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Miguel R. Valladares García

miércoles 18 octubre 2017

La suma de los grises

Leonel Serrato
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Esta colaboración no tiene por objeto reseñar a esos seres alienígenas, visitantes misteriosos del cosmos, de grandes ojos completamente negros, con forma de almendra, pequeña estatura, miembros delgados, gran cabeza y piel plomiza que todos traemos a la memoria cuando de un “gris” se habla.

Tampoco, por más que uno guste de hacerlo, se trata de un ejercicio de colorimetría, es decir, de poner en estudio y cuenta el resultado de mezclar sustancias coloridas para arribar a la conclusión de qué tan cálido o frío resulta un tono, o en la gama de azules que no en la de los rojos.

Me refiero aquí a la comedida asistencia del senador Octavio Pedroza Gaitán a diversos actos de lucimiento personal con el Gobernador del Estado, y el recurrente intercambio de loas, parabienes y hasta miradas de intenso cariño entre ambos personajes, que no queriendo y sí queriendo, tienen tantas cosas en común, por ejemplo el cómo los estimamos a los dos condenadotes.

Como Usted bien lo sabe, Juan Manuel Carreras López fue postulado candidato a Gobernador por una alianza del Partido Revolucionario Institucional PRI, el Partido Verde Ecologista de México PVEM y el Partido Nueva Alianza PNA, y superó a la candidata del Partido Acción Nacional PAN, la senadora Sonia Mendoza Díaz por apenas 28 mil votos (el 2.67%); y en su momento el senador Octavio Pedroza Gaitán fue postulado segundo de la fórmula al Senado de la República por el PAN (hacía dupla con la referida Mendoza Díaz).

El PAN es la marca opositora al PRI más reconocida de todo el país, y en San Luis Potosí ha significado la más exitosa franquicia de oposición al ganar durante casi dos décadas el Ayuntamiento capitalino –hoy en manos de eso que llaman “gallardía, pero que sólo Dios sabe qué es- y los de las principales ciudades del Estado, entre ellas Soledad de Graciano Sánchez, Ciudad Valles, Matehuala y Rioverde.

En la persona de Su Alteza Serenísima, Marcelo Santos, el PAN arribó a la gubernatura estatal, pero salió de ahí por la gestión llena de violencia y dispendio del hombre del bronceado y dentadura perfectos.

De Pedroza, a quien como Presidente Municipal capitalino Usted debe recordar por sus buenas cualidades como gerente, pero nulas como hombre de poder, ¿cómo olvidar sus lágrimas desbordadas ante los regaños que le propinó en público el Inmarcesible por andar entregando patrullas sin su consentimiento, o la ocasión en que una lluvia de esas muy propia de San Luis convirtió a la capital en un caos durante horas y días, damnificando a cientos de familias en el Aguaje, lo que le ganó el mote de Presidente Chiquito?

Cuando todos pensábamos que sería candidato a la gubernatura, súbitamente se retiró de toda aspiración, pero sin apoyar a su candidata, colega de curul senatorial y correligionaria panista; en ese entonces se atribuyó esa dejadez a que estaba profundamente deprimido por razones desconocidas, por lo que muchos imaginamos a un Octavio bañado en llanto, sin que hasta la fecha haya quedado aclarado lo que lo deprimió, pero como sea en el imaginario colectivo se convirtió en el principal opositor a Sonia Mendoza, porque no faltó el malicioso que hiciera circular la especie de que estaba apoyando al candidato del PRI; como dijera Felipe el Inolvidable Asesino Calderón, “aiga sido como aiga sido”, si no ayudó, sí que estorbó.

Ahora, en el peor momento –hasta ahora– de la gubernatura de Juan Manuel, Octavio se ha convertido en su más entusiasta fan, un día le aplaude, otro también; un día pondera su formidable capacidad de gestión, otro también; un día defiende la estrategia de seguridad –que ya lleva un millar de asesinatos, varios miles de robos y asaltos, y decenas de miles de lesionados dolosamente durante este gobierno– y al otro también; un día vitorea la paz social y al otro día… ¡también!

El entusiasmo del senador panista ya se había desbordado a lo loco en el pasado cercano, cuando se erigió en el seguidor más apasionado de José Ricardo Gallardo Cardona –desde luego antes de ser detenido y hecho preso por las autoridades federales acusado de lavado de dinero– cuando era alcalde soledense, dijo de él que era el mejor alcalde de la historia del vecino y empobrecido municipio, después mutis.

No está mal aplaudir el trabajo bien hecho de un gobierno, pero en ambos casos reseñados sólo Octavio veía y ve lo bien hecho por ellos, y el resto de los melancólicos ciudadanos vimos y vemos la terca realidad.

¿De verdad es digno de aplauso el millar de personas asesinadas durante el mandato de Juan Manuel por pura terquedad de mantener en sus puestos a la tullida gerontocracia de exmilitares?

¿Es encomiable la violencia que nos tiene bajo alerta de género por tantas mujeres asesinadas en San Luis?

¿Se cree Octavio que debe elogiarse la conducción y liderazgo político de un gobernador que deja pasar todo, incluso cuando se le insulta desde la más alta tribuna del Estado?

¿Las antiparras que usa habitualmente Octavio tienen alguna nueva tecnología, como la que anuncia Apple traerá el nuevo iPhone del décimo aniversario, para la realidad aumentada?

¿Cómo deja parado el senador panista a su propio partido, digo por las consistentes críticas que diariamente el líder estatal Xavier Azuara y el dirigente municipal capitalino Maximino Jasso enderezan por la violencia, la corrupción y la falta de buen gobierno?

¿Pues de qué agua toma don Octavio, o quizás está bajo algún tratamiento para la depresión, el oído y la vista? La relación idílica de Pedroza con Carreritas choca frontalmente con los desaires que ha sufrido su compañera en la Cámara Alta, Sonia Mendoza, que invitada que fue a una gira del Ejecutivo, la querían regresar por tierra a esta capital desde Ébano, no fuera a enchinchar el helicóptero.

Por cierto, no se crea que el amor del panista es mal correspondido, porque a sus devaneos le contesta Juan Manuel al mismo tenor trumpiano, “somos tú y yo contra el mundo, Octavio”. Me queda claro que algo se traen, y si no es así, que nos digan de cual fumaron, para entrarle chido a la evasión de la realidad.

Ingenuidades

Cuando vemos casos como el de la reacción de las instancias de procuración de Justicia frente al caso de la joven violada en la Feria Nacional Potosina, o frente a la violencia generada por algunos malos taxistas, se pregunta uno ¿y la Comisión Estatal de Derechos Humanos? Obviamente ahí está, puesto que sus sueldos se siguen cobrando, pero no hay que tener pendiente, no es que no haya Ombusman o ande de veraneo, sino que está acorde con el color de moda, el gris, por cierto muy clarito.

lamanoizquierda2016@gmail.com

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