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Miguel R. Valladares García

miércoles 19 diciembre 2018

Un bloqueo más

Sergio Sarmiento
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“Todo Estado se funda en la fuerza.”

Trotski

Miles de personas no pudieron llegar ayer a sus clases o trabajos en la Ciudad de México. Todo el día estuvo bloqueada la autopista México-Pachuca, uno de los principales accesos a la capital. En redes sociales la gente expresaba su angustia. Muchos perdieron su día de trabajo, sus clases o sus citas médicas. Los más afectados fueron los trabajadores de escasos recursos a los que se les descontó el día por no haber llegado a laborar.

En los reportes informativos se hablaba de que la población de San Juan Ixhuatepec, o San Juanico, en Tlalnepantla, Estado de México, se había volcado a la autopista para bloquearla en protesta por un operativo de la policía capitalina. En realidad, solo un centenar de personas participaron en el bloqueo, muchos encapuchados que actuaron con gran violencia. Quemaron una patrulla y una motocicleta. Cuando algún grupo de policías se acercaba, lo recibían con piedras y palos. Los bloqueadores no tenían ni escuelas ni trabajos a los que acudir, por eso pudieron quedarse tanto tiempo resguardando sus barricadas.

Los manifestantes exigían hablar con el secretario de seguridad pública de la Ciudad de México, Raymundo Collins. La Secretaría de Seguridad Pública del Estado de México difundió un comunicado en el que señalaba que la SSP capitalina se había comprometido a realizar una investigación sobre el operativo, que afirmaba fue producto de la persecución de un grupo delictivo que acababa de asaltar una gasolinera en los límites entre la Ciudad de México y Tlalnepantla.

No sorprendería que, efectivamente, se hubiera realizado este asalto. Es muy común que los delincuentes realicen acciones ilegales en la Ciudad de México y huyan al vecino estado. Esto les garantiza impunidad. Hay videos, sin embargo, que muestran a un contingente de granaderos, que no son los policías que participarían en una persecución en flagrancia, golpeando a aparentes residentes de San Juanico, uno de ellos en el suelo, a quien le roban un celular.

Aun cuando el operativo haya sido incorrecto, el bloqueo hizo un daño enorme a miles de personas que no han cometido más delito que tratar de trabajar o estudiar. Estos bloqueos se han convertido en una forma cada vez más común de protestar o de extorsionar. Lo hemos visto en estados como Chiapas, Oaxaca y Michoacán. Las autoridades se muestran cada vez más reticentes a intervenir. Los policías arriesgan la vida cuando lo hacen, pero además corren el riesgo de ser destituidos o sancionados por liberar las vías de comunicación. Las comisiones de derechos humanos protegen a los activistas, pero no se preocupan por los policías ni por la gente común y corriente afectada por estas acciones.

Los bloqueos serán cada vez más comunes debido a que gozan de impunidad y son muy rentables. El resultado, sin embargo, es una incertidumbre cada vez mayor de la gente que quiere trabar.

El Estado mexicano se debilita cada vez más. Si alguien piensa que está triunfando una justicia popular, está equivocado. Quienes se benefician de los bloqueos son siempre los corruptos líderes de grupos de choque. Los funcionarios simplemente dejan pasar la tormenta, pero a ellos no se les descuentan los días de trabajo. Las víctimas son quienes sí tienen necesidad de trabajar. Pero esa gente no les interesa ni a los caciques ni a los funcionarios ni a las comisiones de derechos humanos.

Monreal y la crisis

El viernes 9 de noviembre la Bolsa se recuperó cuando López Obrador dijo que no se harían cambios en la ley bancaria en sus primeros tres años de gobierno. Pero Ricardo Monreal insiste en prohibir las comisiones bancarias. Ayer volvió a tirar la Bolsa, que perdió 2.15 por ciento, y el peso, que se ubicó en 20.65 en ventanillas bancarias. Le urge provocar una crisis financiera.

Twitter: @SergioSarmiento

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