Fundador:
Miguel R. Valladares García

Sábado 23 Septiembre 2017

Negocio centavero

Sergio Sarmiento
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“El trabajo productivo es el proceso

por el que la conciencia del hombre controla su existencia.”

Ayn Rand

Ante el gasolinazo, muchos afirman que el problema ha sido simplemente falta de nuevas refinerías. Si se hubiera hecho caso a Andrés Manuel López Obrador y se hubieran construido cinco, o si no se hubiera congelado la de Tula que impulsó Felipe Calderón, no tendríamos ahora que sufrir este fuerte aumento.

El argumento tiene contundencia política y elevará los bonos de López Obrador y de Margarita Zavala. Las cifras, sin embargo, no cuadran.

La idea de que la refinación es la parte más rentable del negocio petrolero es producto de la ignorancia. Del precio actual promedio de la gasolina Magna, 15.99 pesos por litro, el costo de la “molécula”, como dicen en la industria, o del petróleo crudo, en lenguaje más familiar, es de 8.20 pesos. La refinación, en cambio, representa sólo 60 centavos, menos incluso que los 91 centavos de los expendios de gasolina. Por eso los ejecutivos de la industria dicen que el petróleo es un negocio de dólares, la gasolina de centavos.

Aun si se hubieran construido las cinco refinerías de López Obrador o la de Calderón, el impacto en los precios habría sido mínimo o, peor, se habría provocado un aumento mayor. La refinación pierde dinero en México, pero incluso en Estados Unidos tiene márgenes muy pequeños, los cuales se compensan por el volumen. Con la construcción de nuevas refinerías, las pérdidas de Pemex probablemente habrían aumentado y habría sido necesario elevar más los precios de la gasolina.

Calderón decidió empezar la construcción de la refinería de Tula a pesar de que sabía que perdería dinero. Decía que México, por razones estratégicas, no podía darse el lujo de importar tanta gasolina. Siempre supo, sin embargo, que la refinería no sería rentable.

No sólo en México es centavero el negocio de las refinerías. Si bien se han construido algunas plantas pequeñas o especializadas, y otras han sido ampliadas y sobre todo modernizadas, la última refinería de gran capacidad construida en Estados Unidos fue la de Garyville, Louisiana, que entró en operación en 1977, hace 40 años (EIA). Incluso después de este largo período sin nuevas refinerías, en octubre de 2016 Estados Unidos usaba sólo el 85.4 por ciento de la capacidad instalada de sus 141 refinerías.

Construir cinco refinerías a un costo de 10 mil millones de dólares cada una, reduciría el porcentaje de gasolina importada en México, pero a un costo mucho mayor que traer gasolina de plantas ya amortizadas y con mayor eficiencia operativa. México tiene en la actualidad seis refinerías de gasolina, las cuales registran constantes suspensiones en sus operaciones por problemas de provisión de insumos o simple ineficiencia. En 2015 se registró un uso promedio de 77 por ciento de la capacidad productiva de estas refinerías (Expansión).

Gastar 50 mil millones de dólares (más de un billón de pesos, una quinta parte del gasto público total anual), para cinco refinerías es un despropósito financiero. Aun si se pudieran juntar los recursos, el esfuerzo dejaría a Pemex sin capital para invertir en su producto más rentable, el crudo. Los márgenes de las refinerías serían escasos en el mejor de los casos, aunque lo más probable es que generarían pérdidas. Una de las principales consecuencias sería provocar un aumento en los precios de la gasolina. y si este gasolinazo no se diera por razones políticas, aumentarían los subsidios o la deuda pública.

Ineficiencia

La ineficiencia de Pemex no se nota tanto en el petróleo porque el margen es enorme. El costo de producción de crudo de Pemex en 2015 fue de 9.40 dólares por barril. La mezcla mexicana de exportación se cotizó en 43.29. En refinación, donde la utilidad es de centavos, la ineficiencia pesa mucho más.

Twitter: @SergioSarmiento

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