doloso: en el 94.5 de los casos, no hay culpables que castigar.

Ese parece ser el meollo del problema de la inseguridad en la entidad, y en el país en general: no hay castigo para los criminales responsables de quitar una vida.

La falta de un disuasivo capaz de inhibir a quienes llegan a  considerar, por el motivo que fuere, asesinar a alguien es un aliciente para caer en esas conductas. Igual ocurre co los demás crímenes.

No sería desacertado pensar que el reciente y violento asalto a una tienda en el Centro Histórico haya sido impulsado, en parte, en la creencia de los responsables de que no iba a pasar nada, como ha sucedido en demasiadas ocasiones. Entendieron por las malas, que no es así.

Una mejor capacitación de las fuerzas policiacas, un despliegue policial que sea suficiente para disuadir a los criminales y un sistema judicial que sea más expedito y preciso al decidir las sentencias son las mejores estrategias para reducir la impunidad.

Entre menos se tarden las autoridades en concretar esas acciones, más rápido llegarán la reducción de la impunidad.

Si los diputados de la pasada legislatura beneficiaron a  122 de sus empleados protegidos, no es de sorprender que los propios ex legisladores aprovecharan la oportunidad de darle una última tarascada al erario.

Lo hicieron de la manera tradicional, con cheques para el pago de informes  de actividades de los cuales no hay rato alguno de que se hubieran realizados, cursos de última hora y gastos médicos cobrados justo antes de terminar la diputación.

Si hubieran podido, los diputados de la LXI legislatura, la peor de la historia, se hubieran llevado hasta las grapas.

Los ex diputados, entonces, no decepcionaron. Actuaron como siempre habían actuado. Pero, ¿qué hay de los nuevos legisladores? ¿Van a soportar la pesada carga de la nómina de los recomendados? ¿Mantendrán las abusivas partidas de gastos médicos menores? ¿Se iniciará al menos una indagatoria para saber si alguna parte de esos recursos podría serle exigida a sus antecesores? Algunos, no hay que olvidarlo, aun tienen un cargo público.

La ciudadanía ya no aguantaría que se repitieran estos abusos.

¡HASTA MAÑANA!

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