Fundador:
Miguel R. Valladares García

martes 20 noviembre 2018

El poder corrompe y el poder absoluto…

Alfredo Lujambio R.
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Un gobierno que no tiene límites es un peligro real y muy grave para cualquier país, sin importar su filiación o denominación política. De izquierda, de derecha, de centro, o cualquier matíz intermedio, los gobiernos sin control, sin acotar, caen en corrupción, en autoritarismo, en intolerancia y son capaces de cometer cualquier abuso, arbitrariedad y hasta cualquier delito, con tal de perpetuarse, de continuar en el poder. Es infalible la sentencia de que “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Por eso creo que somos muchos mexicanos, millones, y cada dìa màs, que compartimos la preocupación de que después de padecer 8 décadas de mala simulación de democracia, del autoritarismo y saqueo del partido que dominó al país, el PRI, y de haber padecido las consecuencias de malos a pésimos gobiernos que acarrearon a los mexicanos pobreza, marginación, ignorancia, corrupción y violencia, los ciudadanos de este país, habrìamos aprendido la lección como para impedir que se volviera a instaurar un régimen autoritario, populista y opresivo que paulatina, pero irremisiblemente se apropiase de sus libertades y de su riqueza.

Los grandes pensadores de la historia, conocedores de la condición humana, sus limitaciones, sus errores y sus ambiciones, sabiamente concibieron la Democracia, como un sistema político en el que el gobierno, debía de ser fraccionado en tres partes, precisamente para evitar la acumulación de poder en una sola o en un pequeño grupo de personas. Así nació la División de Poderes con que fue fundada nuestra república y todas las democracias en el mundo, de tal suerte que uno de los tres se encargaría de la discusión y elaboración de las leyes, otro mas de los tribunales y jueces que imparten la justicia y el tercero, de la administración y correcta aplicación de los recursos que aporta la sociedad; respectivamente, el Poder legislativo, el Poder Judicial y el Ejecutivo. Arreglo en el que los titulares del primero y del tercero de éstos, serían designados mediante el voto libre y secreto, y el segundo, mediante una designación mixta o combinada de los otros dos.

Sin embargo, este arreglo institucional hoy en día está en peligro. Con un nuevo presidente que controla al legislativo y que textualmente ha “mandado al diablo las Instituciones” vemos algunas señales de peligro. De que están en peligro los avances democráticos, precarios, pero avances al fín que los mexicanos hemos alcanzado a lo largo de la historia. Poco a poco, en los casi 4 y medio meses que han transcurrido del periodo de transición, hemos ido viendo un desempeño cada vez mas preocupante del nuevo gobierno, porque aun antes de que su titular del poder ejecutivo, asuma formalmente el cargo, ya ha empezado a tomar decisiones que ensombrecen el panorama del país hacia los años por venir. El nuevo presidente no enfrenta al menos por el momento, ningún poder ni crítica que sirva de Contrapeso, que lo obligue a actuar con prudencia y tolerancia para no dividir a los mexicanos en buenos y malos, en “fifìs” y patriotas, o en “conspiradores contra la democracia” si no aplauden o si critican al nuevo poderoso. Por eso le urge al país un partido de oposición fuerte, democrático y unido, que atempere o modere los intentos de hegemonía unipersonal, que nos llevaría en pocos años a una dictadura totalitaria.

Este panorama político, que emerge después de la elección del 1º de julio, con un poder casi ilimitado que se concentra en manos de una sola persona, de momento no augura buenos tiempos para el país. Para nadie, ni para los pobres ni para los ricos, porque el populismo ha demostrado una y otra vez a lo largo de la historia que no resuelve las demandas de la sociedad; porque en lugar de distribuír riqueza, reparte pobreza y asfixia libertades. Un presidente con un control absoluto de las dos càmaras y con partidos de oposiciòn en peligro de extinción, no es el mejor escenario para los años por venir. PRD y PRI, devastados por su división, sus rencillas y su corrupción y un PAN que se encuentra muy debilitado por el sentimiento de agravio de parte de su militancia por las pésimas estrategias de su dirigencia nacional, son los elementos principales de la realidad política actual.

No obstante, me parece que Mèxico es un país que sigue teniendo un futuro promisorio si logra implantar un régimen genuinamente democrático en el que la alternancia en el poder sea una realidad en cada municipio, en cada estado y en el gobierno de la nación. Un país que pueda encontrar el camino para implantar el Estado de Derecho, con partidos políticos que ofrezcan planteamientos claros y distinguibles a los electores. El país saldrà adelante, si se logra recomponer el escenario con partidos reales, que no dependan de los estrambóticos financiamientos que los pervierte. Si logra eliminar a esos partiditos minúsculos que sin posibilidades reales, solo estàn a la espera de que les llegue mes a mes la nueva partida presupuestaria que se convierte en botìn. Si el PAN logra reconformarse con nuevos dirigentes con una estrategia de lealtad a sus principios y a sus valores democràticos y humanistas, con respeto a sus estatutos y la práctica de una efectiva democracia interna, volverà a ser una verdadera opción de gobierno en pocos años.

La comparecencia del pasado martes del gobernador Carreras ante el congreso local, como era de esperarse, fue una comedia, quedará rápidamente en el cajón de los olvidos. No hubo nada en él, que ameritara mayor interés. Empezando por la presencia de cientos de personas claramente identificadas como empleados del gobierno estatal, custodios y policías vestidos de civil, que fueron citados desde antes de las 9 de la mañana al recinto principal del congreso, para rellenar todos los espacios y las butacas disponibles e impedir el ingreso de ciudadanos independientes que pudieran hacer expresión de inconformidad o protesta, que incomodara al gobernador. Se trataba pues, de que el pueblo potosino no pudiera manifestar frente al ejecutivo del estado sus inconformidades y protestas por la pasividad y negligencia con que ha actuado ante los crecientes niveles de inseguridad que tantas vidas humanas, secuestros, violaciones y robos que aquejan a los potosinos y que parecen tener muy sin cuidado al Lic. Carreras.

Se trataba de que no hubiera cuestionamientos incómodos por hechos como el asalto con lujo de violencia, hace pocas semanas, a los comercios prácticamente contiguos al palacio de gobierno, en pleno día y en presencia de diversos elementos de la policía ministerial que permanecieron impasibles presenciando la actuación de los delincuentes, según las crónicas de los medios al día siguiente. Se buscaba evitar reclamos de los grupos cívicos como el Frente Ciudadano Anticorrup ción, Ciudadanos Observando o Acción Ciudadana que han trabajado activamente para buscar la intervención de las dos Fiscalías del estado, la General y la Anticorrupción, que hasta ahora, han sido totalmente incapaces de someter a juicio la corrupción demostrada en dos demandas penales contra el Ayuntamiento anterior encabezado por Gallardo Juárez que le representó duro impacto a las finanzas municipales, sin advertir avance real en la labor de las fiscalías, sino más bien, que parecen buscar la impunidad de los responsables.

lujambio06@hotmail.com

Minuto a minuto