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Miguel R. Valladares García

jueves 21 de febrero de 2019

PERFIL: Gordon Banks, portero de la “atajada del siglo” (VIDEO)

Notimex

A la edad de 82 años por cáncer de riñón perdió la vida el británico Gordon Banks, legendario portero y campeón con Inglaterra en la Copa del Mundo 66 y protagonista de la “atajada del siglo” ante Brasil de “Pelé” en México 70.

“Estamos devastados con su pérdida, pero tenemos muchos grandes recuerdos y no podríamos estar más orgullosos de él”, informó la familia a través de un comunicado.

Nacido el 30 de diciembre de 1937, Banks inició su carrera en Chesterfield Football Club, de cual pasó al Leicester City, con el que tuvo grandes actuaciones que lo llevaron a defender la selección de su país.

Fue titular en la Copa del Mundo Inglaterra 66, en la que disputó siete partidos y solo recibió tres anotaciones, para ser pieza fundamental en el campeonato.

Cuatro años después, Banks repitió con el conjunto inglés y el 7 de junio de 1970 en el estadio Jalisco de la Ciudad de Guadalajara, realizó la que es considerara la mejor intervención de un guardameta en Copas del Mundo.

Todo sucedió en el segundo juego para Inglaterra y Brasil dentro del Grupo 3 cuando Jairzinho por derecha mandó un centro al área y Edson Arantes Dos Nascimento se levantó para conectar un cabezazo picado al que Banks sacó al jalarlo con el brazo con un movimiento de abajo hacia arriba.

“Aquella atajada a Pelé fue la mejor que hice. No imaginé lo famosa que sería. De hecho, para empezar, ni siquiera me di cuenta de que la había hecho. Oí a Pelé gritar ‘gol’ cuando cabeceó. Debió haber anotado ese gol”, apuntó Banks al “Observer Sport Monthly” en 2003.

“YO MARQUÉ EL GOL, PERO GORDON BANKS LO PARÓ”

El secreto de Gordon estaba en los guantes.

Durante la preparación en México para el Mundial de 1970, el portero de Inglaterra Banks, Gordon Banks, concluyó que el calor y la dureza de las canchas demandarían recursos extras para paliar el desgaste físico y neutralizar los rebotes caprichosos del balón.

Por entonces, advirtió que los porteros mexicanos y sudamericanos utilizaban guantes de mayor talla que las manos, con una cubierta de goma agujereada en las palmas y dedos.

Así ganaban control del balón, por el mayor agarre, y reducían el impacto gracias a los hoyuelos, que añadían amortiguación.

¡Y pensar que hasta entonces Banks jugaba con guantes de jardinería que ‘tuneaba’ al pegarles los chicles que masticaba!

La prueba de fuego para los guantes nuevos del hombre que solía desafiar las leyes de la gravedad a la hora de viajar de palo a palo, se dio el 7 de junio en el Estadio Jalisco, de Guadalajara.

Bajo un sol justiciero, las selecciones de Inglaterra y Brasil cumplían ese domingo su segunda presentación en el Grupo 3, que completaban Rumanía y Checoslovaquia.

Un pase profundo del capitán y lateral derecho Carlos Alberto fue aprovechado por Jairzinho para adelantar a su marcador y, sobre la última línea, lanzar un centro alto al corazón del área.

“Cuando vi a Jairzinho levantar la pelota, supe que se me venía una cruz. Me posicioné pensando que el balón iría hacia el punto de penalti, pero el centro fue más a la derecha, como si fuera a una cita con Pelé, que parecía suspendido en el aire”, relató después el hombre que a los 17 años cambió la albañilería por el fútbol.

Tras el remate de cabeza, el balón salió como un mazazo que obligó a Banks a calcular en milésimas el efecto del rebote inicial en el césped para luego volar con la mano diestra estirada hacia su poste.

“Sabía que si contactaba con la pelota, tenía que buscar levantarla, para evitar una nueva caída en el terreno de juego y otra oportunidad para Pelé”, dijo.

Pasaron uno, dos segundos. El portero de los Tres Leones aterrizó pesadamente contra la red lateral interna. De soslayo vio cómo Pelé se llevaba las manos a la cabeza, con cara de ‘no lo puedo creer’.

Era todo lo que necesitaba saber.

A continuación Bobby Moore le robó una sonrisa tras susurrarle: “Te estás volviendo demasiado viejo, ‘Bansky’. Antes las agarrabas”.

La verdad fue otra. “Esos hoyuelos de goma hicieron su trabajo”, celebró el que sería consagrado como mejor portero de ese Mundial.

Al término del partido, que la Canarinha ganó gracias a un gol de Jairzinho, Pelé declaró desconsolado: “Yo marqué el gol, pero Gordon Banks lo paró”.

La acción ha sobrevivido como la mejor parada de la historia, por el rechace en sí mismo y por quiénes lo protagonizaron; el mejor jugador y el portero que entonces defendía el título de campeón del mundo.

Banks entró en la historia por esa parada, pero ya antes había convertido a Inglaterra en campeona del mundo (encajó 3 goles en 7 partidos, uno de ellos de penalti) y pudo incluso competir con la leyenda del ruso Lev Yashin.

Una semana después de desesperar a Pelé, su ausencia en el encuentro de los cuartos de final de México’70, por unos problemas estomacales, dio a la Alemania de un jovencísimo Franz Beckenbauer la posibilidad de vengar la derrota en la final mundialista de cuatro años antes (3-2).

Banks disputó 628 partidos durante una carrera de 15 años en Inglaterra, probó fortuna en el incipiente ‘soccer’ estadounidense, con Fort Lauderdale Strikers, y jugó su último encuentro con el St Patrick’s, de Irlanda del Norte, pero siempre prevaleció aquella parada en el estadio Jalisco de Guadalajara.

E Inglaterra, desde entonces, busca un heredero que no encontró ni en Peter Shilton, otro meta que se dio a conocer en el Leicester -pese a sus 125 partidos internacionales- ni en sus múltiples sucesores, hasta que la irrupción de Jordan Pickford, en el mundial ruso, ha vuelto a ilusionar a los hinchas de Los Tres Leones.

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