Fundador:
Miguel R. Valladares García

lunes 23 octubre 2017

Todo por seguir la corriente…

Alexandro Roque
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I

¿Cuántas situaciones no se graban en video y por lo mismo “no existen”? Un suceso de hace tiempo de pronto se vuelve noticia, a saber con qué intenciones, y todo mundo habla de eso hasta que surge otra evidencia, otro video, otro audio o captura de whatsapp. Y no pasa nada.

La ilustrativa explicación que da el diputado panista potosino Enrique Flores Flores al alcalde de Ébano para que salga limpio de las abservaciones a su cuenta pública da cuenta de las trácalas, de las complicidades que se intuían ya, de las que se hablaba “debajo del agua”, en corto.

“Me vi obligado a seguirle la corriente”, se justificó el “legislador”, como si “seguir la corriente” lo lavara, lo hiciera prístino, impoluto. En sus labios sonó a mentada, pero bien visto es una excusa demasiado común.

Y es que seguir la corriente es lo que solemos hacer, para no meternos en boncas. Sí, casi todos. Y ese no hacer nada sino dejarse llevar nos ha hecho un gran daño como sociedad. “Sigue la carroza y no preguntes por el muerto”, dice un refrán. “Nadar de muertito”, dice otro. En lo cotidiano y en lo político seguimos la corriente: callamos cuando alguien sube las patas al asiento del camión o asaltan al de al lado, cuando ese compañero plagia o aquel se estaciona en un lugar para discapacitados…

II

Los silencios también dicen mucho en esto de seguir la corriente: hay actores del videoescándalo que se han quedado como el chinito, “nomás milando”. Mencionados o no en la grabación, se han hecho a un lado para que no les toque el salpicadero, por precaución o por amistad, no vaya a ser la de malas. Otros han puesto los más burdos pretextos: denuncia sin acción, o de la renuncia “en un acto de congruencia” a un nombramiento honorario mientras mueven sus fichas y aprovechan el nombramiento económico, a las distracciones burdas: las joyas de otra diputada o querer “dar línea” sobre lo qué es importante para la opinión pública: “¿Es más importante esto que lo que hizo el padre [Córboba, pederasta cobijado por sus aliados]?”, dijo en tribuna otro, de apellido algo así como Desfachatess.

Antes de que lo corrieran de su partido, Flores Flores renunció, con una carta que quiso sonar a denuncia y tuvo tufo a indignidad.

Como dice Julio Hernández: si no hubiera habido videoescándalo Eva Cadena hubiera seguido como candidata. Si el alcalde de Ébano no hubiera grabado al diputado, éste seguiría enarbolando su discurso de honestidad.

III

“La corrupción somos todos”, dijo un presidente de México, que lloró al prometer que defendería el peso como un perro y luego se contruyó una colina.

Y seguimos igual. Si no directamente, sí al seguir la corriente. Partidos políticos y funcionarios van y vienen y siempre salta la liebre de las trácalas a todos los niveles. Pocos son los honestos y merecen columna aparte, ya platicaremos. Los más siguen la corriente… de la cañería del drenaje.

O quizá en política no hay una corriente sino un pantano: las aguas no se mueven y por eso apestan. Todos se salpican. Las instituciones “ciudadanizadas” de poco o nada han servido, sino para certificar que el pantano es un lago transparente, insistiendo en que si vemos bien ahí está nuestro reflejo. No.

¿Sirve de algo escribir esta columna? No. La mayoría de la gente no lee y menos opiniones. O se conforma con despensas que le salven el día. ¿Qué hacer? Nadar a contracorriente, drenar el pantano. Nadar dependiendo de a dónde vayamos, y ponernos de acuerdo para evitar pirañas y anacondas.

Hay que ponernos desinfectante: nada de que nuestro plumaje no se mancha. Y a patalear…

IV

Apuntes y digresiones a propósito de no seguir la corriente:

a) Estos días, en la publicación de fotos de los monstruos de la laguna corriente (diputados empantanados), muchos han comentado que “hasta la cara tienen de corruptos”. Tampoco. La frenología, se supone, ya ha sido superada. Hay corruptos de todos los colores (de piel y de partido), bonitos y feos. Ya platicaremos, espero, de “pigmentocracia”, uno entre tantos neoeufemismos para ser políticamente correctos.

b) El Estado tiene el monopolio de la violencia, Weber dixit, pero a su amparo se dan otras formas, se extiende. Si los grupos que hacen negocios y políticas hacen todo por conservar el poder, es porque saben que pocos les hacen frente y muchos les siguen la corriente. Las amenazas que ha recibido Guadalupe González, vocero de Ciudadanos Observando, deberían tener una respuesta oficial, el respaldo del gobierno, pero parece que también en el Ejecutivo solo siguen la corriente.

c) En el día del padre, algunas recomendaciones de lectura: La invención de la soledad, de Paul Auster; Diarios, de Jules Renard; Patrimonio. Una historia verdadera, de Philip Roth; Carta al padre, de Franz Kafka y, por supuesto, Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Podría dar muchas otras, clásicas o muy recientes. Ausente o presente, autoritario o sabio, ese hombre suele llenarnos de reflexiones y sentimientos a la hora de pensarlo.

d) Se ama sin reflexionarlo, porque sí. Porque esa persona nos excita, dicho sea con todos los sentidos: intelectual, emocional y físicamente. Se piensa en esa persona todo el tiempo, para bien o para mal. Si quiere ser libre, juntos: no seguimos la corriente, remamos juntos. Se ama sin esperar, sin recompensa. Como escribir, es atesorar momentos, expresarlos y ver si surgen más. Con o sin coma vocativa: Gracias por tanto, amor. Felicidades.

e) Es de sabios cambiar de opinión. Lo que no se vale es venderla.

Web: http://alexandroroque.blogspot.mx

Twitter: @corazontodito

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