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sábado 19 de enero de 2019

Uno de cada cuatro jóvenes en México no estudia ni trabaja: BID

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En México uno de cada cuatro jóvenes entre 15 y 24 años de edad no estudia ni trabaja, sin embargo, a pesar de que no trabajan, estos dedican buena parte de su tiempo al trabajo no remunerado, como el cuidado de otras personas y las labores domésticas, informó Roberto Vélez Grajales, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

Al presentar el libro “Millenials en América Latina y el Caribe, ¿Trabajar o estudiar?” realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en conjunto con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), el especialista indicó que los jóvenes que no estudian ni trabajan, no son ociosos, pero tienen menos oportunidades que los demás “porque crecieron en hogares donde los padres experimentaron una menor movilidad social ascendente, en comparación con los padres de los jóvenes en los otros grupos”.

Informó que esta condición tiene rostro de mujer, especialmente en el grupo de edad de 19 a 24 años, debido a que el que 40% de las mujeres no estudia y no trabaja, en comparación con el 8% de la población masculina de este mismo grupo de edad.

“Las mujeres ya están trabajando más horas, aunque su trabajo es en el hogar y no es remunerado. Ellas dedican casi el doble de tiempo que los demás jóvenes a cuidar a sus hijos, a familiares y a realizar labores domésticas”.

El documento detalla que en la zona metropolitana de la Ciudad de México se estima que el 16% los jóvenes de entre 15 y 18 años no estudia y no trabaja, y este porcentaje se eleva a 29% en las edades entre 19 y 24 años, y “si bien esta condición en general se considera que es transitoria, el estudio de algunas características de este grupo de jóvenes en comparación con los jóvenes que estudian y/o trabajan, revela un panorama poco alentador en relación con las perspectivas de su participación y trayectoria laborales”.

“En un ambiente de menores oportunidades en los primeros años de su vida, no es extraño que los jóvenes que no estudian y no trabajan presenten menores niveles de habilidades cognitivas. También exhiben menores habilidades socioemocionales, como baja autoestima o la menor capacidad para resolver o superar problemas”.

También en el estudio se señala que los jóvenes que no estudian ni trabajan tienen menos aspiraciones educativas, “por ejemplo, mientras que el 66% de los ‘ninis’ aspira a tener educación superior, en el caso de los jóvenes que estudian y trabajan ese porcentaje sube a 91%”.

Al tener estas estadísticas, el CEEY consideró que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien impulsa el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” dirigido a la población que no estudia ni trabaja, deberá de atender la desigualdad de género, debido a que los desafíos que enfrentan los varones y las mujeres de este grupo de jóvenes son diferentes; se debe de blindar la operación del programa, lo que implica implementarlo de manera gradual con una fuerte inversión en la plataforma digital; proveer puertas de salida, fortaleciendo al Sistema Nacional de Empleo (SNE) y al Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve), para que los jóvenes beneficiarios puedan luego insertarse al mercado laboral.

La organización también aconsejó al gobierno federal limitar riesgos, como la simulación y el bajo impacto, lo que puede suceder si la capacitación se realiza en empresas informales, pequeñas o poco productivas; no restringir el acceso al programa de los jóvenes que ya trabajan, pero no están siendo capacitados, ya que ellos podrían beneficiarse considerablemente, “aprovechar la experiencia y lecciones que dejaron programas de formación y capacitación anteriores, en el país y en el extranjero; adoptar un enfoque de movilidad social, esto es, articular el programa con otras políticas públicas que igualen las oportunidades entre los mexicanos a lo largo de todo el ciclo de vida”.

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