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Miguel R. Valladares García

martes 18 diciembre 2018

Subsidios o agua

Sergio Sarmiento
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“La caridad no es parte del deber legislativo del gobierno.”

James Madison

La promesa de campaña de Alejandra Barrales de regalar 2,500 pesos mensuales a las jefas de familia de la Ciudad de México tendría un costo para los contribuyentes superior a los 30 mil millones de pesos anuales. La candidata no ha dicho de dónde saldría el dinero. ¿Qué nuevos impuestos cobraría, qué programas recortaría o cuánto aumentaría la deuda pública?

Los 30 mil millones de pesos anuales son una cantidad enorme. Todo el sector público de la ciudad tiene un presupuesto para 2018 de 226,851 millones. Nada más el gasto del gobierno central y sus dependencias, sin contar delegaciones u organismos autónomos, asciende a 65,815 millones de pesos. La Secretaría de Desarrollo Social, que maneja muchos de los programas sociales existentes, tiene un presupuesto de 11,035 millones de pesos. Introducir el nuevo subsidio más que duplicaría el gasto social y representaría casi la mitad de todo el gasto del gobierno central.

¿De dónde surge la cifra de 30 mil millones de pesos? Barrales ha prometido 2,500 pesos mensuales para todas las jefas de familia, lo que se traduce en 30 mil pesos anuales para cada una. Se calcula que un millón de jefas de familia tendrían derecho al subsidio, lo cual equivale a 30 mil millones de pesos mensuales sin considerar costos burocráticos, que ascenderían a varios miles de millones de pesos al año. El monto tampoco toma en cuenta el previsible aumento de beneficiarias por la mudanza real o fingida a la Ciudad de México de jefas de familia de otras entidades, particularmente del estado de México, para buscar el subsidio. Sacar una credencial de elector en la capital es poca inversión para recibir 2,500 pesos mensuales.

La creación de un nuevo programa social tan oneroso, sin embargo, condenaría a la Ciudad de México a seguir sufriendo su actual deterioro de servicios públicos. El dinero de un gobierno siempre es limitado. Si se utiliza una cantidad tan grande en un subsidio, habrá menos recursos para cumplir con las obligaciones fundamentales de la administración pública.

Consideremos el caso del Sistema de Aguas, el órgano desconcentrado responsable de la red de agua y drenaje. El Sacmex obtuvo un presupuesto de 13,617 millones de pesos para este 2018. De esta cantidad, la mayor parte se gasta en pago de agua del Cutzamala, energía eléctrica, combustible, personal y mantenimiento. Sólo 2,500 millones de pesos quedan para la inversión, tan importante para reducir las fugas que ascienden a un 40 por ciento de toda el agua que maneja el sistema.

Una fracción del dinero que Barrales pretende gastar en el nuevo programa sería suficiente para resolver en cinco años el problema del agua de la ciudad. Seis mil millones de pesos al año en inversión, sumados a los 2,500 millones actuales, permitirían asegurar agua de calidad potable para un millón de capitalinos y sacar del régimen de tandeo a otro millón. Esa inversión reduciría también de forma importante el desperdicio de agua por fugas.

Los políticos, sin embargo, prefieren usar el dinero de los contribuyentes para repartir dádivas en vez de cumplir con los servicios públicos. Piensan que así compran votos. Lo lamentable es que mientras regalan cantidades tan grandes de dinero, dejan sin presupuestos adecuados los servicios indispensables. No les importa que millones no tengan agua o la tengan de mala calidad. La próxima vez que un residente de Iztapalapa abra la llave y no tenga agua, o que ésta salga amarillenta, debe recordar que los políticos están desviando el dinero a otros propósitos.

SPEI vulnerado

El ataque cibernético al sistema SPEI de transferencias electrónicas ha generado temores fundados. Ayer el Banco de México creó una dirección de ciberseguridad. No creo que sea suficiente.

Twitter: @SergioSarmiento

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