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Miguel R. Valladares García

lunes 23 octubre 2017

Perséfone dichosa

Alexandro Roque
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El equinoccio de primavera llega este lunes a cambiar los climas de nuestro planeta. El “primer verdor” del año es una nueva esperanza para quienes sufrimos de depresión estacional y para la vista de todos: ya los palos de rosa y las jacarandas dan su color a la cantera, a los adoquines y a las decenas de zanjas abiertas en las calles de esta ciudad “donde no pasa nada” (versión oficial). Quizá en lugar de hacerlos el último día del año, deberíamos trazarnos propósitos primaverales, aprovechando este bullir de floreceres y perfumes.

“Éste es el día en que llega / la ácida primavera, / en que es dulce la herida / de estar vivos”, escribió Blanca Varela. Y así le cantó Neruda: “¡Primavera, / muchacha, / te esperaba! / Toma esta escoba y barre / el mundo. / Limpia / con este trapo / las fronteras, / sopla / los techos de los hombres, / escarba / el oro / acumulado / y reparte / los bienes / escondidos…”

Esta semana surgió en las redes el caso de Tamara de Anda, a quien un taxista le dijo “¡guapa!”, y ella lo denunció por acoso, lo que llevó al ruletero a algunas horas de encarcelamiento por su falta. “Lady Plaqueta”, como le llamaron, fue objeto de respaldos, mofa, dudas y hasta amenazas. La cultura sexista de nuestro país salió a relucir a todo lo que da. Y algo se dijo sobre discriminación (por ser un taxista el acusado). ¿Cómo ofenderse si le dicen “guapa”?, clamaron muchos y muchas. ¿Cómo ella sí comenta de otros que son “guapos”? No sé, al menos yo nunca he piropeado a nadie desconocido, porque sí. Para qué. Pero se ve como algo normal. Los invito a buscar el caso del colectivo “Morras” y su video.

Afuera de una escuela en la que di clase había un vendedor de comida que a cada mujer que pasaba le decía “¡adiooos!”, y muchas lo evitaban. El acoso está tipificado y, como escribieron en las redes, son las mujeres las que lo definen. Acerca de lo físico, lo de guapa o guapo (porque también por ese lado hubo muchos ataques en estos días) es tan relativo como el lugar en que estamos (y nuestra conciencia de ello) socialmente. Sigue el jaleo en las redes y los invito a seguir el caso, a cuestionarnos (a otros y sobre todo a nosotros mismos, hombres y mujeres) sin gritos o sombrerazos. Aunque mientras, La Hora Pico, Sabadazo y otros programas que mucho denigran a la mujer se sigan transmitiendo como si nada.

Llega la primavera y ello me lleva a la mitología, a las explicaciones mayormente de tradición oral que las cilizaciones antiguas se hicieron de su origen y de sus costumbres.

La diosa Perséfone era la hija de los dioses Zeus y Deméter, es decir, del cielo y de la tierra. En la mitología griega no hay verdades históricas ni fake news, por lo que abundan diversas versiones de cada personaje y cada situación. Léase por ejemplo el libro V de Las metamorfosis de Ovidio. Coinciden muchas versiones en que Perséfone, “la que trae la destrucción”, fue “levantada” por el dios del inframundo, Hades, con el permiso o al menos la complacencia de Zeus, pero no de su madre. La secuestró para que fuera su esposa y reinara con él en el hades. Digamos que el cielo alentó al inframundo a raptar a la hija de la tierra, la que hace florecer pero también destruye. Su madre, Deméter, entristecida recorrió el mundo y dejó de atender el reverdecer de los campos, los bosques y los sembradíos. Hizo que se detuvieran las cosechas. Ante el peligro de que la tierra colapsara, Zeus accedió a interceder por la devolución de la diosa. Pero debido a que Perséfone ya había comido algunos granos de granada (tabú alimenticio, impuesto por la ley de las Parcas) y había contraído matrimonio con el señor del averno no podía volver a la tierra. Acordaron todos que Perséfone volvería seis meses y estaría con su esposo los otros seis de cada año. En muchas versiones no se le da voz a Perséfone, y no sabemos cómo fue que aceptó casarse con su raptor, para más señas su tío, y cómo fue que aceptó estar en ambos mundos alternadamente.

Los mitos son simbólicos, y conviene revisarlos, contrastarlos. Diseccionarlos como lo hizo Albert Camus con el mito de Sísifo en un ensayo que aún es ejemplo de este género literario, híbrido de academia, narrativa y hasta poesía.

Perséfone buscaba el equilibrio, a pesar de los humanos y de otros dioses. Compartía responsabilidades con otra hija de Zeus, Artemisa, la diosa de la fauna salvaje, de la caza. Era una diosa que animaba la vida vegetal y sabía de su contraparte, la oscuridad de Hades, con quien aceptó compartir lecho y trono. Quizá la negociación entre ella y él fue el convencimiento mutuo para crear ciclos, para que hubiera flores y frutos junto a raíces gigantescas, comunicadas. Por algo más que el árbol es el rizoma la metáfora elegida por Gilles Deleuze y Guatari para el concepto (lo simplifico) de diversidad y multiplicidad. Quizá ella y él se vieron a los ojos, pensaron en el bienestar común y vieron que las semillas para crecer y dar fruto, nuevas vidas, deben estar subterráneas, nutrirse de la zona oscura.Quizá hicieron pacto con las diosas del agua y previeron frutos en donde no había. Hicieron una alianza: pactemos, negociemos. Nos necesitamos.

“Ésta acción no ha sido un atentado, sino que se trata de amor”, intentó justificar Zeus ante Deméter. Quiero creer que también es un relato que no trata sólo de violencia ni sólo de amor. Hoy no es tiempo de raptos de ningún tipo, ni físicos ni de ira. Quiero creer que más allá de la violencia hay diálogo, que aún es posible la convivencia negociada provechosa para todos.

Urge recurrir a la palabra dicha, dicha sea en su doble sentido. Hay que imaginarse a Perséfone dichosa. Digamos que ya es primavera.

Posdata: A pesar de las promesas, a pesar de que se dijo que las políticas de austeridad no afectarían a la educación ni a la investigación, el recorte de becas que el Gobierno Federal a través de Conacyt ha anunciado y empezado a aplicar es indignante. Hay peligro de que queden posgrados truncos, o que de plano desaparezcan. Son la UdeG y la UAM las instituciones que están poniendo el ejemplo en denunciar este grave atentado a la creación de raíces profundas de conocimiento; esperemos que las demás se sumen, que no permitan que siga dejándose de lado el necesario fortalecimiento de nuestro capital intelectual. Hay muchos floreceres en juego. Es primavera.

Web: http://alexandroroque.blogspot.mx

Twitter: @corazontodito

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