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Miguel R. Valladares García

sábado 18 agosto 2018

¡Mi reino por un fuero!

Juan José Rodríguez
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Desde que a finales del año pasado las dirigencias locales del PAN y el PRD comenzaron a negociar la posibilidad de ir juntos en la elección de Presidente Municipal de la Capital, y el cambio de género en la candidatura senatorial que corresponde a éste último, ambos temas habían venido tratándose por separado.

Súbitamente, de unas semanas a la fecha hubo un planteamiento distinto por parte del gallardismo, metiendo los dos asuntos en la misma canasta. Las negociaciones van lentas y no son nada fáciles, pero no se han abandonado ni suspendido. La historia es interesante.

Producto de los acuerdos alcanzados a nivel nacional entre PAN, PRD y Movimiento Ciudadano para integrar su coalición, quedó definido que de las dos fórmulas de candidatos al Senado, la primera sería para el Partido de la Revolución Democrática, encabezada por una mujer con su respectiva suplente, y la segunda para el Partido Acción Nacional, formada por dos hombres, también propietario y suplente. Queda entendido que decir PRD en San Luis Potosí quiere decir los señores Gallardo.

Desde un principio, los Gallardo presionaron, sobre todo en las instancias nacionales, que es donde se pueden hacer los ajustes, para que su fórmula fuera la formada por varones y a Acción Nacional le correspondiera la de mujeres. Incluso, en algún momento se habló de que los del Sol Azteca estaban dispuestos a que su fórmula fuera en segundo lugar, confiados en que de cualquier manera se lograría el escaño.

En este tema las gestiones principales han sido hechas en la CDMX con las cúpulas de ambos partidos, sin que hasta la fecha hayan alcanzado una resolución definitiva. ¿Se puede hacer el cambio? Sí, sí se puede, pero no unilateralmente. Tiene que haber acuerdo entre los partidos involucrados, y siempre y cuando en el gran total de postulaciones en todo el país la mitad sean mujeres y la mitad hombres. Aquí el atorón ha sido la resistencia de la dirigencia estatal panista, para cuya estrategia y correlación de fuerzas le viene mejor postular a un hombre.

Este asunto aún no ve su final. Todavía tienen unos días para cerrar o abandonar las negociaciones.

El giro

Por un carril distinto venía corriendo el caso de la Alcaldía.

Aunque según sus propios y ajenos cálculos, proyecciones y encuestas, el gallardismo puede ganar fácilmente la elección municipal, por allá de diciembre sondeó con el panismo estatal la posibilidad de ir juntos, con el candidato que postulara el PRD, obviamente. No dejó de causar sorpresa la propuesta, ya que todos los involucrados compartían la convicción de que el actual presidente municipal podría reelegirse sin grandes problemas y sin tener que negociar planilla y posiciones administrativas con Acción Nacional.

Lo que en un momento dado parecía ser el argumento más sólido del lado del gallardismo era que si iban juntos sería más fácil acumular sus votos a favor del candidato presidencial de la coalición, Ricardo Anaya. Sin que nunca se pusiera oficialmente sobre la mesa, del lado albiazul vislumbraban que el verdadero e inconfeso propósito de los señores Gallardo era cerrarle el paso a una posible candidatura panista de Xavier Nava, que eventualmente tuviera el apoyo del PRI, oficial o subrepticiamente, lo que la volvería mucho más competitiva.

Lo que modificó todo el escenario es que repentinamente, hace pocos días, desde el lado perredista se comunicó a los dirigentes locales del PAN que si accedían al cambio de género en la fórmula senatorial, el gallardismo estaba dispuesto a entregarle la candidatura a la Presidencia Municipal ¡a un panista!, garantizándole todo el apoyo amarillo para asegurar su triunfo.

En el primer avance de las pláticas para ver de qué se trataba, surgió un dato que clarificó el perfil de la propuesta: efectivamente, a cambio de que su candidatura al Senado sea para un varón, el gallardismo estaría dispuesto a cederle la candidatura municipal a un panista, pero…. ¡Siempre y cuando ese panista lo designen los señores Gallardo!

Con todo y lo esperpéntico del planteamiento, las conversaciones no abortaron. Hubo una contrapropuesta algo informal: que los Gallardo designaran al panista que sería el abanderado, pero de entre una terna propuesta por la dirigencia del panismo potosino. Hasta donde sabemos, el gallardismo no aceptó esta modalidad, entre otras cosas porque al parecer había la intención de incluir en el trío a Xavier Nava, lo que para ellos es una afrenta. Si nuestra información es correcta, el tema sigue vivo, sean pocas o muchas sus posibilidades de concretarse.

Pero ¿de dónde, cómo o por qué surgió esta singular idea de ceder (a medias) la candidatura municipal al PAN? La respuesta más plausible que hemos escuchado se condensa en un par de palabras: El Fuero.

Como se recordará, desde el año pasado nuestra Constitución fue reformada para que ningún cargo estatal o municipal cuente con el llamado fuero o inmunidad procesal, pero en el caso de los cargos federales, incluidos los de diputado o senador, siguen disfrutando de esa protección.

Ciertamente, si esa es la respuesta correcta, debe tener sus razones de ser. Serían las que emergen en lo que a continuación narramos.

Algunas pistas

El miércoles 6 de diciembre pasado, cerca de las 10 de la noche, el área de prensa del PRD estatal emitió un curioso boletín en el que informaba que el ex alcalde soledense Ricardo Gallardo Cardona había externado su interés en ser candidato a diputado federal por el II distrito electoral, con cabecera en Soledad de Graciano Sánchez.

