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Miguel R. Valladares García

domingo 17 diciembre 2017

Los intelectuales

Alexandro Roque
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El crítico literario Christopher Domínguez Michael y el director de cine Alfonso Cuarón fueron llamados a la institución que sirve como Olimpo a cierta intelectualidad mexicana: El Colegio Nacional. En un país donde surgen estafas del más alto nivel y acostumbramos dar y pedir mordida por todo, o surgen socavones y los puentes están rellenos de ataúdes no es un asunto menor el nombramiento y apoyo a ciertos personajes.

En la comunidad literaria, entre los colegas, tengo muchos amigos, maestros, inspiraciones. A muchos los leo con placer. Leo a otros y me pregunto si mi gusto es tan diferente a “lo que vende” o al menos “debe promoverse”. Y a muchos los miro de lejitos, y me dedico a lo mío.

Quien entra a una librería espera encontrar lo necesario para un trabajo escolar o algo que le ayude lograr cierto conocimiento. Quien entra a la librería a buscar literatura espera encontrar lo mejor o lo más novedoso en esa labor de juntar palabras y sacarles brillo. Ve las listas de los escritores premiados, de las jóvenes promesas. Pero, siempre hay un pero, ¿cómo se diseña el mercado literario? ¿De verdad son los mejores los que se encuentran en las vitrinas de novedades? Jóvenes y viejos, extranjeros y mexicanos son mostrados desde sellos editoriales casi siempre transnacionales.

¿Cuántas personas saben qué es El Colegio Nacional? ¿Para qué sirve? ¿Cuánto les pagan y cuáles son sus beneficiarios reales? El ganador del Óscar por su película Gravity (2013) y el crítico de arte siempre ligado al grupo de Enrique Krauze (y antes de Octavio Paz) entrarán a la institución (con una especie de beca) cuya misión es compartir conocimientos acerca de ciencia, filosofía, literatura, arte. Una institución humanística, se supone. Una institución a donde sólo han entrado cinco mujeres (de 101 integrantes) en todo lo que lleva de existencia.

Cada administración gubernamental (federal y muchas estatales) suele tener su intelectual de cabecera (un escritor, la mayoría de las veces), a veces público, a veces más o menos encubierto. Y sus consentidos. Directores de cine hay mejores que Cuarón (cumplidor, digamos, pero no más): quizá Guillermo del Toro sea el que más ha formado universos, el más genial. Ah, pero es incómodo, critica mucho. De Domínguez se dice que “es considerado uno de los mejores escritores de México”. Habría que preguntarnos quién lo ha considerado así. ¿Intelectuales, dónde, por qué? Y no hablemos (aún) de investigadores y creadores a quienes rondan el silencio comodino, el abuso y el plagio. “No se trata de leer ponencias, como en la universidad, sino de exponerse, lo cual es muy distinto: los académicos exponen mucho en los coloquios, pero se exponen poco”, dice Pierre Bourdieu.

Hay un texto de Enrique González Rojo (disponible en mi blog) que describe bien algunos nichos intelectuales:

“Los miembros de la mafia no niegan, desde luego, la presencia de una élite, una intelligenza, un ‘grupo selecto’ en la cultura nacional; pero sostienen apasionadamente que quienes están en sitios privilegiados se hallan ahí no por obra de una mafia, sino por el valor extraordinario de la poesía, la novela, los cuentos o los ensayos de sus componentes. La afirmación de que la valía, la significación, la trascendencia de un escritor cualquiera es la causa determinante de su presencia en la ‘vanguardia intelectual del país’ no es, desde luego, tomada muy en serio por sus propios portavoces. Si así lo fuera, no gastarían las energías que gastan en la conquista, consolidación y extensión de la base material, fundamentalmente extraestética, que les garantiza tanto individual como colectivamente ‘figurar’ en la cultura nacional y hasta ser ‘alguien’ en el boom latinoamericano…”

He comentado con amigos, con talleristas literarios, que a veces becas y premios son como la Lotería, o el Melate. Igual te leen porque te toca un jurado honesto, guiado por juicios ecuánimes, que un juez que ya conoce a algunos participantes, o se deben favores, o simplemente no se leen todas las obras participantes. René Avilés Fabila escribió (también pueden leer más en mi blog) al respecto:

“Los premios en México se otorgan por simpatía y son negados por odio, no existe la mediación de un juicio crítico literario. Hemos llegado a la aberración de predecir el triunfo de un escritor sólo por la configuración del jurado. Un poeta aspiró al Premio Nacional de Ciencias y Artes. Le devolvieron la caja como la entregó: sellada. No leyeron la obra, discutieron su personalidad. Otro, con méritos sobrados, pidió una beca del Fonca, le fue negada, porque les parece antipático. ¿Qué puede hacerse?”

Vean si no a quiénes publican las instituciones culturales. Hay quienes llegan a publicar dos o más libros en un año, mientras otros autores entran en el limbo oficial por no pertenecer a grupos y talleres. Los comentaristas y los autores suelen intercambiar papeles y porras. Hay que preguntarnos por becas, apoyos para viajes, relevancia en la cartelera oficial, gastos de publicidad en equis o ye medio, espacios en galerías. Eso es la política cultural, y es (debería ser) de todos, para todos.

Mientras se da el banderazo al proceso electoral federal, se anuncian cambios en la Coordinación Nacional de Literatura de Bellas Artes. Sale Mauricio Montiel y entra Geney Beltrán Félix, otro joven autor. A ver qué tal. Ojalá haya planes inclusivos, difusion sin cortapisas. Montiel bloqueaba comentarios y se burlaba de los críticos, esperemos ahora haya más tolerancia. Es necesario el apoyo al arte y a la cultura, con libertad, con opciones y búsqueda de expandir el goce y las herramientas. Que el artista pueda desarrollarse. Que el intelectual, como escribió Umberto Eco, no hable “contra los enemigos de su grupo, sino contra su grupo. Debe ser la conciencia crítica de su grupo. Romper las convenciones”.

Posdata1: Oaxaca, sobre todo, nos necesita. Acudamos a la Cruz Roja.

Posdata2: Ya empezó el taller de Iniciación a la Escritura en el Centro de las Artes Centenario y pinta de lo mejor, con su pluralidad de creatividades inquietas. El martes daremos inicio a un taller en las tardes, de 5 a 8, en Fernando Rosas 192. Mayores informes en debajodelagua@gmail.com.

Correo: debajodelagua@gmail.com

Web: http://alexandroroque.blogspot.mx

Twitter: @corazontodito

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