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Miguel R. Valladares García

lunes 21 de enero de 2019

Peligroso, oír sólo al pueblo en abstracto: Sicilia

• Concepción Cabrera de Armida vivió un México convulso; hoy tenemos un país violento a secas, evalúa. • “AMLO se siente un heredero de Juárez, pero no podemos pensar en Juárez sin los castigos ejemplares, sin la justicia”. • No se puede decir que todos los escándalos destapados de la Casa Blanca y Odebrecht son punto y aparte, señala el activista.

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Poeta, novelista y activista por una paz con dignidad para las víctimas, Javier Sicilia advierte que abrir la puerta a los militares como pilar para la seguridad puede resultar hasta peligroso para Andrés Manuel López Obrador: históricamente, que se vea en Madero, refiere.

Biógrafo puntual y apasionado de la mística potosina Concepción Cabrera de Armida, impartió en El Colegio de San Luis un curso de introducción al misticismo, a la búsqueda interior de la espiritualidad, un tema que no debiera dejarse de lado en un país como el nuestro en la actualidad.

-Das un curso sobre misticismo; en esta hora del país, ¿hay espacio para buscar entender experiencias místicas… hay espacio para la fe?

– Espacio para eso siempre hay. La cosa es que la gente se dé el espacio para poder entrar ahí ¿no?. De hecho, digo, ha habido… en El Colegio (de San Luis) Tomás… pues mañana Tomás Calvillo y yo presentamos un libro de él que se llama “El rapto de la interioridad” (en coedición con Pulso), es decir, cómo una sociedad como la nuestra nos ha bloqueado en su velocidad y en su tecnología, y en el imperio de lo económico. El espacio nos ha arrebatado el espacio de la interioridad, y es una sociedad que está reaccionando a los estímulos nada más, ¿no? O a partir de eso buscando dinero, ¿no?, como sea, y de ahí los órdenes de la criminalidad, la ausencia de sentido, la pérdida de, entre comillas, esa cosa que no me gusta la palabra, pero de valores, ¿no? El desastre que está viviendo el país.

Es, híjole, una pérdida de ese espacio, y de esa mística que tiene que ver con la espiritualidad, y es un tiempo de ver de ese lado que nos hace falta para poder criticar, analizar y darnos una buena salida al menos como personas.

– ¿Quién fue a tu curso?, ¿sólo sacerdotes o…?

– Había un sacerdote; había gente muy cercana a la Familia de la Cruz -que es una de las obras del Apostolado de la Cruz-, investigadores de El Colegio de San Luis, historiadores e historiadoras, es decir un grupo variopinto. Había cerca de veinte personas y esas veinte personas necesitadas de volver a repensar una salida que es de otro orden o un lugar desde dónde encontrar un ancla y una salida.

¿No queda pensar en ese tipo de experiencias de interiorización en un orden muy lejano? Por ejemplo, cuando entra uno en la librería de Sanborns y lo primero que ve es un montón de libros de autoayuda. A lo mejor están en el mismo plano de búsqueda pero quedan muy lejos…

– Es un plano completamente distinto. La mística y la espiritualidad es un proceso interno que sí, evidentemente, está anclado sobre misiones, sobre personas y sobre una tradición, pero el descubrimiento es tuyo y la autoayuda es una cosa muy superficial y es una Aspirina frente al drama humano y frente a la exigencia espiritual. No es simplemente para mí no volverse loco, pero no sirve de nada, porque es una Aspirina frente a un cáncer. La espiritualidad y la mística es un trabajo de hondura, que permite una base profunda, un anclarse en la profundidad de lo mejor y en una tradición religiosa y tradiciones espirituales, y desde allá hacer una crítica profunda a la situación que estamos viviendo…”

– Tú no eres un religioso. No te dedicas a la fe religiosa, a abordar la vida de un personaje como Concepción Cabrera y la experiencia mística y hacerlo como intelectual a lo mejor es muy complicado y peligroso…

– Es complicado evidentemente, pero, ¿cómo decirlo?: la mística o la espiritualidad tiene un sustrato indecible, una experiencia o un orden de la experiencia profunda y del sentido profundo de la existencia, y los místicos buscan una articulación del lenguaje, es decir, un mundo humano o un mundo de los seres humanos, es decir, un mundo de lenguaje y en el caso de Concepción Cabrera de Armida, ella usa la matriz católica, que es la que conoce y una matriz católica muy del siglo XIX, muy enclavada en el universo de la cruz y en la penitencia, pero lo que está atrás de ese lenguaje es la experiencia fundamental de la vida mística, que vas a encontrar en todos los grandes espirituales articulados de alguna u otra forma que es el amor y cómo lo traduce.

