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Miguel R. Valladares García

Domingo 30 abril 2017

Hijos y padres

Sergio Sarmiento

“Los padres se preguntan por qué los arroyos son amargos, cuando ellos mismos envenenaron el manantial.”

John Locke

Ahora el gobierno quiere entrometerse en las relaciones de los hijos con sus padres. Un dictamen ya aprobado por la Comisión de Atención a Grupos Prioritarios y Vulnerables de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, que será votado por el pleno la próxima semana, quiere meter en la cárcel a los hijos que no mantengan a sus padres o a sus abuelos de más de 60 años de edad.

No piense usted que me opongo al amor a los padres, de ninguna manera. No hay amor más loable que el de un hijo hacia un padre. Pero la propuesta de los políticos de encarcelar a los hijos que no mantengan a sus padres no tiene nada que ver con este amor, el cual no se puede coaccionar. No estamos viendo más que un nuevo y monstruoso intento del Estado por intervenir en la vida familiar.

La desnaturalizada iniciativa fue promovida por el diputado Carlos Candelaria del Partido Encuentro Social, una organización que se ha dedicado a llevar temas morales y religiosos a la política. Según el legislador, “muchos adultos mayores reciben maltrato físico, psicológico, abuso sexual, abandono y explotación financiera, tanto de manera activa como pasiva. Por eso se busca garantizarles protección” (El Universal).

El Código Penal de la Ciudad de México, sin embargo, ya sanciona el maltrato o la agresión a un adulto mayor o a una persona de cualquier edad. También castiga el despojo, sin importar los años que pueda tener el agraviado. La modificación del artículo 156 no busca, pues, castigar estas faltas. Establece en cambio que “los familiares o tutores que tengan la obligación de cuidar y abandonen con ‘dolo’, aíslen, mantengan en condiciones de hacinamiento o desalojen ilegalmente a los adultos mayores y con discapacidad, incapaces de valerse por sí mismos, serán sancionados con cárcel” (sinembargo.com).

Por supuesto que tiene sentido meter en la cárcel a alguien que despoja o maltrata a otra persona, sin importar la edad de uno o del otro. Pero encarcelar a una persona por no hacerse cargo o no pagar los gastos de otra, sólo porque ésta tiene más de 60 años, es un abuso. Las leyes deben ser de aplicación general, Los políticos no pueden inventar delitos sólo para ciertas clases de personas.

Muchos hijos tienen razones para distanciarse de sus padres. Es muy común, en efecto, que los padres abandonen a sus familias y las sometan a violencia y malos tratos. Obligar a una hija a mantener a un padre que no le causó más que sufrimiento en la vida es una perversidad legal.

La decisión de un hijo de apoyar a un padre puede ser loable. Muchos lo hacen de forma natural en nuestro país, donde los lazos familiares siguen siendo fuertes. He visto a varias mujeres ayudar a sus padres con trabajo físico y dinero pese no haber tenido ningún apoyo o siquiera una palabra amable de ellos con anterioridad. Pero si el Estado interviene y encarcela a un hijo por no mantener a su padre, o a algún otro pariente, estará cometiendo un acto moralmente reprobable. El gobierno debe reconocer sus límites, y uno muy importante es no inmiscuirse en las relaciones familiares.

Yo tengo más de 60 años y apoyo a mis hijos, no por obligación sino porque los adoro. Faltaría a la ética más elemental si les exigiera que me mantuvieran porque yo no quise tomar previsiones para mi futuro. Yo los traje al mundo, ellos no lo pidieron.

Contra delfines

El Partido Verde esta promoviendo una iniciativa que prohibiría los delfinarios y el uso de delfines para actos de lucro o de entretenimiento.

La anterior ley que prohibió el uso de animales en los circos sólo provocó el sacrificio de animales y la pérdida de empleos en los circos. Hoy los verdes quieren matar delfines y dejar a más gente sin trabajo.

Twitter: @SergioSarmiento

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