Coincidentemente -nos hemos enterado ahora-, las vísperas de esa fecha un Juzgado de Distrito con sede en esta Capital recibió una solicitud de la Procuraduría General de la República para expedir una orden de aprehensión contra Gallardo Cardona, al parecer por delitos de carácter fiscal (evasión de impuestos). La petición llegó directamente de las oficinas centrales de la PGR, sin pasar por su Delegación Estatal.

El juez que la recibió, no expidió la orden de captura pero tampoco la negó. Consideró que por implicar cierto tipo de medidas especiales (en el argot judicial se conocen como “cautelares”) lo debido era que el asunto se turnase para su conocimiento y resolución a alguno de los nuevos jueces federales que coloquialmente se conocen como “de control”, y que radican en la Ciudad de México. Allá se envió y se supone que sigue en trámite.

Si esto se liga con los recientes señalamientos mediáticos de alcance nacional que hablan de enriquecimientos inexplicables de ambos señores Gallardo, hay suficientes elementos de juicio para sospechar que una fuerte tormenta político-judicial se está formando sobre sus cabezas.

Así, adquiere sentido la tesis de que tanto el boletín del 6 de diciembre como la búsqueda de acuerdos para que la candidatura senatorial perredista sea para un hombre, al final del día lo que persiguen es la anhelada, sólida y valiosa inmunidad procesal que pone a salvo de cualquier desagradable sorpresa judicial.

Antes de concluir este apartado, me parece útil traer a cuenta algo que me hizo notar uno de mis informantes: hasta el día de hoy, Ricardo Gallardo Juárez nunca ha dicho de forma clara y categórica que quiera buscar su reelección en la Presidencia Municipal. Tampoco lo ha descartado. Lo cierto es que no se ha cerrado ninguna otra puerta.

Tampoco está de más señalar que si la propuesta municipal proveniente del gallardismo no fue de inmediato descartada por el PAN ni se ha levantado abruptamente de la mesa, es porque en lo más profundo de sus más oscuros pensamientos debe flotar la idea de que recuperar la alcaldía, con sus miles de millones de presupuesto, su contacto cercano con la gente, sus redes clientelares por muy gallardistas que sean y su capacidad de obra y de gestión de servicios, no es una posibilidad que deba repudiarse en las primeras de cambio.

Siempre y cuando, supongo, el candidato fuera un panista converso al gallardismo pero susceptible de reconvertirse al panismo. Alguno habrá.

COMPRIMIDOS

  • Tengo a la vista la gráfica de una encuesta telefónica estatal sobre intención de voto para el Senado, levantada hace un par de semanas, cuyos resultados son, por decir lo menos, sorprendentes: El primer sitio lo ocupa la coalición PAN-PRD-MC con 26.83 por ciento, seguida con menos de un punto de diferencia por la alianza MORENA-PES-PT, que acumula el 25.93 por ciento, en tanto que el frente PRI-PVEM-PANAL aparece relegado a un muy lejano tercer sitio con el 9.95 por ciento. Si este trabajo demoscópico prefigura el resultado final, bien puede ocurrir que al amanecer del 2 de julio próximo Enrique Galindo y José Luis Ugalde estén muriéndose de risa a costillas de Luis Mabhub. En todo caso, si se concreta el proyecto morenista, el tercer senador potosino sería Primo Dothe.

 

  • En relación con la nefanda Ecuación Corrupta, sin duda el partido mejor librado es el PAN: rápidamente marcó distancia con Enrique Flores, quien se vio forzado a pedir licencia definitiva a la diputación y a renunciar a su militancia antes de que lo expulsaran. Pues bueno, me vengo a enterar de que sin sancionarlo formalmente, el PRD tiene tomada la decisión de excluir a J. Guadalupe Uñas Largas Torres de cualquier candidatura. Que no va ni de suplente de regidor. Si es así, ya los únicos miserables son el Verde y el PRI. El primero porque Manuel El Cínico Barrera se manda solo, y el segundo porque al que manda le tiemblan las corvas cada que se le para enfrente El Cochiloco. Ya ni da coraje; da tristeza, lástima y pena ajena.

 

  • Por cierto, en la Fiscalía General del Estado insisten en que Oscar Bautista pudo regresar al Congreso local y quedar habilitado para ser candidato a diputado federal porque salvo Crispín Ordaz, ningún otro de los alcaldes extorsionados lo quiso denunciar. Lo que no saben o no quieren saber es que la víspera de abandonar su diputación, El Cochiloco llamó personalmente a todos sus “clientes” y les avisó que regresaría y que luego sería diputado federal y que si algo declaraban en su contra les iba a partir toda su madre. En contra parte, ninguna de las víctimas de la Ecuación Corrupta recibió nunca una llamada de alguien del Ejecutivo para decirles siquiera algo así como que dijeran la verdad ante el Ministerio Público y tuvieran confianza en la ley. Nada, al contrario, medio los amedrentaron con las filtraciones de que podrían resultar copartícipes del delito.

 

  • En el Partido Verde Ecologista de México están vendiendo candidaturas, sobre todo a presidencias municipales. Un priista enojado porque su partido no lo postuló y convencido de que trae suficientes votos para ganar, buscó hace días a Barrera y le comunicó su interés en ser abanderado del Verde. El Cínico le dijo que con todo gusto, que era bienvenido, y que los “detalles” los viera con el abogado del comité. Fue éste el que le dijo al interesado que sí, pero que se necesitaba un millón de pesos para la tramitología interna y que tenía tantos días para conseguirlo.

Hasta el próximo jueves.

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