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Miguel R. Valladares García

Viernes 19 diciembre 2014

LA CÁBALA

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Groseros impunes

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Debieran desaparecer las comparecencias de funcionarios ante

el Congreso. Son insufribles, lacayunas e inútiles. La misma cosa que las contralorías, con el agravante de que los diputados pertenecen a un poder diseñado para vigilar, contrastar y cuestionar.

“Ignorantes y lambiscones”, cabeceó el editor de locales de Pulso la crónica de la supuesta comparecencia del secretario de Seguridad, Joel Melgar Arredondo, ante unos diputados de mansedumbre sospechosa e injustificada.

Leído a la primera y sin contexto, el titular suena rudo, pero no más que la realidad de ese ejercicio vacío, desnatado y edulcorado en que ha degenerado la comparecencia de funcionarios públicos ante el Legislativo.

El funcionario, como todos los demás, fue a decir lo que quiso, a darse un paseíllo garboso. la de Seguridad era la comparecencia más dura y de mayor interés, por los hechos y desatinos más recientes en la materia, y a los diputados se les fue en alabanzas por la edad del funcionario compareciente y su “gran” trabajo.

Como si un joven no hubiera muerto baleado la víspera de su cumpleaños 25 por una grave falla de agentes de la Policía Estatal. Como si un cateo en La Pila no hubiera acabado en un desastroso enfrentamiento al que agentes municipales sin preparación, ni armas, fueron llevados en calidad de emergencia porque a Melgar y sus agentes las cosas se les salieron de control.

Tampoco hubo quien hablara de la queja en Derechos Humanos por parte de secuestrados rescatados, sí, luego de la fuga de uno de ellos que denunció el lugar. Quienes los “levantaron” y llevaron hasta la casa de seguridad el día anterior al “rescate”, lo hicieron en una patrulla estatal y con uniformes de policías, según testimonios.

En el Congreso estuvo el teniente coronel José Luis Urban Ocampo, con traje de civil, aburriéndose en ese torneo de lametazos para su jefe el secretario. Ni quien molestara al hosco militar venido a director de Seguridad Pública del Estado.

El “gran” trabajo que le elogiaron a Melgar tal vez sea la cuota casi diaria de muertos, producto de una guerra entre carteles que están golpeando básicamente a sus respectivas fuerzas “de ventas”. Casi complacida, la autoridad celebra que “se están matando entre ellos” y en eso están concentrados los señores de la violencia, pero por ahora… ¿Qué sucederá una vez que uno de los grupos criminales en pugna se imponga al otro y domine el territorio?, ninguna autoridad, de ningún nivel, lo explica, mucho menos se ve que se prepare para ese capítulo. Y por supuesto, ninguno de los genuflexos diputados asistentes lo preguntó, encantados de tener un secretario de Seguridad “tan joven”.

El botón de muestra lo dio el perredista Filemón Hilario, con una pregunta… hilarante: “¡Qué es la Alerta Amber?”.

Nuestros bravos “representantes sociales” tampoco fueron para pedir siquiera que el señor Melgar diseñe un sistema de Registro Público de Vehículos menos desconsiderado y lesivo para los ciudadanos. Los propietarios de autos de modelo reciente (2010 en adelante), el gobernador Toranzo y sus diputados no tendrán necesidad de pasar por semejante salvajada burocrática; esa es para los pobres y sin influencias. Y ahí les tienen, haciendo en el parque Tangamanga II filas desde las seis de la tarde del día anterior, con cobijas y linternas para pasar la noche ahí, dentro de sus vehículos. Que si no lo sacan, no podrán replaquear ni pagar tenencia el año que entra; y si no replaquean ni pagan tenencia, estarán los retenes de Melgar para fastidiarles. ¿A qué funcionario imbécil se le ocurrió tan brillante logística del registro?

No hay de otra. Si no se tiene carro de 2010 en adelante, a aguantar una pernocta en el parque y un día de trabajo perdido en espera del chip. No le pida a sus diputados que hagan algo, esos andan investigando por qué otros conceptos adicionales a la dieta pueden cobrar y exigiendo “chambas” en el Congreso o en la Auditoría Superior para cuanto pariente inempleable puedan colocar.

Pero si la comparecencia de Melgar fue un muermo, las otras peor. El procurador Miguel Ángel Covarrubias fue a picotear el iPad a su gusto. A Cándido Ochoa Rojas, el secretario de Gobierno, casi más y se le escapan los bostezos: preguntas largas, en la intención de lucidoras, muy paletosas, de los diputados; respuestas cortas y cara de póquer del Cándido.

Los reporteros preguntaron por la atonía de esa serie de encuentros. Una pasarela babosa que bien pudieron ahorrarse. Peor todavía, la regañada de los panistas a uno de sus diputados por cuestionar el hasta ahora opaco caso de las licitaciones del Fondo Metropolitano que hizo Seduvop. El coordinador de la fracción azul se justificó: No quieren pasar por “groseros”, por eso no preguntas ni críticas. ¡Madre de Dios!

