Fundador:
Miguel R. Valladares García

jueves 18 octubre 2018

Perdón, solo con Estado de Derecho

Alfredo Lujambio R.
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No hay paz sin justicia,

no hay justicia sin perdón.

Juan Pablo II

El hecho de haber logrado una victoria electoral aplastante en la elección del 1º de julio, no evita a López Obrador el riesgo de equivocarse. Es solo un ser humano como cualquiera, que puede cometer errores y alcanzar aciertos. Y este tema en particular de ofrecer amnistía o perdón, como quiera que se le llame, en favor de quienes han cometido graves crímenes contra la sociedad, lo considero un grave error. Tampoco cabe “el borrón y cuenta nueva” en temas como el de la Casa Blanca, Odebrecht o el de los gobernadores ratas como Borge o los Duarte, entre otros muchos.

Después de que AMLO aplique su postulado de perdón a quienes han estado ejerciendo por años la violencia, el secuestro, la violación, el asesinato y la extorsión, ¿Van a dejar de hacerlo? ¿Van a convertirse en personas de Bien, dedicadas a trabajar o a estudiar, a formar una familia y a vivir en santa paz? ¿Empezarán a caminar por la senda del amor y de la paz (AMLO dixit)? o, más bien ¿Proseguirán con sus actividades delictivas y hasta las incrementarán, para seguir atosigando a la sociedad, por la zozobra permanente de convertirse en víctima de los criminales?

Francamente, me parece que andan mal encaminadas, por su falta de lógica y de justificación racional, algunas de las políticas de AMLO, en particular esta que se hizo pública y formal el pasado martes, en Cd. Juárez, en el 1er. Foro Para la Pacificación y Reconciliación Nacional, en el que además del propio presidente electo (a partir de ayer), estuvo presente el gobernador de Chihuahua Javier Corral, y en donde, en resumidas cuentas, pide a la sociedad, a las víctimas y familiares “que aprendan a perdonar, pero no a olvidar”, añadió “Tenemos que actuar en unidad pensando que la patria es primero y estar dispuestos a perdonar . . .”

Nosotros decimos al presidente electo que la auténtica paz y la reconciliación que pide, solo se dan en la justicia.

“Dejará de utilizarse la violencia, que no se puede resolver solo con mano dura, con cárceles, con masacres. No creo en la Ley del Talión, porque si nos atenemos a eso, nos vamos a quedar todos chimuelos y tuertos”, reforzó a su jefe Olga Sánchez Cordero, la próxima secretaria de Gobernación, también presente y que también escuchó como AMLO, la exigencia de justicia y las protestas de los familiares de quienes han desaparecido a manos del crimen, de hijas e hijos secuestrados y maniatados y de las víctimas de la horrorosa disolución de sus cuerpos en tambos repletos de cal y ácidos. ¿A esos familiares se les puede pedir que perdonen?

Narra “El Universal”: Esos familiares son los que esperaban a AMLO en las puertas del recinto. Se les permitió acercarse al estrado, pero su dolor no posa para la “selfie”. Le gritan que no pueden más. Lloran y empujan para alcanzar el frente del salón. Muestran la manta con el rostro de su hija, de su nieta, de su esposa muerta o desaparecida. Le toca hablar a AMLO, pero el doliente se desespera ante el largo discurso y quiere que lo escuchen. Un grupo de mujeres grita: Nuestras hijas con vida y castigo a los culpables. No queremos promesas”.

Para el gobernante entrante que tiene que enfrentar los terribles problemas de muertes violentas y desaparecidos que agobia al país, puede resultar una salida cómoda: “Olvido no, Perdón sí”, para no tener que afrontar el problema de fondo. No hay que trabajar para que el congreso legisle nuevas y mas eficaces leyes, no hay que levantar la mano de la Justicia para castigar la crueldad y la sevicia de esos crímenes, no hay que trabajar con los gobiernos estatales y con los municipales para obligarlos a organizar cuerpos de policía eficaces y limpios que se enfrenten y atrapen a los delincuentes, ni hay que reorganizar todo el sistema de impartición de justicia para instaurar y apoyar a jueces y tribunales competentes. Tampoco hay que trabajar en impulsar a los gobernadores para que cumplan con su obligación de moralizar todo el aparato de policías, y de ministerios públicos estatales, ni en asomarse a conocer para mejorarlas, las condiciones en que viven quienes se encuentran pagando penas de cárcel en las prisiones del país.

Es mucho màs fácil ofrecer la amnistía, es decir, el perdón y de paso asumir el papel de estadista generoso, invocando como fin último alcanzar la paz, aquietar al país. El problema es que la paz, para ser duradera y firme requiere que haya justicia, que quien haya asesinado, secuestrado o violado, pague por sus crímenes, porque de lo contrario deja abierta la invitación a seguir delinquiendo, a continuar el derramamiento de sangre y a una continua desazón y temor de la gente buena de este país.

Creo que, en definitiva, la única forma de resolver la violencia y la inseguridad que sufrimos en nuestra patria los ciudadanos mexicanos, es, aunque nos cueste más tiempo y esfuerzo, la estructuración y puesta en marcha de un verdadero y moderno ESTADO DE DERECHO, en el que el cumplimiento de la Ley sea la regla y no la excepción.

lujambio06@hotmail.com

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