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Miguel R. Valladares García

domingo 18 noviembre 2018

Las Nueve Esquinas

Juan José Rodríguez
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ALEGAN MUCHO Y RESUELVEN NADA

 

Las comparecencias de los gobernadores en el Congreso tienen más de espectáculo que de sustancia. Se habla mucho pero se resuelve nada. La del martes, sin embargo, tuvo la virtud de “decepcionar” por buenas razones: no se desbarrancó, no hubo insultos ni gritos ni desfiguros. Vistas las cosas positivamente, se pueden espigar algunos datos interesantes, algunas pistas para el futuro y algunas conductas reveladoras.

En materia de seguridad que tanto preocupa a los potosinos, un dato crucial por lo menos para el próximo año lo conoceremos dentro de un mes y días en los presupuestos de egresos federal y estatal. Y nunca olvidemos: Prioridad de gobierno que no se refleja en el presupuesto, es pura demagogia.

En ese intento de encontrar datos, pistas o conductas para el análisis o por lo menos para el comentario, podemos ir a los siguientes:

UNO.- Ya casi al final de la comparecencia, en respuesta a un planteamiento de Oscar Vera para que se comprometiera a instalar 800 cámaras de vigilancia en un solo año y no en dos o tres, el gobernador Juan Manuel Carreras deslizó un comentario preocupante: el nuevo gobierno federal no ha definido si subsistirá, entre otros, el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP). Este fondo ha sido fundamental desde hace lustros para que los estados puedan hacer inversiones en infraestructura o equipos de seguridad.

Para entender su importancia basten unas cuantas cifras. Este año la federación envió a nuestro estado por ese concepto 209 millones de pesos, a los que se sumaron 50 millones de aportación estatal.

Así las cosas, si la federación suprime, reduce, centraliza o modifica ese fondo, la entidad se vería en muy serias dificultades para hacer inversiones en seguridad (el FASP no otorga recursos para gasto corriente).

En el mejor de los casos su presupuesto propio para esa materia en 2019 sería de unos 60 millones, equivalentes al 23 por ciento del total disponible este año. Malas noticias.

DOS.- Poco más del 10 por ciento de los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado están sindicalizados, pero otro 20 por ciento se encuentra en proceso de sindicalizarse, lo cual implica que si no se pone freno a este proceso en un par de años nuestro principal cuerpo policiaco tendría un 30 por ciento de sus integrantes con plaza sindicalizada, con todo lo negativo que eso supone: horario estricto de 8 horas, autorización para faltar varios días al año sin tener que pedir permiso ni sufrir sanción alguna; imposibilidad de cambiarlos de puesto o destino sin su anuencia o la de sus líderes sindicales, litigios interminables en caso de destitución, remoción o sanciones laborales, etcétera.

Según datos oficiales actualizados, la SSPE cuenta con poco más de 4 mil 100 elementos, entre operativos, custodios de los reclusorios, personal administrativo y de apoyo. A la fecha, registra 423 que cuentan ya con base laboral sindicalizada, más 870 ya afiliados a los sindicatos de burócratas en espera de su basificación. De salirse con la suya las dirigentes sindicales que promueven este absurdo ilegal, en un plazo relativamente corto la SSPE tendría 1 mil 293 elementos totalmente burocratizados. Una locura.

La sindicalización de policías o custodios está prohibida por la ley, pero las lideresas del sindicalismo burocrático, especialmente la famosa doña Paca, una y otra vez han doblegado al Ejecutivo Estatal. Ya tienen el caminito muy hecho: plantones frente a palacio en fechas estratégicas como semana santa o fiestas patrias, y se salen con la suya.

En su comparecencia, el Gobernador dijo que estaba en marcha un proceso jurídico para que el año entrante ya no hubiera personal de seguridad sindicalizado. Habrá que verlo. Por ahora tengo serias dudas de que lo consiga. Doña Paca y congéneres le tienen bien tomada la medida.

TRES.- Ante reiterados planteamientos (en total intervinieron 21 diputados que hicieron no más de 7 u 8 cuestionamientos diferentes), cuando se vio un poco más acorralado, el titular del Ejecutivo se defendió con un estribillo equívoco e inadmisible, y esgrimió un calendario mañosamente alterado. A saber:

a) Puede ser cierto que en los indicadores nacionales de incidencia delictiva estemos por debajo de la media, pero esa comparación es chapucera, porque si también nos comparamos contra nosotros mismos en la línea del tiempo, veremos fácilmente que estamos mucho peor de lo que estuvimos todavía hace unos 15 años. Cierto, Carreras lleva tres años en el Gobierno, pero no hay mejoras perceptibles, y

b) En varias ocasiones JMC se defendió argumentando, con razón, que el de la inseguridad es un problema complejo y transversal, para luego faltar flagrantemente a la verdad al sostener que viene desde hace 30 años. Falso. Todavía en 2003, cuando a la llegada de Marcelo de los Santos a la gubernatura Miguel Naya abandonó la dirección del Consejo Estatal de Seguridad, San Luis Potosí era uno de los cinco o seis estados más seguros de la República.

De eso, señor Gobernador, hace apenas 15 años, no 30. Si queremos ser más precisos, esto se descompuso feo a partir del 2006, hacia la mitad del sexenio marcelista, cuando llegaron los “zetas” a controlar la plaza y se “presentaron” recorriendo en convoy la parte más céntrica de la calle Independencia, asesinando varios potosinos a mansalva. Quizá el punto de inflexión se haya dado un año después, en septiembre del 2007, cuando fue ejecutado el director general de Seguridad Pública del Estado (aún no había Secretaría de Seguridad), Jaime Flores Escamilla. De eso, Juan Manuel, hace apenas once años.

