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Miguel R. Valladares García

jueves 18 octubre 2018

Con AMLO, más centralismo autoritario

Alfredo Lujambio R.
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Ya van casi tres y medio meses del periodo de transición y por lo que estamos viendo, las expresiones y actos del próximo presidente, lejos de arrojar luz para lo que será su gobierno en los próximos 6 años, ofrece negros nubarrones. En este periodo y faltando solo mes y medio para asumir la presidencia, solo hemos visto ocurrencias mal disfrazadas de propuestas, designación de altos funcionarios con un pasado cuestionable y anuncios que no auguran mejor perspectiva para el futuro de este país. Además de su corrupción en más de 80 años de gobernar este país, el centralismo presidencialista del PRI, frenó el desarrollo de la nación, y parece que AMLO, con sus orígenes políticos en ese partido, quiere devolvernos a ese periodo negro de la historia.

¿Qué pasó con el “Amor y Paz” de la campaña de AMLO? ¿Qué no iba a cambiar la política de Calderón y de EPN de combatir la violencia, con el amor y el perdón, en lugar de con las armas?

¿Entonces, para qué necesita 50,000 soldados, policías o marinos más, que ya anunció que va a reclutar con una convocatoria hecha por él mismo, para pagarles buen sueldo y otorgar buenas prestaciones y proporcionarles armas modernas y poderosas? ¿No repetía hasta el cansancio en su campaña, que con su ejemplo de honestidad se acabaría la corrupción en todo el aparato gubernamental y en los cuerpos de seguridad cooptados por el narcotráfico, además que no aplicaría la ley contra la corrupción desenfrenada del gobierno de EPN? ¿No sugirió, si mal no recordamos, que solo se habría de perseguir y sancionar la corrupción que se detectara a partir del nuevo gobierno, es decir, desde el primer minuto del 1º de diciembre?

¿Creerá el próximo presidente de la república que los mexicanos somos tontos? ¿Que no nos percatamos de que su cuento chino ese de la consulta popular para decidir lo del nuevo aeropuerto es solo una grotesca y costosa farsa? ¿Qué de lo que se trata en realidad es de eludir su responsabilidad de gobernante para tomar él mismo la decisión y evitar el costo político de no cumplir su promesa de campaña de suspender o cancelar ese proyecto? ¿Creerá que no sabemos que la dichosa consulta no es mas que un deseo de lavarse las manos y echar en las espaldas de los ciudadanos, que no tenemos ni la màs mínima preparación técnica para ello, la responsabilidad de semejante decisión? Y todo caso, ¿Porqué no hacer por congruencia, otra consulta popular para ese otro proyecto de 150 mil millones que sería el llamado Tren Maya?

¿De veras pensará el Lic. López Obrador que su decisión anunciada de desparramar todas las secretarías de estado del gobierno federal por los estados de la república, a un costo fabuloso, representará alguna mejoría para la vida cotidiana de los ciudadanos de este país? ¿Pensará que en eso consiste descentralizar? ¿Supondrá que así se podrá mejorar la eficiencia de la inmensa burocracia federal? ¿Será capaz de reconocer que la verdadera descentralización y el fortalecimiento de las capacidades de los estados y municipios pasa por una transferencia de facultades fiscales y administrativas que les dè mas vigor y màs fuerza para promover su propio desarrollo y para disminuir la dependencia perniciosa que se tiene de las llamadas participaciones federales?

Las políticas que ha ido anunciando AMLO, no van a resolver los graves problemas del país. Es necesario que abandone su papel de candidato en campaña, haciendo giras y mejor se siente a pensar y a deliberar con gente idónea y patriota, para encontrar la ruta de un buen gobierno.

Sigo pensando que los grandes problemas que viven hoy en día los mexicanos, tienen un mejor diagnóstico y mejor solución desde una perspectiva local y municipalista, que las medidas y decisiones que se han venido tomando en los últimos 20 años, bajo el predominio de gobiernos centralistas del PRI y del PAN. Ya no es posible continuar con el esquema de gobiernos centrales podridos en dinero y en corrupción, con gobiernos estatales y municipales siempre precarios, siempre dependientes del poder federal. Por la sencilla y poderosa razón de que desde la capital de la república, la alta burocracia, la que toma las decisiones principales no conoce las peculiaridades de cada estado y de cada municipio y aplican soluciones generales que no encajan muchas veces ni son compatibles con la realidad de miles de localidades del país. Un ejemplo, pero puede haber muchos, es el de la seguridad pública, que es un servicio que debe ser ejecutado por personal competente y conocedor del territorio en el que va a trabajar, que además esté familiarizado con los vecindarios y sea capaz de ganar la confianza de los vecinos.

Por eso, me parecen desatinadas algunas de las medidas que ya ha anunciado, como por ejemplo la de los superdelegados que nombrará (o ya nombró) para cada estado de la república, de quienes no ha definido con precisión en que consistirán sus funciones, pero que según parece, profundizarán el centralismo patológico que sufrimos desde hace muchos años y que atenta contra el principio federalista con que se fundó nuestra nación, que está consagrado en la Constitución General de la República. Por otra parte, nadie sabe hasta el momento, con certeza la función que cumplirán esos Delegados o Coordinadores Estatales nombrados por López Obrador, pero parece ser una medida que lleva un propósito oculto de profundizar el control político del país y preparar el terreno para la siguiente elección federal con funcionarios poderosos que incidirán en las candidaturas de cada estado.

Ya hubo un nutrido grupo de gobernadores estatales que le advirtieron al próximo presidente que el Pacto Federal no reconoce autoridades intermedias, rechazando la ambigua figura de Delegados Estatales que empezará a operar a partir del 1º de diciembre y en el documento leído en presencia de AMLO, los gobernadores se asumen como defensores del federalismo republicano “entendido como la coordinación entre órdenes de gobierno en favor de la ciudadanía, en el contexto del respeto estricto de la soberanía estatal, como lo ordena la Constitución”.

AMLO viene dejando en el camino como presidente electo, mas dudas que certezas con sus múltiples declaraciones y algunas de sus acciones. Su recorrido por la república, “para agradecer el voto que lo llevó a la presidencia del país”, además de costoso en tiempo y en dinero lo podría demostrar mejor cuando asuma el poder, con acciones y decisiones de gobierno que se traduzcan en beneficios y mejoras reales en la calidad de vida de los mexicanos.

Por lo pronto, durante su visita a San Luis Potosí, ya surgieron claras muestras que dentro de su partido no hay unanimidad; hay duras protestas de un nutrido grupo de morenistas que no aceptan la designación de su Coordinador Estatal, Gabino Morales, y de Sergio Serrano Soriano, presidente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, “por su pésima actuación”, según dijo el diputado federal morenista electo por el VI Distrito, quien afirmó que “la designación de Morales los tomó por sorpresa pues ya lo hacían fuera de las estructuras partidistas.”

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