Grosería es que no le expliquen a los ciudadanos porqué en sus informes oficiales hay diferencia considerables de precios entre uno y otro reporte de costos por estufa ecológica. Un insulto a la inteligencia que le den vueltas y vueltas a la presentación de las pruebas para aclarar quién y en qué se gastó la deuda de 1,500 millones de pesos que contrató Marcelo de los Santos al cuarto para las doce. Un insulto para las víctimas que no sepamos todavía quién mató y por qué a José Guadalupe Martínez Marín en el ataque policiaco a la camioneta en la que iba con familiares; igualmente insultante que no haya funcionarios responsables.

Es una grosería que la Ministerial no investigue una nada si no se les da “para la gasolina”. Es un abuso que policías estatales aparezcan en una narconómina y sigan tan campantes en las filas de las corporaciones, porque a la autoridad local, tan escasa de imaginación como es la pobre, no se le ha ocurrido qué hacer con ellos.

Y un puñetazo en la cara de los ciudadanos es obligarlos a cumplir con un proceso de registro obligatorio de vehículos mal diseñado y peor montado, con las mayores molestias posibles para quien lo tramita y sin personal ni recursos materiales suficientes. Se justifican con que el Repuve “es gratuito” y por eso ha de sufrirse como procesión con pencas en la espalda, sin queja alguna. ¿Y la tenencia que otros estados eliminaron no da para un mejor servicio?

Los potosinos no pueden esperar que sus diputados les defiendan aunque sea un poquito. Temen verse “groseros” preguntando, ya lo dijo el coordinador del PAN. La crítica, la comparación y el contraste es cosa de gente con disposición virulenta y ellos no están ahí para envenenar la convivencia con el otro poder.

Sin ánimo de ofender, sólo para describir: Qué pusilánimes.

ROLLOS SUELTOS

SIGUE LA SUMA. A la competencia por la dirigencia estatal del PAN, otro que hace ruido es Luis Ángel Olivares Guzmán, de los panistas formados a caballo entre San Luis y el CEN, una característica que le imprime una peculiar perspectiva del panismo.

PRIMER CORTE. Así que antes de que se emita la convocatoria siquiera, enlisten como potenciales candidatos al ex dirigente estatal Héctor Mendizábal; a la ex oficial mayor del Congreso Josefina Salazar; al ex diputado Adrián Ibáñez; Jaime Galván; al ex diputado Enrique Trejo Azuara; Luis Ángel Olivares Guzmán y el propio presidente estatal panista, Marco Antonio Gama Basarte.

AMARRES Y SUMAS. A la nutrida lista le hará falta una criba, por lo menos, porque si todos se inscriben en la puja, siete candidatos peleando un centenar de votos va a ser una locura.

LA CONEXIÓN. Olivares Guzmán, con el también joven diputado local Rubén Guajardo, recibieron oportunidad de trabajar en el CEN del PAN, con el chihuahuense Jorge Armando Manzanera Quintana, quien fue coordinador de estructura electoral y de la defensa del voto en la campaña presidencial de Felipe Calderón Hinojosa.

“EL PADRINO”. A Manzanera le atribuyen llevar a Germán Martínez a la dirigencia nacional panista y llenar el CEN panista de gente afín a Calderón. Quienes no lo quieren en el CEN azul, empezando por el dirigente nacional Gustavo Madero, le achacan artes de mapachón y estratega de bajo perfil pero amplio espectro de influencia en los últimos quince años de la vida del PAN.

DE AQUÍ PARA ALLÁ. Con Manzanera, Olivares trabajó para el partido en el CEN, fue enviado a la campaña para alcalde de Monterrey de Fernando Larrazábal (sí, el del hermanito que vendía quesos a casinos medio raritos), hizo cancha en otros estados pero también trabajo de campañas y defensa jurídica entre el panismo potosino. Fue uno de los promotores del recurso para tirar las candidaturas de designación que se habían anunciado para San Luis (senadores y diputados federales) y defendió para el PAN la elección municipal de San Martín Chalchicuautla.

EFECTO RASPÓN. Y si el joven Olivares resulta irritante a algunos de sus compañeros de partido y aspirantes a dirigentes, hay que poner atención para dar con el porqué.

AHÍ LES HABLAN. A los panistas: el dirigente estatal del PRI, Fernando Pérez Espinosa, se dio el lujo de exponer a sus conmilitones ayer el resultado de las revisiones del Ceepac a las cuentas de los partidos, pues el peor resultó el PAN, con casi tres millones de pesos observados y el reembolso de una parte de éstos, contra diez mil pesos observados al PRI, el más ordenado y transparente en campaña, según estos datos.

BIZARRO. Malos resultados electorales y millonarias cuentas sancionadas por el Ceepac, pero el presidente estatal del PAN va por la reelección y si se aplica tiene oportunidad real de conseguirla. Del otro lado, con una recuperación electoral importante y buenas cuentas con el dinero, a su homólogo del PRI lo quieren quitar, ha aguantado más de un descolón de esos hirientes y le siembran cohetes de traca por todos lados. Quién entiende a los políticos.

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