CUATRO.- En por lo menos dos momentos distintos, el mandatario potosino reconoció que en materia de inseguridad cuenta y pesa el factor de la percepción social. Eso es correcto.

Una comunidad -de cualquier tamaño- puede estar objetivamente viviendo en condiciones de inseguridad, pero si no se percibe así, si se siente segura, será más receptiva a las iniciativas oficiales en la materia; vivirá sin angustias excesivas y convivirá en términos razonablemente armoniosos.

A la inversa, aún cuando la realidad sea de seguridad pero la percepción no, entre la gente aparecen conductas indeseables de insatisfacción, irritabilidad, confrontación con sus gobernantes y hasta exceso de armas en manos de particulares.

La percepción de inseguridad puede combatirse y abatirse a niveles aceptables con el uso intensivo y eficaz de la comunicación social. Más de una vez lo hemos comentado en este mismo espacio: hay ejemplos nacionales e internacionales, lo que ahora suele llamarse historias de éxito, en esfuerzos oficiales para tranquilizar el ánimo colectivo, utilizando la comunicación como instrumento no único pero sí central. En este sentido, imposible obviar que si algo ha sido desastroso en la administración carrerista es su comunicación social. Ojalá que el recién llegado Raúl Camacho pueda hacer algo al respecto.

CINCO.- El gobernador Carreras fue bien preparado a la comparecencia. Sin duda su participación en las reuniones semanales con los responsables federales, estatales y algunos municipales de los cuerpos policiacos y las dependencias encargadas de la procuración de justicia le han ido aportando un buen flujo de información para conocer a fondo el tema.

Pero más allá de ese hecho, queda claro que acudió con una estrategia astuta: desde el inicio y varias veces más a lo largo del diálogo con los legisladores promovió una idea que pudiera resultar atractiva para sus interlocutores, que los metiera en una discusión ajena a la problemática estrictamente de seguridad local; que captara la atención de los medios y, como se dice en el argot, “diera la nota”.

Me refiero a su planteamiento de abrir un debate estatal sobre la legalización o despenalización de la producción, comercialización y consumo de drogas, comenzando con la mariguana. Los diputados medio se engancharon, pero al final, habida cuenta de que no hubo ataques, cuestionamientos agresivos o descalificaciones, perdió sentido el ánimo distractor de ese tema.

La verdad es que en materia tan complicada como esa las entidades federativas y sus congresos tienen poco o nada que decir. El intento fue interesante y funcionó; poco necesario por el contexto de la comparecencia pero funcionó. Eso tiene que ver con la Comunicación. Ojalá sea aviso de nuevos tiempos en ese ámbito y no otro caso del burro que tocó la flauta.

SEIS.- Breve Miscelánea. Ya no tengo duda: lo que Edgardo Hernández Contreras busca es quedarse con la chamba de Federico Garza. Poco faltó para que se levantara de su curul y fuera a la tribuna a entregarle su currículum al Gobernador… Otra cosa de la que tampoco me queda duda: sí es un hombre tonto.

Hay que serlo y mucho, para llevar su propia porra sabiendo que era muy fácil descubrir el truco bobo… Sus asesores le van a dar -le están dando- en toda la madre a la posible carrera política de El Mijis.

Eso de hablar, plantear sus inquietudes, replicar y hasta reclamar reconocimientos, y luego largarse muy orondo “porque éstas son cochinadas, porque me limitaron mi tiempo para expresarme” y otras tonterías por el estilo, fue irremediablemente ridículo. No hubieras ido mi buen, o te hubieras puesto en huelga de hambre o te hubieras encadenado a tu curul… Quizá el momento más conmovedor de la jornada fue cuando Nalga Pronta hizo honor a su apodo y tomó el micrófono para decir que en lo personal estaba puesto para contribuir a la ardua tarea de traer paz y seguridad a los potosinos.

Podría comenzar por ir a la Fiscalía, confesar sus raterías y devolver los millones que se mal hubo. ¿O no?

 

COMPRIMIDOS

Si en materia de seguridad, combate a la delincuencia y cumplimiento de su encomienda los responsables de la seguridad pública fueran la mitad de eficaces que el Comandante Lobo, otro gallo nos cantaría.

Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca y aspirante a la presidencia del CEN del PRI, tuvo una cena de proselitismo el lunes pasado en esta capital. Juntó una veintena de personajes, entre los que destacaron Adolfo Micalco (expulsado del tricolor hace años); el arqui Ricardo Sánchez Flores, el ex diputado Ramiro Galero, el incombustible Chico Páez, doña Chayito, de Soledad. Imparable la candidatura. Su promesa y carta fuerte: Consulta a la base en todo.

Las embestidas en Soledad contra la delegada de Interapas, Natalia Castillo Vera, son orquestadas por el monigotito Gilberto Hernández Villafuerte pero no son idea suya; se las ordena la Gallardía. No asimilan que Xavier Nava les haya quitado esa caja chica grandota.

No fueron lo que algunos pensaban y muchos deseábamos, pero por lo menos las elecciones en USA le quitaron a Trump el control de la Cámara de Representantes, que entre otras muchas tiene la atribución de aprobar el presupuesto federal. Es decir, sin su autorización, no habrá muro en la frontera sur del vecino país. Algo es algo dijo el diablo y se llevó al Tekmol.

Hasta el próximo jueves.

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