Vemos una mística que desde el lenguaje católico y desde la tradición de la iglesia enfrenta un gran momento convulso de la nación. A ella le toca la nación en la ocupación francesa, el Imperio, la época de Juárez, las leyes de reforma, le toca la revolución de principios del siglo XX, le toca la Guerra Cristera y ella articula todo lo que ocurre alrededor desde su experiencia espiritual con el lenguaje católico. Otra tradición con un pensamiento político no articulado en una institución religiosa como Gandhi. Gandhi desde la experiencia espiritual y desde la matriz hindú, ve a una de las grandes transformaciones sociales y una de las grandes críticas de la modernidad.

– Cuando nos han secuestrado la vida interior con toda la tecnología, ¿entonces de qué matriz se debe agarrar un místico actual? ¿O dejó de haber místicos, desaparecieron o ya no nos podemos dar cuenta que existen?

– Mira, yo ya no sé si soy un místico, no sé sí no soy… yo ya no sé quién soy…, pero yo no podía haber respondido frente al drama del asesinato de mi hijo si no viniera de una tradición espiritual, entendida como la base del evangelio, entendida por lo que se refiere a la fe y traducida a través de lo místico, si no viera grandes referencias en el diálogo de esos místicos con la vida política, por la vida social, con la vida humana. La tradición está ahí, el evangelio que está ahí para la tradición cristiana católica y entonces, ¿qué haces con ello frente al desastre? Respondes desde lo que sabes del corazón, del amor (y) de la vida frente a la oscuridad, de la violencia frente a la velocidad de los medios de comunicación, frente a la oscuridad, el dinero, como punto de referencia fundamental del consumo. Sí hay los elementos, hay que ir y hay que tomárselos en serio.

– La tradición cristiana y su referencia te puso soportes para que no te rompieras…

– Pues sí… es complejo decirlo, pero sí está la gracia, hablemos de la gracia…

– Eso es especial…

– Hay una gratuidad, esa, la tenemos todos. Cómo entras, a través de la cultura, del evangelio, del teólogo, de grandes espirituales y de otras grandes tradiciones, lo vas haciendo parte de tu vida y te la vas tomando en serio y tratas de ser y de responder frente al drama vital, frente a la tragedia, frente al sufrimiento con ese bagaje… digamos que son los instrumentos de navegación…

– La carta de navegación…

– La carta de navegación, la brújula y tú sabes cómo manejar eso dentro de la barca para atravesar una tormenta…

– Puedes decir: “bueno, pero eso espiritualidad del siglo XIX…”

– Bueno… en el siglo XIX la espiritualidad es muy dolorista… no siempre hay una espiritualidad dolorista. El siglo 19 y particularmente en este país fue una espiritualidad tremendamente dolorista, que es el caso de Concha. Cuando la ves desde el fondo, lo que tiene como lenguaje y lo que nos ha enseñado, es que la Cruz es salvífica y que la cruz y toda la pasión de Cristo es la salvación, y ella a veces en su lenguaje pierde de vista en su expresión el amor, en su expresión escrita y en su expresión corporal y pone por delante el dolor, pero ese no es el fundamento de la espiritualidad de Concha el fundamento de la espiritualidad, de Concha es el amor,… la pasión…

– ¿Pasional?…

– Sí, tremendamente pasional, pero como le han enseñado que…

– Algo no ha de haber sido bien visto en su tiempo… la pasión es algo que quema…

– Así es. Y Concha está llena de ese tipo de frases. Por ejemplo, ‘yo soy un volcán sin respiradero’, es decir una cosa que está en convulsión cuando se graba el monograma que escandaliza a la gente (a hierro candente); hay que traducirlo en la idea. Dice: ‘ya entendí que tú nos amaste tanto, tanto, que te encargaste y que moriste en la cruz, no porque era debido sino porque nos amaste, y entonces, ¿cómo te explico que te amo en la misma dimensión que tú me amaste’. Lo que tiene en su tiempo es el lenguaje dolorista y lo que tienes como punto de referencia no es la reencarnación y la resurrección de Jesucristo, sino de la cruz, y pues ella agarra y dice: ‘para que veas que me parezco a ti, soy tuya a hierro, me meto en la dinámica dolorista’.

– Ella vive en un país convulso…

– Muy convulso…

– Histórico…

– Histórico… desde que nace hasta que muere. Nosotros tenemos un país violento a secas.

