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domingo 22 octubre 2017

Mala, muy mala combinación

Juan José Rodríguez
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Dos sucesos extraordinarios y extraños ocurridos la semana anterior agudizaron la zozobra en que vivimos los potosinos por la inseguridad que nos rodea, y acto seguido el termómetro de la irritación popular dio un nuevo brinco al ponerse en evidencia manejos turbios en la Auditoría Superior del Estado. Mala combinación: temor y enojo; desasosiego e indignación.

Ojalá las investigaciones en curso lleguen a buen puerto y en un plazo razonable sepamos quiénes y por qué secuestraron y asesinaron al joven fotógrafo Edgar Daniel Esqueda Castro, y qué propósitos reales se perseguían con los explosivos dejados sobre una camioneta en el bulevar del Rio de Santiago. Hay diferentes posibilidades, unas más graves que otras.

En el caso de Edgar Daniel, un elemento que urge clarificar es si su homicidio tuvo o no que ver con su desempeño como fotoperiodista. El drama humano y familiar es el mismo cualquiera sea la causa real, pero las implicaciones y los presagios colectivos difieren sustancialmente.

En cuanto al asunto de los explosivos, hasta donde sabemos no ha quedado en claro si su escasa potencia fue deliberada o producto de una deficiente elaboración. Tampoco se tiene claridad sobre si una potencia mayor habría hecho estallar el tanque de gas oculto en el asiento posterior.

Entre las diversas posibilidades hay diferencias oceánicas. En un extremo, básicamente una advertencia, un aviso, a corporaciones de seguridad; en el otro, un intento fallido de masacre. Si esta hubiera sido la intención y el tanque de gas hubiera estallado, las numerosas personas que estaban en sus inmediaciones habrían saltado en pedazos.

Si Edgar Daniel fue asesinado por su desempeño laboral y si en el Rio de Santiago se buscó causar una masacre, horrible se ve el futuro. Pero, seamos claros y no propiciemos coartadas, aún si en estos casos sus intenciones no fueran las peores, ello no resta gravedad a las condiciones de inseguridad en las que llevamos buen tiempo sobreviviendo.

Es obvio que se pueden fabricar pruebas a modo para que las investigaciones arrojen los resultados más cómodos para la autoridad. Se puede hacer, desde luego, pero más tarde que temprano se sabe qué fue lo que realmente pasó. Y provocar que a los cuestionamientos habituales de incompetencia se añada la comprobable acusación de mentiroso, sería aniquilante para cualquier gobierno.

Carlos Loret de Mola, el conocido e influyente periodista, dedicó su columna en El Universal del martes pasado al tema del joven Esqueda Castro. Casi al final de su texto, Loret incluye unas líneas harto interesantes por sus implicaciones y por las diversas interpretaciones a que pueden someterse: “El problema es que en muchos estados cuesta trabajo distinguir a los criminales de los funcionarios de seguridad y los encargados políticos. San Luis Potosí, con su muy peculiar descomposición político-delincuencial, no es excepción”.

A principios de septiembre pasado, Loret de Mola, en su carácter de responsable del programa televisivo “Despierta con Loret”, envió un equipo periodístico a esta Capital y a Soledad. Durante varios días de permanencia hicieron decenas de entrevistas en ambos municipios. En la lista se incluyó a los alcaldes Gallardo Juárez y Hernández Villafuerte, así como al Gobernador Carreras. Buscaron también a Gallardo Cardona pero no estuvo disponible. El grupo se fue a raíz del primer sismo de ese mes y aparentemente su reportaje no ha quedado listo para salir al aire por el exceso de trabajo derivado de esos fenómenos naturales.

A lo que voy es que si su bien entrenado ojo y el cúmulo de información a su alcance inducen a Loret hablar no de descomposición política en un lado y de problema delincuencial en otro, sino de un proceso degenerativo simultáneo en el mismo corpus social, habría que ponerle atención. Parece un aviso.

PILLOS, PILLAS,

RATONES Y RATONAS

Por cuanto hace al otro ingrediente del coctel, los últimos hallazgos en la Auditoría Superior del Estado no hacen sino confirmar lo que ya sabíamos: los diputados y las diputadas integrantes de la actual Legislatura no solo convirtieron al Congreso en un auténtico Cártel sino que también prostituyeron y padrotearon a la ASE. No olvidemos que poco después de la salida de José de Jesús Martínez Loredo y una veintena de sus colaboradores de mayor nivel, fueron echados a la calle cerca de 80 aviadores incrustados ahí por prácticamente todos los diputados y las diputadas.

Hace un par de días el inefable presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Jorge Luis Díaz Salinas, declaró con mucha satisfacción que él y los otros bandoleros que lo acompañan habían decidido no aumentarse el sueldo para el próximo año. ¡Cuánta generosidad!

Al día de hoy, cada diputado y cada diputada, sin excepción porque al final del día todos y todas son igual de voraces, se embolsa 3 millones 502 mil pesos anuales, equivalentes a 291 mil 833 pesos mensuales. Adicionalmente, disfrutan de prestaciones como automóvil, seguro de gastos médicos mayores y viáticos que elevan si no precisamente sus ingresos sí lo que cuestan a casi 4 millones anualizados.

