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Miguel R. Valladares García

martes 21 agosto 2018

Mirador

Armando Fuentes Aguirre
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Esta manzana color de grana y oro tiene nombre de mujer.

Se llama Celia.

Algunos dicen que es la primera que se cultivó en la Sierra de Arteaga, de Coahuila, antes de que llegaran las variedades de Estados Unidos con sus sonoros nombre: Golden; Red Delicious. No sabría decirlo. Sí sé que desde niño ya conocía yo las manzanas Celia, lo mismo que las manzanitas sanjuaneras, así llamadas porque maduran a fines de junio, y las comemos en la fiesta de San Juan.

No verás las manzanas Celia en los supermercados. Pero son lujo y gala de las mesas campesinas. Tienen “la carne de luz de los perones cristalinos” que cantó López Velarde, y su sabor evoca añejas tradiciones. Don Florencio, el más anciano anciano del Potrero -por los 100 años anda ya- dice que oyó decir que en la antigua hacienda había 5 mil árboles de manzana Celia, y que algunos daban hasta 30 cajas de la fruta.

No sabría decirlo. Sí sé que cuando muerdo este precioso fruto potrereño la boca se me llena de dulzor y el alma de recuerdos.

¡Hasta mañana!…

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