-Violento, sin épica…

– Es peor hoy. En el universo de Concha está jugando dos conceptos ideológicos: el conservadurismo y sus vínculos con la iglesia y el liberalismo que viene de toda la tradición de la revolución francesa, la de la crítica de la Ilustración, es decir, es una convulsión civilizatoria, si quieres de transformación civilizatoria. Aquí es una violencia y una convulsión, pero de ruptura civilizatoria es la barbarie pura, es el salvajismo puro, los intereses sin ningún sentido, los intereses económicos. El ser humano y la naturaleza como mera instrumentalidad para aumentar capitales.

LAS VÍCTIMAS DE DOS SEXENIOS

– En el México actual tenemos un presidente que dice que no va a perseguir la corrupción, que propone punto final en aras de estabilidad y no consumir tiempo para dedicarlo a su “cuarta transformación”.

– Es una contradicción por parte de Andrés Manuel. Él se siente un heredero de Juárez, ha dicho que es juarista, pero no podemos pensar en Juárez sin los castigos ejemplares, sin la justicia. No estoy hablando del castigo ejemplar en la lógica del siglo XIX, o en la lógica que no es la lógica del XX, ni tenemos que regresar a eso, pero el castigo ejemplar es Maximiliano que tiene que ser juzgado y ejecutado junto con Tomás Mejía. Juárez tenía que dar un mensaje ejemplar para salvar la República, y si realmente es un juarista, él (Andrés Manuel) tiene cuando menos para un castigo ejemplar una deuda frente a varios presidentes. Para mí la gran deuda no es tanto la deuda de Salinas, que es una deuda gravísima en el sentido económico de la palabra, como la deuda en violencia, muerte y corrupción, que son las dos últimas presidencias.

¿Se va a ir Peña Nieto así y se va a ir Felipe Calderón así, cuando nos tienen endilgados más de doscientos mil asesinados? Ahí están las fosas, y todavía tenemos que hacer el conteo de desaparecidos en medio de una inseguridad absoluta, porque ahorita nos podemos salir de aquí y nos pueden matar y nadie va a hacer nada por nosotros. (Seguimos) con redes de trata y con corrupción profundas, sobre todo con Enrique Peña Nieto, y ahí están por ejemplo todos los escándalos destapados de la Casa Blanca y Odebrecht. Tú no puedes decir que es punto y aparte.

Que no nos diga que va a perdonar. No es su papel.

– Perdonar está bien como cosa personal, él es presidente.

– Andrés Manuel López Obrador puede perdonar a Andrés Manuel López Obrador, pero como presidente de la República está llamado a crear las condiciones para la justicia y para hacer justicia. Que llamamos a la justicia transicional sí, pero el perdón y la amnistía es la última fase cuando ya se hizo justicia, cuando ya se sabe quiénes son los perpetradores y cuando se sabe y se sigue buscando quiénes desaparecieron y dónde están y luego nos sentamos y hablamos de perdón o hablamos de amnistía, y ese ya no es el tema del Estado, sino que es el tema de las víctimas.

– ¿Y qué tal si encuentran demasiada pérdida de tiempo en atender víctimas de los dos pasados sexenios? ¿Que prometa a cambio que no va a ocurrir ni una sola violación a Derechos Humanos?

– Claro que no… es una  ilusión. También tienen que ser coherentes, no triunfalistas. El problema de las víctimas es un problema gravísimo y como se los pedimos, hagan una política de estado seria. Y estoy hablando de justicia para la reparación. Todas las instituciones del Estado con una ventanilla abierta para darles salida a las víctimas y a las necesidades de las víctimas.

Y del lado de la justicia: cómo van a fortalecer a las policías, cuál es el plan, empezando de región por región de retiro de las fuerzas armadas a corto, a mediano y a largo plazo, en qué regiones y cómo se va a hacer eso. Hay que fortalecer a los policías, que es precisamente el discurso con el que Enrique Peña Nieto sacó al ejército y Calderón y llevamos 12 años y parece que no se hizo nada. El propio Andrés Manuel lo dijo: hay que fortalecer la Policía Federal y ahora resulta que ya no, que nos dejan al Ejército casi por la eternidad allá afuera.

Entonces uno aquí piensa en Juárez y los castigos ejemplares y uno piensa en Madero y el haberle abierto las puertas a Victoriano Huerta, a lo militar y a la dictadura. Entonces Andrés Manuel tiene que cuidarse mucho, puesto que si están bien sus intenciones está reaccionando a la necesidad, a la propuesta, es decir, no está pensando lo suficiente ni está valorado suficientemente las cosas y no está atendiendo con mucha claridad y con mucha responsabilidad el asunto. Y únicamente estoy hablando del caso de la justicia y la seguridad, y de la paz.

