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Miguel R. Valladares García

lunes 24 septiembre 2018

Vendimias, proyectos y reconocimientos

Alfredo Oria
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En las últimas semanas se celebraron las fiestas de la vendimia en todos los estados productores de vino del país, de Baja California a Querétaro, hasta donde sé.

San Luis Potosí no fue la excepción, al menos tres acontecimientos se dieron en nuestra entidad: uno en Cava Quintanilla, otro en Viña Cordelia y uno más en Pozo de Luna. Esto denota el dinamismo palpitante de la cultura del vino en nuestro país y, particularmente, en nuestra demarcación.

Nunca ha habido más catas, maridajes, fiestas, cursos, talleres, festivales. Que pueda recordar, no he conocido a más gente interesada en el vino que ahora. En los restaurantes se ven más botellas descorchadas sobre las mesas, los pasillos dedicados a este producto de los comercios se notan más concurridos.

No tengo a la mano cifras confiables, pero calculo que miles de personas acudieron a las distintas fiestas de vendimia que se celebraron en San Luis, y cientos más de potosinos concurrieron a los festejos en otros estados como Aguascalientes, Zacatecas, Querétaro, Coahuila, Baja California.

El sábado asistimos a la celebración de Vinícola Pozo de Luna. El acontecimiento fue magnífico, dejó el listón muy alto para eventos de este tipo que pretendan realizarse en lo sucesivo.

La exhacienda del Jaralito es un bellísimo edificio histórico que enmarca una viña para impresionar a cualquiera.

Todos los detalles resultaron exquisitos: la decoración con un gusto primoroso; las mesas, perfectamente montadas; la atención, impecable; el pisado de uvas, emocionante y alegre; el banquete de seis tiempos resultó esmeradísimo y delicioso: se sirvieron quesos finos, atún rojo, pasta rellena, dos platillos de carne (un roast beef en salsa de Dijon que estaba suculento y que daba pena comérselo, pues parecía una pintura, y un filete en salsa de trufas y foie que qué le digo, servidos por banquetes Buonarroti) y dos postres.

Parecía que uno estaba en un restaurante de lujo más que en un evento para trescientas y pico personas. Los vinos (el multipremiado sauvignon blanc; el merlot; la novedad, el malbec; el syrah) acompañaron al festín con una armonía sobresaliente: todos ellos son caldos con mucha personalidad, que han encontrado ya un estilo bien definido, una tipicidad, y que, a la vez, ofrecen una experiencia amplia de aromas, sabores y texturas que son fieles a las variedades con las que han sido creados.

Al terminar el banquete, los propietarios de Pozo de Luna, don José Cerrillo Chowell y don Manuel Muñiz Werge, hicieron la presentación de lo que será el edificio que albergue su bodega definitiva, la que suplirá a la que ahora sirve para producir y criar sus vinos.

En otro momento se lo comentaré con detalle, caro lector, pero baste decir que este proyecto será con seguridad una referencia a nivel internacional no sólo del vino potosino, sino del estado de San Luis Potosí; se lo aseguro, no existe nada similar en todo el país, es algo impresionante, ambicioso, bellísimo.

Inmediatamente después, ofrecieron un muy merecido y justo reconocimiento a la brillante trayectoria como enólogo del Dr. Joaquín Madero Camargo, de quien, por cierto –comentábamos la entrega pasada–, había ganado con sus vinos más medallas que Michael Phelps en el reciente concurso de Bruselas. Enhorabuena al Dr. Madero por su notable aportación al desarrollo de la cultura vitivinícola de calidad en México.

En fin, felicidades a todos los involucrados, es una gran noticia que la cultura de nuestra entidad en este segmento esté apuntando a una etapa dorada, fijando un modelo para los emprendimientos de otras zonas. Ojalá que otros ámbitos de nuestro desarrollo sigan su ejemplo.

@aloria23

aloria23@yahoo.com

www.cronicasdelarteydelvino.blogspot.com

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