Fundador:
Miguel R. Valladares García

Jueves 21 Septiembre 2017

Silencio por favor

Martha Ocaña
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Y decidí, y no de un día para otro, entrenar la mente para ver las cosas de la vida desde un ángulo distinto. Y me di cuenta de que la faena no es sencilla.

Hoy vivimos más de una realidad. Vivimos más allá de lo que percibimos con el contacto directo a través de los sentidos. Hoy esos sentidos están mediatizados tanto por los aparatos que usamos para comunicarnos como por las interpretaciones que hacemos de otras interpretaciones.

Éstas son tantas y tan diversas que entendernos, resulta cada vez más complejo. Las aclaraciones y las sobrexplicaciones van y vienen en un mar de locuciones que termina por fastidiar a los interfectos.

Por eso y otras cosas, a mi da por explorar en mi mente, la idea no tan descabellada, de participar en uno de esos tan anunciados retiros de silencio y procurar un espacio, en donde el silencio exterior permita que el espíritu repose y distinga las respuestas que están ahí pérdidas, sin que puedan distinguirse con facilidad.

Quizá por eso la semana pasada me quedé sin palabras. Quizá estoy teniendo una sequía de vocabulario o de ideas que le digan algo significativo a quien se acerca a leer esto.

Creo que nuestra lectura de la realidad oscila entre el fatalismo y la trivialidad. Creo que las manifestaciones de radicalismo y Laissez faire están en todos los medios de información. Creo que hoy en día, todos nos sentimos reporteros, cronistas, historiadores y en ese afán por ser protagonistas de los hechos, modificamos la percepción de la realidad, dándole sesgos que no tiene; complicando las relaciones entre mensajero y receptor.

Tal vez mi necesidad tiene que ver con hacer las cosas más sencillas, claras. El cómo hacerlo es en donde está la ciencia. Hace falta menos necesidad de protagonismo, más empatía hacia el otro, responsabilidad sobre nuestro quehacer y claridad para comunicarnos. No solo en el terreno personal sino a dónde vamos con nuestras ideas preconcebidas: el trabajo y las demás relaciones.

Qué más da hablar de Trump o PN; del clima o de la estafa perfecta que son los tópicos del día a día. Qué más da que repitamos lo que vemos en el sistema de cable o en FB si solo somos repetidores de algo a lo que no tenemos alcance.

Trabajemos en el terreno de lo cercano: familiar o laboral. Modifiquemos ahí nuestros paradigmas y nuestros modelos preconcebidos.

Y como lectores apliquemos el sentido común antes de prestar oídos y dar click a compartir lo que más bien es una calumnia o una mentira. Ejerzamos la práctica de corroborar las fuentes antes de satanizar o enaltecer personas o personajes. Seamos sensatos o retirémonos juntos a buscar el silencio.

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