– ¿Qué van a tener que adaptar las organizaciones que representan a las víctimas?

– No nos hemos adaptado; estamos en un diálogo. Nos queda un desbalance muy serio y hablamos de militarización que ha sido uno de los temas. ¿Dónde está el proyecto de todo el material que les hemos entregado y de todo el diseño que les hemos entregado de la justicia transicional? No ha aparecido la Ley de Justicia Transicional o la propuesta de justicia transicional.

¿Van a construir las comisiones de la verdad y van a alinear al Estado entero en relación con la Comisión de Atención a Víctimas, y van a reformar la Comisión de Atención a Víctimas en sus vicios burocráticos? Ese es el tema de la justicia, de verdad y reparación, y ya después hablamos de amnistía.

La reparación significa justicia, encontrar desaparecidos, intervenir las fosas, resarcir el daño y hay una institución que funciona muy mal, porque en el estado entero las instituciones no están alineadas, como ocurre con la Comisión de Atención a Víctimas. Hay que hacer reformas profundas en los vicios burocráticos que tiene graves la Comisión de Atención a Víctimas y por otro lado, hay que fortalecer la Ley de Seguridad y la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos.

– ¿Vicios  burocráticos como cuáles?

– Por ejemplo, hay gente que se tiene que mover y hay que pagarle el viaje, medicinas o vivienda por desplazamiento, es decir, mil cosas y tienen que estar justificando en qué se gastaron el dinero, así como cuando mandan de viaje a alguien con viáticos. Hay que ir a justificar, y eso sin duda se llama revictimización. Yo les digo, háganle como en el caso de los viejitos (el programa 70 y más), es decir: ‘ahí está tu tarjeta y esto te debe alcanzar para medicinas o tú sabes lo que haces con ese dinero, y si te lo gastas en una borrachera, ese es tu problema, pero no me vengas a pedir más’.

No pueden estar tratando a las víctimas así, y entonces están perdiendo el tiempo gastando lo que no tienen juntando papelitos y ¿a qué horas se van a ir a buscar a sus hijos? ¿A qué hora van a la Procuraduría General de la República?

Entonces hay un montón de reformas que hay que hacer ahí. Tampoco puede cargar con todo eso la Comisión de Atención a Víctimas, porque para eso está alguien que atienda el caso de los niños que necesitan becas, porque se quedaron sin papá y esa es la Secretaría Educación Pública y es ahí donde deben abrir una ventanilla para atender directamente a las víctimas. Y cuando hay una persona desplazada que necesita vivienda, ahí debe estar la Secretaría de Desarrollo Social y debe haber una ventanilla. Absorber todo eso por medio de la Comisión de Atención a Víctimas, simplemente es un embudo.

–  ¿Entonces eso es cuando hablas de alinear a las instituciones?

– Exactamente…  de eso no hemos visto una… no le han dicho nada a la nación… no nos han dicho nada a las víctimas pese a que hemos llenado de insumos a la Secretaría de Gobernación. La pregunta es cuándo la tenemos y cuándo nos reforman el artículo octavo de la Ley de Seguridad, porque no la vamos a aceptar en esas condiciones.

Nadie queremos que fracase Andrés Manuel. Nadie queremos que le vaya mal al proyecto alternativo de nación y al proyecto de la cuarta transformación, pero tiene que aprender a oír no al pueblo en abstracto, sino a personas y organizaciones concretas, que representan al pueblo. El Tren Maya nada más para decirlo, ahí están los firmantes, gente muy picuda que tiene inteligencia, que habla por voz del pueblo, es decir, ¿a qué pueblo va a consultar…?

– ¿Y quién es el pueblo en abstracto?

– ¿Quién es ese pueblo? Muy peligroso. Albert Camus decía una frase que a mí no se me olvida: ‘Conozco algo peor que el odio, y es el amor abstracto’. ¿Cuál es el amor abstracto? En el nombre de mi amor por el proletariado mató proletarios como en el caso de Stalin o en el nombre de la democracia voy y bombardeo Irak. Ese es el amor abstracto, no es el amor a la concretud de las cosas y las personas. El pueblo está expresado en ‘los abajofirmantes’ de la carta que decía ‘párale tantito, vamos a repensar el Tren Maya,

Y nosotros: ‘párenle tantito con la militarización del país’. No pueden decir que no somos el pueblo. Somos la expresión del pueblo doliente, del pueblo sufriente en el caso de las víctimas. Seres bien concretos y organizaciones bien concretas que representan al pueblo, tangibles y concretas, no una abstracción llamada pueblo”.

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