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Miguel R. Valladares García

sábado 19 de enero de 2019

Peregrinos se quejan por precios altos en la “Villita”

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¡Lleve su virgen, su cuadro, pásele, qué le vamos a dar! Se escucha en los alrededores de la Basílica de Guadalupe en donde comerciantes invitan a los fieles comprar imágenes, figuras, cuadros y rosarios de la morena del Tepeyac.

Los creyentes caminan por los pasillos y observan los precios de las figuras que van desde los 50 pesos, las que miden 20 centímetros y están hechas de yeso, hasta las que cuestan 3 mil 700, fabricadas con fibra de vidrio.

La mayoría de los devotos cargan desde su hogar cuadros, mantas o figuras porque dicen que en la “Villita” los precios son muy altos.

“Hacen su agosto, en los mercados de la Merced o en Sonora hay precios económicos y con materiales buenos, por eso nada más entramos y preguntamos, por mera curiosidad”, cuenta Carmen Rosales, quien caminó desde Amecameca, Estado de México, hasta el templo Mariano.

Erika y Claudia se detienen en un local que vende pulseras y rosarios a 10 pesos, “es el puro gancho, porque no todas las pulseras cuestan lo mismo, preguntamos por una virgen de yeso que está chiquita y vale 70 pesos, la podemos comprar más barata”.

Luego de andar en bicicleta desde Acatzingo, Puebla, Lourdes y María recorren los alrededores del templo del Tepeyac, en un puesto preguntan por un cuadro de la “virgencita” que trae una lámpara, sus ojos muestran sorpresa cuando les dicen que su valor es de 469 pesos.

“Sí está muy bonito, pero son casi 500 pesos, uno viene por la fe, no para comprar cosas, sí quisiéramos, pero también en nuestro pueblo venden cosas bonitas y no tan caras”, dice Lulú como le gusta que le digan.

María dice que aunque sea comprará una figura de 100 pesos, “es de yeso, pero no importa, cada año me compro una figurita, ya tiene diez que vengo a la villa desde Puebla y en mi casa tengo una repisa con todas las virgencitas que he comprado, es mi colección”.

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