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Miguel R. Valladares García

viernes 24 noviembre 2017

Yo como Santo Tomás

Alexandro Roque
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Leer la Biblia siempre es interesante. Más allá de la fe, o con ella, es un libro lleno de historias para analizar y reflexionar. De la creación del mundo a su destrucción.

Hay poesía y leyendas, epopeya, fábulas y aforismos. Este domingo es el llamado domingo de resurrección, en el que según este libro Jesús resucitó y convivió con sus discípulos. Acaba la cuaresma y los días santos, la vigilia, el ceviche y la capirotada.

Los evangelios oficiales no son narrativos, como sí lo son otras historias del libro. Nunca terminamos de enterarnos de la personalidad de los discípulos, sino que las entrevemos por sus escasos diálogos con su maestro. Es un coro, un grupo de acompañantes. Destacan acaso Simón Pedro, Judas Iscariote y Judas Tomás. Y allí es donde entra la imaginación, o la lectura de indicios en ciertos textos, para intuir lo que pasó después de la historia principal. La imaginación o la fe se inflaman tratando de llenar esos huecos, esas elisiones.

Por ejemplo —intercalo interrogantes (motivaciones literarias) a la narración de este día—: “el primer día de la semana” la primera que vio a Jesús fue María Magdalena (¿por qué ella?), aunque de entrada no lo reconoció. Ella fue muy de mañana al sepulcro y encontró movida la piedra que colocaron a manera de puerta.

Corrió a avisar a Pedro “y a otro discípulo” (¿quién era el otro?), quienes fueron a ver qué pasaba. El otro discípulo “vio y creyó”. Al atardecer Jesús se presentó a los discípulos y “les mostró las manos y el costado” (¿por qué, si ellos lo conocían?).

Y sin embargo se considera “incrédulo” sólo al que no estaba ese primer día de la semana.

Quiero referirme hoy a ese incrédulo, al que llamaban “mellizo”. Tomás significa “mellizo” o “gemelo”: ¿de quién era él semejante (lo cual me remite a aquello de “hipócrita lector…”)? Fuera de los Hechos de los Apóstoles encontramos referencias a este discípulo en muchos textos, como el Acta Thomae, el evangelio apócrifo supuestamente escrito por él, en sus recorridos por la India, o en la fantástica teoría del humanista novohispano Carlos de Sigüenza y Góngora de que santo Tomás llegó al continente que se conocería como América para predicar, donde incluso sería llamado Quetzalcóatl por los habitantes de estas tierras. La fe mueve montañas y episodios históricos.

Incluso se habla de Siria, hoy bombardeada, atacada y peleada por las potencias económicas mundiales, como de las primeras tierras evangelizadas por Tomás. Se recuerda en estos días un fragmento del libro de Isaías: “Efraín, que es el orgullo de Israel, / ya no tendrá ciudad fortificada; / así también Damasco, lo que queda de Siria, / dejará de ser un reino”. En el miedo al apocalipsis, a la muerte, adaptamos la realidad a los textos, vemos profecías por doquier, como una defensa ante lo ridículo del acontecer actual. Yo no lo sé. Hasta los Simpson sirven a algunos para ver vaticinios.

Judas Tomás Dídimo (y ojo, Dídimo, como Tomás, significa gemelo), “uno de los doce”, no estuvo el domingo en que Jesús desapareció de la tumba y en que más tarde se apersonó ante los otros apóstoles. Era el único apartado del grupo. Y no les creyó, o esperó a verlo por sí mismo. Les dijo: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré”. Aunque sabía de los milagros de Cristo y él mismo había hecho labor de sanar enfermos, y creía en que Jesús resucitaría, decidió esperar.

Hoy no sabemos esperar, y ahí vamos a soltar lo primero que se nos ocurre, defensas apasionadas o las más infundadas sospechas. Todo es ataque o alabanza según el lugar en que estamos parados, sin tomar en cuenta otros factores. El apoyo a partidos políticos, a instituciones o amigos, se ha vuelto (más) cuestión de fe.

Asusta ver tanto fundamentalismo de varia índole hasta en individuos supuestamente “libertarios”. Ahí están las campañas negras de bots y simpatizantes contra uno y otro candidato; por allí anda López Dóriga desinformando con una foto desenfocada sobre el paradero del rata Javier Duarte, o más allá los discípulos de Octavio Paz hablando de un secuestro de Juan Rulfo. Ojalá haya más diálogo y debate, para salirnos de nuestra zona de confort.

Regresando a la escritura, nos encontramos que cuando finalmente vio a Jesús, Tomás dijo “Señor mío”, y su maestro le respondió “Dichosos los que creen sin haber visto”. Igual le mostró sus llagas, que hubiera podido desaparecer. Después, según Juan, “Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro”. ¿Por qué no están? Cabe imaginar esas pruebas, esas que no están escritas pero fueron hechas.

Tomás quizá dio su ejemplo además de su nombre a personajes como Moro y de Aquino. La duda y la dialéctica como materia prima del conocimiento.

Los dichos no bastan. Estados Unidos (Trump) lanza un misil gigante, llamado publicitariamente “la madre de todas las bombas”; habla de éxito total, mientras su contraparte dice que no hubo bajas. Todo son amenazas. En lo nacional, se insiste en que no hay crisis o que es mental mientras medio país andamos tocándonos las llagas del “viacrisis” en busca del “pan nuestro de cada día”. Aquí en el pueblo donde no pasa nada (versión oficial) se dice que no hay inseguridad y que las calles son remodeladas con gran calidad, mientras las fotos y las cifras los desmienten.

¿De veras? ¿Quién lo dice?, me pregunto. ¿El sacerdote?, ¿el gobernante?, ¿el que tiene doctorado?, ¿el amigo de?, ¿el empleado o exempleado de? Si hasta Jesús llegó enseñando sus llagas, exijamos pruebas. ¿Sólo porque tú lo crees? No, no me pidan fe ante extraños.

* * * * *

En “Epílogo”, Ángel González, estupendo poeta español, clama: “Me arrepiento de tanta inútil queja, / de tanta / tentación improcedente. / Son las reglas del juego inapelables / y justifican toda, cualquier pérdida. / Ahora / sólo lo inesperado o lo imposible / podría hacerme llorar: // una resurrección, ninguna muerte”.

Web: http://alexandroroque.blogspot.mx

Twitter: @corazontodito

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