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Miguel R. Valladares García

jueves 20 septiembre 2018

Mercancía dañada

Juan José Rodríguez
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Hace justo tres meses, el 12 de abril pasado, escribí en este mismo espacio lo siguiente:

“Si algún día el infortunio político o judicial se abate sobre los señores Gallardo Juárez y Gallardo Cardona en su carácter de jefes máximos del Gallardismo, será fácil y acertado decirles:

“Ustedes se lo buscaron”. Si en algún momento, pronto o tarde, se revienta la liga, nadie sino ellos la habrán estirado en exceso.

“Las razones para una eventual debacle del gallardismo integran un extenso catálogo de supuestos delitos, abusos, excesos, autoritarismo, modos caciquiles; intolerancia, extorsiones, arrogancia, nepotismo y malos cálculos, acompañado casi todo de un evidente mal gusto. Como telón de fondo, o es una absoluta certeza de intocabilidad o un simple exceso de confianza.

“No había quedado superado el proceso judicial que condujo a la cárcel a Ricardo Gallardo Cardona, liberado a finales del 2015 luego de casi un año en prisión, cuando apareció en el escenario la fantasmal figura de Sandra Sánchez Ruiz, a quien la administración municipal capitalina encabezada por Ricardo Gallardo Juárez “le compró” en 2016 más de 34 millones de pesos en medicinas sólo para el personal de confianza, y el también gallardista ayuntamiento de Soledad “le compró” otros 10 millones. Dos años después, doña Sandra sigue ilocalizable.

“No se asentaban los polvos del caso Sandra Sánchez Ruiz cuando Gallardo Cardona, a la cabeza de un peculiar grupo de apellidos ilustres de la ciudad, echaron a andar la llamada Trama Panavi, mediante la cual conseguirían un contrato por más de mil 300 millones de pesos con el Ayuntamiento capitalino, para modernizar el alumbrado público de la ciudad. El estimado de especialistas que revisaron el proyecto de contrato, es que sus promotores recibirían una utilidad inmediata de aproximadamente 500 millones de pesos (casi 100 por cabeza).

Una fuerte presión mediática y social impidió la concreción del atraco.

“A los corruptos diputados que promovieron el asunto al interior del Congreso, encabezados por Óscar Bautista, J. Guadalupe Torres, Rebeca Terán y José Luis Romero Calzada, les repartieron unos 20 millones, que ahora el Gobierno del Estado les anda ayudando a recuperar.

“Recién comenzaba a quedar atrás la Trama Panavi, cuando se destapa el escándalo de las obras municipales en Fray Diego de la Magdalena, con una inversión estimada en 200 millones de pesos, que se asignaron a “dedo” mediante el muy chapucero procedimiento de declarar desiertas dos licitaciones previas, más amañadas que una pelea de lucha libre. Aquí, también según la estimación de expertos, la “utilidad” que iría a bolsillos particulares andará entre 25 y 40 millones de pesos.

“Entre uno y otro de los eventos arriba descritos, aparecen despidos injustificados al por mayor, no pocas veces con amenazas serias para impedir los litigios laborales; largas jornadas de hostigamiento de automovilistas a quienes se multa con el menor pretexto con claros propósitos recaudatorios; envíos a las calles de las grúas municipales –concesionadas al pillastre Delegado de la SCT- cual jauría a exacionar automovilistas; exigencias de moches, en efectivo o en especie, a desarrolladores inmobiliarios de todo tipo y nivel, como hace seis meses lo denunció a nivel nacional el periodista Carlos Loret de Mola.

“Otra peculiaridad del gallardismo, en la que pensaba cuando hablé al principio de esta columna de malos cálculos, es que les dio por establecer, adquirir, rentar o contratar para su servicio a numerosos medios de comunicación, lo mismo digitales que impresos y electrónicos. Independientemente del origen y legalidad de los recursos aquí invertidos, que no son pocos, lo cierto es que se trata de una mala inversión. Los medios propios sirven para golpear a quien quieras, pero no te quitan un solo golpe. Y si das motivos, menos”. (Fin de la cita).

Pues sí, el infortunio político llegó, con todo lo que eso significa para las grandes aspiraciones de los señores Gallardo.

¿Cómo se ve el futuro?

El futuro de los ambiciosos planes políticos del Gallardismo, que tenían como siguiente objetivo la gubernatura en el 2021, se ve desolador. El proyecto gallardista para consolidar y extender a todo el territorio estatal su hegemonía política, se ha desfondado. Es al día de hoy un proyecto inviable. Es mercancía dañada.

No faltará quienes hagan cuentas alegres y digan que los estragos sufridos en las recientes elecciones no fueron tantos ni tan severos. Sí lo son, y para empeorar las cosas asoman en el horizonte circunstancias adversas que apuntan hacia una disminución mayor de los alcances gallardistas en el futuro próximo.

¿Qué saldos electorales, circunstancias políticas y expectativas generales juegan en contra de cualquier intento gallardista de resurgir en los próximos años? Intentemos un recuento:

UNO.- Si Xavier Nava no defrauda, si no se achica, si no entra en tratos sucios, es previsible que los meses y años por venir, Gallardo Juárez ande más ocupado solventando inconsistencias en la Contraloría Interna del Ayuntamiento, en la Auditoría Superior del Estado y en la de la Federación, o respondiendo requerimientos en la Fiscalía General, que recomponiendo su proyecto político.

DOS.- Gallardo Cardona debe cargar en todo momento con un amparo, pues no vaya a ser que la PGR y/o el SAT se acuerden de él. El fuero que trae consigo la diputación federal cobra vigencia una vez rinda la protesta de ley, el primero de septiembre.

