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Jueves 27 abril 2017

Fusilamiento de Pedro Antonio Santos

Alejandra Santos A. de Lozano

2ª. parte

D e acuerdo a lo escrito por Ma. Isabel Monroy, en el libro “Memorias, Pedro Antonio Santos Santos”, editado por el Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí, en 1991, la libertad de Francisco I. Madero la consiguió Pedro Antonio de los Santos mediante una fianza de $10,000, con la restricción de que no saliera de la ciudad. Madero, que en ese entonces se dio cuenta que no se conseguiría nada por las vías democráticas, optó por la lucha armada. En el Palacio Monumental, lugar de residencia del Sr. Madero, fraguó el “Plan de San Luis”, en el cual Pedro Antonio de los Santos participó activamente.

El 5 de octubre fue llamado por Madero para comunicarle su plan de evasión. A las 9pm salieron del edificio rumbo a la alameda, donde estuvieron hasta las once. Entonces, tomaron una calle rumbo al norte, paralela a las vías del tren, lugar donde encontraron al Sr. Julio Peña y disimuladamente se despidieron. Madero se fue para el norte y Pedro Antonio regresó a la alameda y de ahí a su casa.

En tanto, Pedro Antonio presentaba sus exámenes para ser abogado y seguía conspirando para levantarse en armas como tenía acordado con madero. El 10 de noviembre llegó a Tampamolón donde lo esperaban Samuel M. Santos Rivera, Manuel Santos Alonso, Fulgencio y Panchito Santos, Nicasio Sánchez y Braulio Romero, bien armados y pertrechados, en pie de guerra esperando instrucciones. El 18 de noviembre las autoridades ordenaron la aprehensión, y ejecución de Pedro Antonio, por lo que el día 19, un día antes de lo previsto, se levantaron en armas. La persecución de los federales hizo que este primer movimiento se malograra, sin embargo la lucha siguió y la Junta Revolucionaria le otorgó a Santos el mando de las fuerzas del ejército libertador en los estados de San Luis, Tamaulipas y Veracruz, con el rango de General.

Madero aliado con Francisco Villa y Pascual Orozco toma Ciudad Juárez. El dictador se da por derrotado y firma los tratados de Ciudad Juárez, mediante los cuales es derrocado y exiliado.

Pedro Antonio de los Santos por encargo de Madero colabora con el gobernador interino José E. Ipiña, para la restructuración política del estado, desde la Secretaría de Gobierno. Es propuesto para Gobernador de San Luis, sin embargo rechaza la oferta por no considerarla moral ni acorde a los ideales que defendía, por ser la edad mínima para el cargo 30 años, cuando solo contaba con 23, no obstante que los diputados le ofrecieron modificar la Constitución.

Poco después fue requerido por Madero para fungir como asesor de la presidencia y en junio de 1912 fue electo diputado por el 2o. distrito de la capital potosina, y su hermano Samuel lo mismo por Tancanhuitz.

En 1913 Madero es vilmente asesinado por el traidor Victoriano Huerta. Pedro Antonio de los Santos también fue aprehendido con Madero y Pino Suárez, el día de la decena trágica, pero consigue su libertad. Se une entonces a la causa constitucionalista y es comisionado a combatir al huertismo en la huasteca. En el libro “San Luis Potosí, textos de su historia”, editado por el Instituto de Investigaciones, Dr. José Ma. Luis Mora, escrito en 1986 por Enrique Márquez Jaramillo, el autor relata que antes de llegar a Tampamolón con sus partidarios, en una desafortunada batalla es aprehendido por sus enemigos, quienes para perdonarle la vida lo conminan a reconocer a Huerta como Presidente. No acepta y prefiere morir que claudicar. Fue asesinado, fusilado sin juicio, el mismo día de su captura, por los chacales huertistas.

Unos años después sus hermanos Samuel y Gonzalo vengaron su muerte.

Según describe el escritor Enrique Márquez Jaramillo, en su tesis para maestro en Ciencias Políticas, titulada “La casa de los señores Santos, un cacicazgo en la Huasteca Potosina, 1876-1910”, presentada en 1990 en el Colegio de México, Pedro Antonio de los Santos, Samuel Santos y Manuel Santos Alonso pertenecían a una familia de “poderosos y acaudalados hacendados huastecos”, pero ellos no se conformaron por lo que consagraron su vida, y algunos de ellos su muerte, a luchar para heredarnos un país libre y democrático.

Manuel Santos se enfrentaba, junto con Samuel, a las tropas de Huerta en la batalla de Laredo cuando un cañonazo acabó con su corta vida, de lo que da constancia una condecoración al Mérito Revolucionario que está colgada en casa de mis padres. Samuel M. Santos Rivera sobrevivió y posteriormente fue diputado constitucionalista de Querétaro en 1917. Su nombre se encuentra escrito en letras de oro en el teatro de la República de esa ciudad. Fulgencio M. Santos e Inocente Rivera, primos suyos, también dieron su vida por la nación.

Pedro Antonio Santos Rivera fue honrado asimismo por el H. Congreso del Estado de San Luis Potosí, colocando su nombre en letras de oro en su recinto principal. El 16 de agosto próximo, el Pleno del Congreso acordó rendirle tributo en un sesión extraordinaria que se realizará expresamente para tal efecto, en el año de los cien años de su fusilamiento, justo el día del 126 aniversario de su nacimiento. Emocionados por tal acontecimiento, ahí estaremos compartiendo este significativo evento con familiares, amigos y seguidores de su persona.

alesantos@prodigy.net.mx

@ale_santosa

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