Veamos el desglose: el sueldo bruto mensual de cada diputado y diputada es de 157 mil 388 pesos con 82 centavos cada mes. Descontados impuestos y otros conceptos, el neto es de 115 mil 838 pesos con 36 centavos. Esta última es la cantidad que estamos tomando en cuenta para calcular el total. A esos 115 mil se la añaden mes con mes 38 mil 836 pesos con 80 centavos por concepto de “Gestoría Institucional” (que se embolsan presentando facturas apócrifas y beneficiaros inexistentes, cometiendo –todos y todas, sin excepción- varios delitos). Reciben también, mes con mes, 20 mil 455 pesos por concepto de “Fondo de Ahorro”, y otros 3 mil pesos cada 30 días para “Gastos Médicos Menores”.

Así las cosas, cada mes se echan al bolsillo 178 mil 130 pesos con 16 centavos, que representan un ingreso anualizado de 2 millones 137 mil 561 pesos con

92 centavos.

Adicionalmente, una vez al año, los y las, reciben 481 mil 718 pesos de aguinaldo; 150 mil pesos de “Apoyo para Informes de Trabajo”; 72 mil 300 pesos “Para Capacitación”, y 108 mil 544 pesos de “Prima Vacacional”. Estos cuatro rubros representan 812 mil 562 cada doce meses.

Así, sumados los 2 millones 137 mil 561 pesos 92 centavos de percepciones mensuales y los 812 mil 562 pesos de anualidades, al final del año cada uno ingresó en su cuenta 2 millones 950 mil 123 pesos con 92 centavos.

Pero la historia no termina aquí: cada diputado y diputada tiene derecho a 46 mil pesos mensuales para “personal de apoyo” (aparte las secretarias, auxiliares y asesores que paga directamente el Congreso), lo que representa un costo anual de 552 mil pesos, que sumados a los casi 3 millones citados en el párrafo anterior, eleva sus ingresos individualizados a los 3 millones 502 mil 123 pesos y 92 centavos cuitados al inicio.

Luego está lo del valor del automóvil que les entrega el Congreso, sus gastos de mantenimiento y reparaciones (que son muy desiguales porque algunos y algunas los cuidan pero otras y otras los tratan con las patas); la prima del seguro de gastos médicos mayores y los viáticos que varían mucho.

Sea como fuere, es un tanto conservador de que cada diputado, de manera individual, recibe y/o se ahorra el equivalente de unos 4 millones de pesos al año.

Y ahora, un descenso al infierno del descaro y los abusos de nuestros diputados y nuestras diputadas: el sábado pasado se cumplieron 100 años de la promulgación de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano. ¿Por qué no hubo ninguna celebración a la altura de semejante efemérides?

Se lo cuento. Hace unos meses se llevó ante la Junta de Coordinación Política una propuesta de festejo conmemorativo que se programó austeramente de manera que su costo total fuera de 125 mil pesos. Al momento de discutirse, un diputado de la mini chiquillada se opuso terminantemente con un argumento que de inmediato respaldaron los demás integrantes de la Jucopo. Palabras más, palabras menos, el señor legislador dijo que había que rechazar ese tipo de gastos, pues “acuérdense que al final del año lo que sobre del presupuesto nos lo repartimos entre nosotros”. Su punto de vista se aprobó por aclamación. ¡Qué cabrones y cabronas!

Y Lupe Uñas Largas y Oscar el Cochiloco quieren regresar a sus curules. Capaz que sí.

Y los del Frente Ciudadano Anticorrupción gastando el amor en celos.

COMPRIMIDOS

  • Lo arriba narrado explica muchas cosas. Por ejemplo: El Tekmol llegó el viernes pasado muy sonriente al Estadio Alfonso Lastras a presenciar el partido de la Selección Nacional. Iba muy saludador como queriéndose hacer el simpático -cosa imposible en esta y otra vida-. La catarata de mentadas de madre que le cayó encima lo aplastó. Por cierto, sigue siendo el Coordinador Metropolitano del PRI. Bendito sea el Señor.

 

  • Manuel Barrera Guillén, que libremente escogió la ignominia se ha convertido en un paria social. Me dicen quienes lo conocen que ya no pasea por las calles, ya no asiste a restaurantes u otros puntos de reunión, y que cuando obligadamente acude a algún lugar público lo hace medio disfrazado, con la cabeza gacha y la mirada clavada en el piso.

 

  • Por cierto, hace cuatro semanas los siete principales organismos empresariales de la entidad se reunieron en una rueda de prensa para plantear dos demandas ciudadanas: que se suprimiera el fuero y que solicitara licencia Manuel Barrera Guillén. Lo primero ya era un hecho y sólo faltaban formalidades para concretarlo, pero de lo segundo les pintaron un violín por la ventana. Si los señores dirigentes de Canaco, Canacintra, Coparmex, IPAC, UZI, CMIC y Canadevi traían ganas de hacer el ridículo, mejor se hubieran disfrazado de Madonna.

 

  • Me aseguran que los candidatos más firmes para Fiscal Anticorrupción son dos: Cándido El Gran Recaudador Ochoa y Rodolfo Hermanito del Alma Ramos Segura. Por si se atoran, el tercero en discordia es Chagoya, quien se ataca de risa cada que oye hablar de la Contraloría General del Estado.

 

  • Ojalá que Héctor Mendizábal y compañía tengan claro que las entrevistas a los aspirantes a la ASE deben ser idénticas para todos. De lo contrario, darán parque a las impugnaciones. No vayan a salir como en la historia de aquellos dos norteamericanos que buscaban el mismo empleo en Alabama en los años 60. Al primero, que era blanco, le pidieron dijera en que océano se había hundido el Titánic. Una vez respondió bien, al segundo, que era negro, le pidieron proporcionara los nombres completos y domicilios de los 1,513 ahogados.

 

 

Hasta el próximo jueves.

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