TRES.- Incluso, si ningún mandamiento judicial sobresalta a RGC en estas semanas, es altamente recomendable que una vez incorporado a la Cámara de Diputados opte por el muy bajo perfil. Sería lo más inteligente que puede hacer. Si intenta destacar, sea con subidas a la tribuna o con protagonismos de cualquier tipo, puede tener por seguro que se van a acordar de él Carlos Loret de Mola, Denise Maerker y Ciro Gómez Leyva.

Imposible que se le olvide que, sobre todo el primero, habló de “los Abarca potosinos”. ¿Excesivo? Probablemente, pero si algún día se identifican con precisión las causas de la derrota del gallardismo en su intento de reelección en esta capital, estoy seguro que los cuatro demoledores golpes que en su momento les asestaron los periodistas mencionados tuvieron bastante qué ver.

CUATRO.- El gallardismo se ha quedado sin una asidera partidista que funcione. Hace 9 años, cuando iniciaron su exitosa incursión política en Soledad cobijados por los colores del PRD, ese partido conseguía en elecciones no presidenciales alrededor del 20 por ciento de la votación nacional. Hoy forma parte de la chiquillada con un escaso 5 por ciento. En esta zona metropolitana fueron los Gallardo quienes hicieron crecer al perredismo, pero el registro partidista es indispensable para cualquier participación electoral.

CINCO.- En esta misma línea de reflexión, ha desaparecido del mapa su principal valedor en el perredismo nacional (Héctor Bautista, líder de la corriente ADN), quien tenía derecho de picaporte en Gobernación. En Bucareli no queda nadie de sus antiguos aliados y lo que actualmente pudiera representar no vale nada ni interesa a nadie.

SEIS.- Compitiendo en importancia con cualquiera de los puntos arriba mencionados, está el hecho de que el Gallardismo se quedará en semanas sin su gran Caja Chica capitalina. Podrán decir misa pero aún todo lo bien y legalmente gastado servía para afianzar la clientela electoral que, por cierto, se esfumó en esta ocasión. Alguien dirá de inmediato, “todavía tienen Soledad”. Al respecto, hay algo qué decir:

SIETE.- Durante los dos años y meses que Gilberto Hernández Villafuerte ha estado al frente del Ayuntamiento soledense ha sido poco más que un empleado de mostrador. Para lo que sigue, debería reflexionar seriamente en que la nueva administración federal trae como bandera el combate a la corrupción. Si le cae cualquier revisión, auditoría o cosa parecida, la firma atravesada será la suya y quien pagará los platos rotos será él. Si el próximo trienio va a seguir teniendo en la puerta a Nacho Segura como cancerbero impuesto, no le auguro nada bueno.

OCHO.- Finalmente, es imposible eludir un hecho: el enorme poder con que las urnas han dotado a López Obrador tiene un punto débil: las gubernaturas. AMLO iniciará su sexenio con únicamente 5 de 32 gobernadores, y es obvio que para implantar sus cambios, sobre todo en materia de reparto presupuestal, necesita que los mandatarios estatales no se resistan. El año entrante solamente se elige un gobernador (Baja California); en 2020 ninguno, pero en 2021 se someterán a las urnas 15, entre ellas la de San Luis Potosí. No puedo imaginarme a López Obrador/Morena dejando la gubernatura potosina en otras manos. (Quedan otras consideraciones sobre este mismo tema, del gallardismo, pero el espacio se agotó. Las recuperamos la próxima semana).

COMPRIMIDOS

  • Siempre que de manera prevista voy a ausentarme de estas páginas aviso. Esta vez no ocurrió así porque el lunes 4 de junio acudí a consulta con la oftalmóloga y resultó que traía un desprendimiento de retina. Para evitar que se hiciera más grande, me operaron del ojo derecho el miércoles 6, y es hasta ahora que he podido volver a escribir. No fue descortesía ni hubo razones oscuras.

 

  • Ya se han publicado muchas teorías que intentan explicar, en particular, la debacle priista en las pasadas elecciones. Estimo que las razones son múltiples; unas antiguas y otras recientes. Me quedo con una que es en sí misma explicativa, no sé si de arrogancia, de mal cálculo o de simple tontería, por no decir estupidez: En 2016 Peña Nieto impuso en la presidencia del PRI a un burócrata de alto nivel, Enrique Ochoa, que en su vida había intervenido en ninguna campaña; vamos, ni para la sociedad de alumnos de su primaria. Meses después, designa candidato presidencial a otro excelente burócrata de altos vuelos, pero que estaba en las mismas y ni priista era. La historia se repite con el coordinador general de la campaña, Nuño, y luego la operadora más cercana a JAMK fue otra burócrata sin idea de la cosa político-electoral, Vanessa Rubio. Así ¿cómo?

 

  • En una primera aproximación a los saldos electorales en nuestro Estado, creo que a Juan Manuel Carreras, en su carácter de jefe real del priismo potosino, no le fue bien, pero tampoco tan mal como podía esperarse. Volveremos pronto sobre esto.

 

  • Difícilmente hay una posición político-partidista más codiciada en estas tierras que la dirigencia estatal de Morena para los próximos años. Seguro habrá varios tiradores, pero el primero que levantó la mano es de pena ajena: el impresentable diputado local Jesús Cardona Mireles. Ratón y tontón.

 

  • La frase más ingeniosa de los últimos días, a propósito de las inquietudes suscitadas por el ya famoso Mijis, es esa que expresa justificada preocupación porque ya convertido en diputado lo vayan a echar a perder sus compañeros. Comenzando con Cándido y Oscar.

Hasta el próximo jueves (espero).

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