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Miguel R. Valladares García

miércoles 20 de febrero de 2019

“Un hueso, pedazo de piel, aretes, aquí hay de todo”

El Universal

En la zona cero de Tlahuelilpan, Hidalgo, el olor a gasolina se siente hasta el estómago. Pese a las advertencias de autoridades lugareños de este poblado ingresaron al lugar de la explosión para buscar sus familiares desaparecidos o al menos un rastro de ellos.

Un canal de riego, que se encuentra justo en el lugar de la fuga que el pasado viernes explotó, es ahora el espacio dónde mujeres, hombres y niños buscan a sus seres queridos entre la hierba. En donde hubo fuego y muerte, ahora hay desesperación.

Dana, una joven que se encuentra en búsqueda de su prima y su novio, narra con un resto de hueso en la mano que los peritos dejaron evidencias sin recoger. Desde aretes hasta pedazos de piel podrían ser la diferencia entre saber o no algo de sus seres queridos.

“Nos metimos porque no recogieron todo, los peritos nos dieron unas bolsas para echar los restos, pero después se fueron. Dijeron que uno se quedaba y los demás volverían después, pero no hay nadie”, comenta.

Dana narra lo que han encontrado: “Un hueso, un pedazo de piel, aretes, diademas, una suela de zapato”, narra. Aquí hay de todo, sobre todo cenizas revueltas con tierra y la gasolina que quedó de la explosión.

La irrupción en la zona cero, que vigilaban personal del ejército, tuvo lugar alrededor del mediodía, según relataron testigos. En la búsqueda hay alrededor de unas 200 personas.

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